RIO GALLEGOS.- Ayer se apuraban los preparativos en el panteón donde serán depositados los restos de Néstor Kirchner. Se trata del panteón de su tío Carlos Arturo Kirchner.
En septiembre avanzaron los trámites entre el municipio y la gente de la más íntima confianza de Kirchner para elegir el predio disponible dentro del cementerio ubicado en la calle Becar, en el corazón del tradicional barrio Codepro, muy cerca del centro de la ciudad.
La adjudicación de la tierra ya era un hecho y se estaban preparando los planos del panteón que todavía no llegó a construirse. Apenas una hora había pasado de la noticia del fallecimiento cuando gente de confianza de la familia y responsables del municipio llegaron al cementerio a buscar el panteón de Carlos Arturo Kirchner.
No había llave para abrirlo. Su hijo Carlos Kirchner, actual subsecretario del Ministerio de Planificación Federal, estaba en Buenos Aires y dio la autorización para que rompieran la cerradura y lograran entrar para verificar el estado del lugar.
El miércoles a la tarde, cuando el cuerpo de Kirchner aún estaba en El Calafate, cinco operarios se afanaban para cambiarle la cara rápidamente al panteón, ubicado a 30 metros de la puerta principal de ingreso, junto a los de otras familias pioneras, como los Aristizábal o los Clark.
La mole gris lucía un tanto descascarada, según pudo constatar LA NACION, y no tenía placa. Las puertas estaban abiertas, dos mujeres con la mirada llorosa seguían los arreglos con atención. Los albañiles arreglaban las paredes externas tratando de mejorar el lugar. Los inesperados 20°C de temperatura apuraban el secado de los materiales. Ayer el panteón ya estaba pintado de blanco con detalles color durazno. Pero ya no se podía ingresar al cementerio. Durante 48 horas se suspendieron las actividades.
El panteón da a la vereda y para evitar la mirada de curiosos, cámaras y fotógrafos, se había montado una pared de plástico negro que tapaba su fachada al público. De cerca seguía los preparativos del panteón de Kirchner Pablo Noguera, ex concejal kirchnerista y candidato a la intendencia local impulsado por la unidad básica Los Muchachos Peronistas, de Rudy Ulloa Igor y Carlos Zannini.
El nicho de Carlos Kirchner, padre del ex presidente, queda un tanto alejado del panteón en el que por ahora se depositarán los restos del ex presidente.
Hoy, el ingreso al cementerio estará reservado sólo para los íntimos. Todo se está organizando para dejarle a la familia un saludo final, sin cámaras ni imágenes, por eso se prepara un lugar destinado para la prensa fuera del cementerio.
Ayer, un grupo de militantes consultados evaluaban ubicarse a la vera de la autopista 17 de Octubre para intentar llegar lo más cerca posible de los restos del ex presidente.
Un recorrido de 9 kilómetros deberá recorrer el cortejo fúnebre. Un camino similar al que realizó el ex presidente en 2003 cuando llegó aquí como presidente electo. A sólo tres cuatro cuadras del cementerio se encuentra el gimnasio Boxing Club, testigo del último acto público en la provincia, aquel en el que prometió que iba a volver a radicarse aquí.


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