Cada cual atiende a su juego, y las aspiraciones de ambos referentes podrían complementarse. El sanisidrense prefiere marcos de alianzas con la centroderecha y busca que Alfonsín se aleje del Frente Progresista. El “colorado” tiene una buena evaluación del hijo del ex presidente y se podría sentar en la misma mesa. Circuló una versión que el líder de Unión acercó el convite de la vicegobernación al Jefe Comunal.
Gustavo Posse, intendente de San Isidro, disfruta de cierta autonomía luego de que Julio Cobos abandonara la carrera presidencial. El vecinalista radical disfruta de sus primeras horas de “soltería” política. A fines del año pasado anunció que buscará reelegir en la comuna, y todo su importante aparato y militancia en la Primera Sección es apetitosa para cualquiera. Incluso un peronista. Y mucho más uno como Francisco De Narváez, sin la sombra del paraguas tradicional del PJ y en constante proceso de seducción con precandidatos a la presidencia que quieran aceptarlo como el hombre dispuesto a cargarse la gobernación bonaerense.
Desde sus apellidos, con alto grado de influencia en distintos ámbitos, y cierto aire independiente, Posse y De Narváez podrían tener un destino común en las elecciones. Sin embargo, ambos márgenes admiten con certeza que es difícil imaginar a un radical votando a un peronista, y viceversa.
Pero también aparece un eslabón codiciado: Ricardo Alfonsín. Posse quiere convencer al hijo del ex presidente de armar alianzas y acuerdos con sectores peronistas y de centroderecha. Luego de la deserción de Cobos, al sanisidrense le queda el campo despejado para “armar” con los espacios bonaerenses desairados por el mendocino. No tiene una buena relación con el líder de MORENA, pero la necesidad los acerca, uno no tiene candidato a presidente, y el otro puede aprovechar el aporte de militancia y los votos desde la zona norte del conurbano.
De Narváez también mira de reojo a Alfonsín. En reuniones íntimas entre sus referentes preguntó qué opinaba cada uno acerca del hijo del ex presidente. Nadie dijo nada malo y ninguno brindó una lectura de análisis político pesimista ante un virtual tándem entre ambos. Lo cierto es que el radical parece sentirse más cómodo con el armado del Frente Progresista junto al GEN, el Socialismo y “Pino” Solanas, que con los sectores del Peronismo Disidente. Aunque, como él mismo dijo, “el límite sólo es Macri”.
En el possismo nadie se anima a hablar, pero el francisquismo admite que hay una buena relación con el oficialismo de San Isidro y que se puede mantener una agenda de trabajo conjunto más allá de las críticas que se puedan realizar a la gestión. Hace poco, dirigentes de ambos espacios convivieron en una jornada sobre seguridad que fue encabezada por equipos técnicos de Francisco De Narváez.
Ambos se manejan con cierta independencia de los dos partidos más grandes y tradicionales, a uno le falta candidato a presidente y a gobernador, y el otro acepta cualquier marco de acuerdo que sume a su candidatura, y en el medio aparece Alfonsín como virtual prenda de una hipotética y lejana unión. Es difícil, poco probable, lo que no significa que el francisquismo y el possismo no hayan analizado la posibilidad. Un analista de San Isidro respondió a La Noticia Web que “es un dato bien rumbeado, es posible, de hecho le ofrecieron a Posse ser el vicegobernador de Francisco”.
Es cierto que es poco probable imaginar el esquema de Alfonsín Presidente, De Narváez Gobernador, y Posse Intendente; pero en épocas de armado, todas las piezas se prueban en el rompecabezas.





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