A pedido de Nación, Ciudad asume $ 8000 millones y renuncia a obras

A pedido de Nación, Ciudad asume $ 8000 millones y renuncia a obras

Es el costo estimado por recibir Edenor, Edesur y el transporte, aportar gastos de capital a Aysa y renunciar a cuotas de coparticipación. El Gobierno desacelerará la inversión pública

La necesidad de la Casa Rosada de reducir transferencias a los distritos, en aras de acotar el déficit fiscal al 1,3% del PBI, a través del Presupuesto 2019, avanza al menos en los distritos del mismo signo político con el acuerdo sobre ciertos números, todavía de trazo grueso.

Las negociaciones que encara el jefe de gabinete, Marcos Peña, con la gobernadora bonaerense, María Eugenia Vidal, y el Jefe de Gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, llegaron a una instancia en la cual el distrito en el que nació y desde el que se expandió Cambiemos asumió dejar de contar con una suma aproximada de $ 8000 millones, que a partir del próximo año se cubrirán desde las arcas de la Ciudad, confió a El Cronista un vocero del Ejecutivo porteño al tanto de las negociaciones.

El Gobierno porteño aceptó, a instancias de la Nación, la propuesta surgida entre los gobernadores del PJ acercaron a la Casa Rosada, para que los dos mayores distritos se hagan cargo de la regulación de las empresas eléctricas Edenor y Edesur, aporten fondos a las obras de Aysa en sus jurisdicciones, y resignen parte de los subsidios al transporte y otras cuotas provenientes de fondos coparticipables. Con estas estimaciones, el ala económica del gabinete que sesiona en Parque Patricios a las órdenes de Larreta ya trabaja sobre el diseño de su propio Presupuesto 2019 y la manera de encuadrar los nuevos $ 8000 millones en gastos, a sabiendas de que el compromiso de reducir paulatinamente la presión tributaria de Sellos e Ingresos Brutos no puede tocarse y que, por tanto, será necesario pasar la tijera sobre otras áreas. Sin margen para tocar el gasto social, el achique pasará por los gastos de capital.

Así las cosas, Rodríguez Larreta tomó la decisión de rebajar hasta un 50% la inversión en infraestructura, llevando el peso proporcional aproximado de las obras públicas en su plan de gobierno para el año próximo del 32% al 16%. En Parque Patricios admiten que una obra prometida y que bajo este nuevo escenario sufrirá ralentización es la nueva traza de la autopista Illia, a cargo de la empresa estatal AUSA, cuya inversión se cuotificará en tres ejercicios fiscales. Fuera de esta monumental obra, el PRO sostiene que todas las obras de volumen mantienen su calendario de finalización: el Paseo del Bajo, los viaductos de ferrocarriles, y las tres nuevas estaciones de la línea E hasta confluir en Retiro.

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Desde el 1° de enero de 2019, el distrito asumiría la regulación y la fijación de las tarifas de luz que llegan a los domicilios de la capital federal con el sello de Edenor y Edesur. Un mes más tarde, si acaso mantiene el esquema dispuesto por el Ministerio de Energía nacional, la Ciudad debería instrumentar su primer aumento. Los autonomistas celebran la competencia recibida, pero el ala política sabe que enfrentará un vendaval de críticas. Al momento, no figura en los planes económicos deslindarse de la pauta que fijen los técnicos que comanda Javier Iguacel.

El otro gasto vendrá por el lado de los subsidios al transporte, una masa monetaria que se irá reduciendo, al menos, en dos años para no complicar más las arcas de cada distrito. El acuerdo implica aportar una parte del dinero que reciben las empresas de colectivos que circulan al interior del distrito. En línea con el Ministerio de Transporte, la Ciudad continuará con la suba progresiva de tarifas, a la cual se suman desde hoy los subtes, con una tarifa de $ 12,50.

Siendo que el traspaso de Aysa es jurídicamente inviable, Nación le demandó a la Ciudad que asuma parte de los gastos de capital en los que la empresa de agua y saneamiento incurre en los barrios porteños.

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