“Yo no aparezco como candidato a Presidente, estoy en condiciones de serlo, dejé de decir que no, porque me pasé seis meses diciendo que no y lo único que lograba era que mis amigos bajaran los brazos”.
Presionado por su propio entorno desde donde empezaron a exigirle incluso que “defina” su situación en términos electorales, como se lo mandó decir esta semana Oscar Aguad después de que la debilidad de su jefe le hiciera sentir en carne propia el sinsabor de la desmejora perdiendo la jefatura del Bloque; Julio Cobos empieza a sentir ahora el mensaje de la vieja guardia radical, apuntalada por las corporaciones mediáticas, decididamente resueltas a recurrir al ‘Plan B’, Ernesto Sanz, para que tome su lugar en la pelea con el alfonsinismo.
Cobos resiste su candidatura seriamente dañada por la caída –que no cesa- de su imagen, que se profundizó con la muerte del ex presidente Néstor Kirchner, con una estrategia bastante particular, aunque acorde a su aparición estelar en la vida política con proyección presidencial: la suerte. Demora su definición apostando a que algún ‘imprevisto’ le ponga piedras en el ascenso a Ricardo Alfonsín. Algo así como que el azar juegue a su favor, como la 125 a su despegue.
Complicado en la interna de su propio partido donde ve caer su performance electoral que lo alejan de la General del año próximo, en las últimas horas germinó un rumor, desmentido por fuentes cobistas pero fogoneado dentro del partido, de un eventual acercamiento de Julio Cleto Cobos a la figura del ex presidente, Eduardo Duhalde. Radical ciento por ciento, el centenario partido empieza a hacerle gala a la vieja creencia sobre su predisposición natural a embarcarse en feroces internas, con más pasión con la que disputan la Grande.
Cierto o no el rumor sobre su cercanía al viejo caudillo peronista, presidenciable dentro del –también desgranado- PJ Federal, Cobos empezó a ver cercada su posibilidad de presidenciar el año próximo, dentro mismo de su propio partido donde los armadores históricos empiezan a soltarle la mano, a tono con la caída en la consideración pública de su imagen. El Coti Nosiglia y Jesús Rodríguez, emergen en el escenario como los impulsores del despegue de la candidatura de Ernesto Sanz, lanzado ya en la contienda, a quien –especulan- pueden posicionar de la mano de la corporación mediática, siempre esquiva a la figura del hijo del ex presidente, Ricardo Alfonsín y que, como ellos, empiezan a ver alejarse las chances del mendocino de ser ‘el’ candidato establishment.
“Cobos no llega, y el tipo más parecido es Ernesto Sanz”, aseguran quienes ven cierta la posibilidad de que en las próximas semanas se profundice el lanzamiento del titular del partido, a quien en el alfonsinismo describen, por su perfil ideológico, con su polémica frase: “La asignación Universal por hijo se va en el juego, y en la droga”.
Es cierto que, como Cobos, Sanz no mueve el amperímetro electoral. Tanto como que detrás de él están no sólo la corporación mediática que empieza a ver desdibujarse sus chances de eyectar al kirchnerismo del Gobierno con una figura que les siente cómodo, sino las grandes empresas como el Grupo Techint, siempre más tranquilos a la ahora de recostarse en candidatos jugados a la derecha el partido.
“Sanz no sólo es lo más parecido a Cobos, es –además- lo más parecido a De La Rúa”, explican quienes sostienen la posibilidad de apuntalar su imagen en la tranquilidad que genera su figura a un sector de las Corporaciones mediáticas y empresariales de la Argentina. Las mismas que hace unos años atrás inventaron un De La Rúa, poco menos que socialista.





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