Malas lenguas 1118

Malas lenguas 1118

El que no sabe, mejor que no se meta. Está creído que es politólogo, que los puede dormir a todos y todas, y que maneja la política de la ciudad. Guillermo Arroyo —de él se trata— acumula algo más que una nueva derrota: un papelón político pocas veces visto. 

La intentona de provocar la caída de Guillermo Sáenz Saralegui de la presidencia del Concejo Deliberante, entronizando en su lugar a Alejandro Carrancio, abortó por la mala praxis política que ya es una marca en el orillo del concejal de Agrupación Atlántica. Quizás lo más atinado políticamente fue la abstención del bloque de Unidad Ciudadana, que eligió ser espectador de estas carnestolendas patéticas interpretadas por Dumb y Dumber.

El que no sabe, mejor que no se meta II. El escenario quedó listo para un gran espectáculo de los ediles, que hacen cola para reírse de estos torpes que confunden todo. En el cuarto intermedio se vio una señal más que confusa cuando Daniel Rodríguez y Mauricio Loria se estrecharon en un cálido abrazo. El gesto dio para pensar que Unidad Ciudadana apoyaba la votación por Carrancio y le daba el out a Sáez Saralegui. Es no conocer los actores: Daniel Rodríguez detesta con todo su ser al Intendente. Lo que piensa y dice de Loria y Guillermo Arroyo es impublicable. Sólo está un poco por debajo de su opinión el candidato a concejal de Fernanda Raverta, el periodista Vito Amalfitano, al que considera un arribista sin méritos para ocupar una banca de concejal.

El discurso. Fue una tarea ciclópea de los asesores del área comunicacional de la comuna convencer al intendente que diera lectura a su discurso. Finalmente Arroyo aceptó y estructuró su alocución que, en definitiva tuvo, claro está, su impronta. En la cobertura, al diario del coruñés emprendedor se le olvidó señalar los tips que el jefe comunal dedicó a las decisiones que a derecho impactan sobre el poder del propio Iglesias, que ve pasar los días y siente que el tiempo le juega en contra. Habían anunciado la renuncia de Arroyo en marzo de 2016 y lo verán concluir su mandato. Y, si se va, será por el voto de la gente y no el pulgar hacia abajo de quien se sintió dueño de Mar del Plata.

De cambios y frustraciones. La comedia de mal libreto y pésimo guion que se llevó adelante en el Concejo Deliberante tiene padres, pero no son los que señalan algunos integrantes del gabinete del intendente que se compran todos los cuentos de turno, los mismos que decían que Agustín Cinto era quien tenía los pergaminos para “salvar” a Arroyo allí en el lejano 2016, o que se compraron que Joaquín de La Torre era “el primer arroyista”. Ahora se compraron el libreto del multi ladrey que habla de asesores que no existen pero que, como las brujas, ellos aseveran que están en el palacio. Llegados a la lid política con más entusiasmo que criterio, repiten la sopa boba que los mismos que se han enriquecido por treinta años a costa del erario público hasta la llegada del actual Intendente les ofrecen de primer plato, para que repitan creyendo que piensan o analizan la política.

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