La cumbre radical que advirtió la resistencia al ingreso de Mauricio Macri o Sergio Massa, dejó a las autoridades provinciales la posibilidad de hacer acuerdos con otras fuerzas, bajo el objetivo de "fortalecer la territorialidad". Es un "permiso" para pactar con Mac Allister.
El radicalismo pampeano ya tiene el aval formal de la dirigencia nacional de la UCR para gestar en La Pampa el acuerdo que crea más conveniente: la cumbre partidaria que el lunes les cerró las puertas a Mauricio Macri y Sergio Massa, al mismo tiempo permitió que las provincias concreten sus propios arreglos.
En La Pampa -ya no es ningún secreto- hay dirigente del radicalismo que tejen con paciencia la posibilidad de un acuerdo con Carlos Mac Allister, la figurita del PRO, o de Propuesta Federal, como prefiere presentarse el exfutbolista.
La posibilidad de un acuerdo en ese sentido fue barajada públicamente y aunque nunca se avanzó en concreto tampoco fue descartada: Francisco Torroba, que todo indica será el candidato a gobernador del Frente Pampeano, aclaró que no habían existido conversaciones formales, pero no desechó la hipótesis.
La mirada para concretar esa alianza o no, es en la mayoría de los dirigentes radicales una cuestión pragmática: se privilegia, en general, la sensación de que si se juntaran los votos del FrePam con los que por su propia cuenta cosecha Mac Allister, sería posible una victorica frente al PJ pampeano, envuelto en sus internas y con serias dudas respecto de quiénes serán sus candidatos.
También los dirigentes nacionales privilegiaron una mirada pragmática: más allá de que negaron el ingreso de Macri y Massa al FAUNEN, también analizaron el panorama partidario sin descartar la posibilidad de una derrota nacional y pensando, en todo caso, en hacerse fuertes en otros ámbitos y territorios.
La estrategia de dejar libres a las conducciones provinciales apunta a que el radicalismo sume el año que viene más gobernaciones e intendencias en el país, e incluso una mayor representación legislativa.
Hay quienes advierten que esa táctica puede llegar a atomizar al radicalismo, como pasó en su momento con el PJ: es una consecuencia del crecimiento del poder de los gobernadores o representantes territoriales.
Como sea, el documento final del radicalismo propuso buscar el "fortalecimiento de la territorialidad de la UCR" permitiendo una "autonomía concertada con el Comité Nacional" para "realizar los acuerdos necesarios para apoyar a las candidaturas radicales a las gobernaciones, al Congreso de la Nación y a las intendencias".
Esa fue la fórmula con la que se habilitó un pacto con Propuesta Federal. Pero el radicalismo tiene que manejar los tiempos: Torroba advirtió que su interés es, incluso antes de determinar formalmente una "ampliación" del FrePam, influir en la elección de autoridades partidarias.
No lo dijo con todas las letras, pero el exintendente pretende manejar la estructura partidaria para que le sea confiable durante la campaña. El otro diputado nacional del radicalismo, Daniel Kroneberger, también tiene interés en ocupar la presidencia. Los dos legisladores vienen trabajando mancomunadamente, por lo que se presume que serían capaces de evitar una interna, que de realizarse se concretaría el próximo 14 de diciembre.
Kroneberger es representante de la Línea Blanca, que en los últimos años sufrió serios desmembramientos. Uno de ellos es el de Juan Carlos Olivero, diputado que ya lanzó su precandidatura a la Intendencia.
En la última interna, el año pasado, el sector de la Azul que lidera Torroba marcó su primacía dentro del partido, y es a partir de esa realidad que el exintendente de Santa Rosa pretende la presidencia del partido.





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