La polarización de la agenda

La polarización de la agenda

Pulti y Arroyo, los dos principales candidatos de General Pueyrredon, imponen los temas de los que se hablan en las semanas previas a la campaña formal.

La primera semana pos Paso el tema fue el desafío a debatir que Gustavo Pulti y los suyos lanzaron contra Carlos Arroyo. Por estas horas, la puja pasa por el Hospital Municipal. Los protagonistas son los mismos. El candidato del Frente Marplatense y el de Cambiemos marcan el pulso de las semanas previas a la campaña de cara a las elecciones del 25 de octubre. El resto de los aspirantes a la Intendencia se sube al ring de los dos pesos pesado para lanzar un golpe cada tanto y colarse en la pelea de fondo. Pero la atención está centrada en lo que hagan el intendente y el líder de la Agrupación Atlántica.

Arroyo reapareció esta semana en la escena pública. El ganador de las Paso dio una conferencia el lunes 10 de agosto y luego de eso se tomó unos días de descanso. Este martes volvió al ruedo para contestarle tácitamente al intendente Pulti: mostró su equipo técnico en salud y brindó detalles de su proyecto de hospital municipal.

Fue la primera respuesta concreta que logró el jefe comunal. Hasta aquí, el Frente Marplatense había intentado instalar la necesidad de llevar adelante un debate de candidatos. Pulti fue el primero que lanzó el “desafío” el mismo domingo de las Paso. Su primer candidato a concejal, Santiago Bonifatti, convocó a una conferencia al día siguiente para redoblar la apuesta: “Queremos conocer los equipos técnicos de Arroyo y debatir con ellos”.

La propuesta mediática recibió adhesiones de todos los candidatos a intendente, que coincidieron en la necesidad de que se expongan las ideas. Menos de Arroyo. Él no habló y su jefe de campaña, Emiliano Giri, descartó la posibilidad: “Nosotros debatimos nuestro proyecto con los vecinos”.

Un debate para Mar del Plata, de la misma manera que se realizará a nivel nacional, sería saludable. Eso es indiscutible. No obstante, los libros de estrategia política marcan que el que encabeza la intención de voto es siempre el que rechaza la posibilidad. Una palabra mal usada, una idea mal explicada o un comentario fuera de lugar, pueden perjudicarlo. Por eso Arroyo esquiva ese escenario. ¿Es reprochable? Sí. Pero no difiere de lo que hizo Pulti en elecciones anteriores. Ni lo que hizo Daniel Katz en su momento. Ninguno que se sabe –o se piensa- ganador propone un debate, la idea siempre surge de aquel que corre de atrás.

Pese a esto, el debate casi se logra. El Colegio Illia iba a ser el escenario para que los candidatos expusiesen sus ideas. En el equipo de Arroyo no habían confirmado, ni descartado su participación. Sin embargo, la suspensión no responde a ninguno de los dos candidatos mayoritarios: Progresistas sigue enfrascado en su pelea para saber si ganó Pablo Farías (GEN) o Alberto Rodríguez (Socialismo). En ese marco, el rector de la Unmdp y dirigente del Socialismo, Francisco Morea, no autorizó la utilización del único colegio de la ciudad dependiente de la universidad.

Tras el (frustrado) debate, el tema fue la relación de Arroyo con la última dictadura cívicomilitar. El candidato de Cambiemos señaló en una entrevista con este medio que sólo había trabajado seis meses con la misión específica de arreglar los semáforos. Las Abuelas y Madres de Plaza de Mayo salieron con fuertes críticas en su contra por sus vínculos con los años más oscuros de la Argentina.

Días después, el secretario general del Sindicato de Taxistas, Donato Cirone, exhibió un recorte periodístico que confirmaba que Arroyo no solo había arreglado semáforos en la dictadura. También había sido nombrado interventor del gremio de los taxistas en 1979.

Otra vez, el equipo de Arroyo optó por preservarlo de la exposición pública. Primero, salió un comunicado de otro sindicato de choferes de taxis que respaldaba al candidato macrista y acusaba a Cirone de ser un “soldado de Pulti”.  Luego, otra vez Giri, se refirió a las acusaciones que vinculan al exZorro Gris con la dictadura y acusó a las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo de “manchar el pañuelo”.

Esta semana, el tema pasó a ser el hospital municipal. El lunes el intendente lanzó su plan para construir uno en el predio del Cema. Jamás había sido una propuesta de la actual gestión, sin embargo elaboró el proyecto y lo presentó. Arroyo sí acusó ese golpe. 24 horas después, sentó al equipo de la Fundación Pensar que trabaja junto a él para dar detalles del proyecto de hospital municipal de Cambiemos. "Querían que hablé. Ya está: habló", dijeron de su entorno.

Además de afirmar que propuesta es "superadora" a la del oficialismo, Arroyo aprovechó para castigar a Pulti. También se generó un cruce con algunos periodistas y el equipo del candidato de Cambiemos que no se mostró muy proclive a que dé entrevistas más allá de lo dicho en la conferencia. Finalmente, se sentó ante los periodistas y aceptó notas individuales.

En el pultismo celebran que Arroyo salga a hablar de sus ideas. Primero, porque están convencidos de que las suyas son mejores, aunque en agosto la sociedad marplatense no lo haya considerado así. Pero sobre todo porque les da a posibilidad de discutir –aunque sea a través de los medios- con Arroyo. “Queremos que la gente conozca su pasado y sus ideas para el futuro. Si no habla es imposible. Competimos con un mito”, deslizaron desde el Frente Marplatense.

Hay otros candidatos a intendente de Mar del Plata que tratan de encontrar sus armas para meterse en la consideración de la gente. Hasta ahora, la mayoría, decidió opinar de estos temas candentes para ganar espacio. Este jueves, Lucas Fiorini, el candidato que quedó en el medio de la polarización de Arroyo y Pulti y el grupo que luchó para superar el piso del 1,5%, recibirá a Sergio Massa, quien volverá a visitar Mar del Plata. La presencia del líder del Frente Renovador le permite, al menos por unos días, correrse de la pelea de los dos principales candidatos y hacer su juego.

Progresistas deberá resolver su interna para luego planificar la estrategia a futuro. En los últimos días, sus dirigentes fueron noticia por atribuirse la victoria uno, y por negarla el otro. El espacio no hizo una buena elección en las Paso y esta situación está lejos de ser una ayuda. En septiembre recién se sabrá cuál de los dos (Farías o Rodríguez) compite por la Intendencia.

Alejandro Martínez (FIT) se muestra esperanzado de que su espacio crezca de cara a octubre. Mientras que esta semana comenzó a cobrar fuerza la versión de que serían cinco los candidatos a la intendencia: tras el recuento definitivo, Fernando Alí (MAR) quedaría por debajo del 1,5% de los votos, necesario para competir en octubre.

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