Llega la segunda fase del gobierno del MPN

Llega la segunda fase del gobierno del MPN

El diputado provincial (MPN) Pablo Bongiovani publicó este sábado en su perfil de Facebook la siguiente frase: “La publicidad de los actos de gobierno no es para generar promoción individual de los gobernantes”, seguida, tras un punto, de esta otra: “principio de impersonalidad de las administraciones es no colocar la firma ni  nombre de quien gobierna al lado de cada acto de gobierno”.

No son frases cualquieras, publicitadas al azar, sino parte de lo que podrá o entenderse, según el ánimo de quien interprete, como el principio de una segunda fase en la gestión actual del MPN conducida por Omar Gutiérrez. Una fase en la que se buscaría profundizar un modelo modernizado, evolucionado, una nueva versión del hasta ahora invencible partido provincial en el gobierno. Una gestión en la que se pretende “armar equipo” constantemente, con “puertas abiertas”, con “distribución en superficie territorial”, y sobre todo, “con trabajo, trabajo y trabajo”, tal la muletilla impuesta desde el primer día.

Las frases del principio es posible que se vuelvan a encontrar en uno de los proyectos de Ley que se impulsarán en el segundo semestre tras el receso, desde el propio Ejecutivo: una iniciativa que erradicará el uso de la consigna “gestión” asociada al apellido del gobernante de turno, algo que estuvo de moda en las gestiones pasadas, no solo en el gobierno provincial (Gestión Sapag) sino también en los municipios (Gestión Quiroga, y otras).

Puede deducirse, además, que será el principio del fin de un modelo asociado (cómplice, dirían algunos) al kirchnerismo. Desde aquí, como de otros lugares, se copiaron formatos, metodologías, y se inundó el mercado con lo “nacional y popular”.

Ahora, este sector está en situación de clandestinidad resistente, muy sui generis, desde las redes sociales, o desde televisoras de países y regiones tercermundistas afines al modelo en resistencia, como Al Jazeera y Telesur, cadenas a las que la ex presidente Cristina Fernández recibió en El Calafate junto a periodistas gráficos de México, y de agencias noticiosas de Rusia y el Reino Unido, para dejar en claro que no tiene miedo de ir a la cárcel, pero que si va, será como consecuencia de una nueva y cíclica persecución al peronismo.

Lo concreto en Neuquén es que se ve venir la segunda fase del primer año del gobierno de Gutiérrez, con aires de determinación y ya pensando en el primer desafío electoral, más próximo, que se librará más en la capital que en la provincia, según sea la decisión que tome el MPN, que tiene dos opciones: dejar pasar el desafío cubriendo las formas, o involucrarse con todo para ganar, con los riesgos (distintos) que esta bifurcación de intenciones conllevan.

Esta segunda fase es posible que se consiga con o sin acomodamientos, pues la estructura política siempre cruje cuando se plantea una exigencia. Los rumores acerca de eventuales cambios en el Gabinete (Norberto Bruno por Alejandro Nicola, Marcos Koopmann a Economía, pase de Bongiovani al Ejecutivo, suplencia en una banca en Diputados) se mantienen, aunque por supuesto relativizados por nadie quiere levantar olas antes de tiempo.

Un confidente de este periodista deslizó que Gutiérrez tiene la idea de agitar el avispero y reforzar con más trabajo las áreas que ve como indecisas, sin el empuje suficiente, pero que “no es algo que decidirá él solo, lo consulta, se ve la oportunidad, y tampoco tiene por qué ser ya, hay que ver…”

No hay nada raro en estas cuestiones, frecuentes en los gobiernos, como los entredichos que trascendieron durante la semana, de chisporroteos en el corazón del ministerio de Ciudadanía que conduce Gustavo Alcaraz, entre el entusiasta kirchnerista estandarte de la diversidad, Adrián Urrutia, y la afilada e inteligente dirigente del MPN, conductora del área Derechos Humanos, Alicia Comelli. Lo singular no pasa por estas cuestiones, sino por el imperativo político de la segunda fase, que es enfatizar al máximo las características del nuevo modelo político-generacional que se pretende consolidar en vigencia hacia el futuro, con planteos en donde se quieren conseguir resultados sociales concretos (educación, deportes, cultura), y económicos distintos (agricultura, riego, turismo, minería, elevados a un mayor porcentaje del producto bruto geográfico).

En este contexto, es claro que el gobierno de Gutiérrez aprovechará al máximo lo que pueda dar el gobierno de Mauricio Macri, con el que tiene llegada directa. Esto desvela a la oposición, porque lo cierto es que ni los más encumbrados dirigentes del PRO –Marcelo Bermúdez, Leandro López, Francisco Sánchez- ni los referentes más destacados en la gestión de gobierno  –Horacio Quiroga- tienen esa llegada directa. Apenas si tienen confianza con un par de funcionarios, mientras que Gutiérrez se comunica en directo con Macri, y tiene plena confianza con uno de los ministros clave, Rogelio Frigerio.

Esta relación, no obstante, se mide en el MPN desde el estricto punto de vista práctico. Hay plena conciencia de las dificultades de la coyuntura, y el partido neuquino no tiene la menor intención de quedar atrapado en alguno de los muchos callejones sin salida que, por torpeza política, ha inaugurado el gobierno que puso fin a los 12 años del kirchnerismo. “Ni locos haremos lo mismo que ya se hizo con otros gobiernos. El MPN debe ser totalmente independiente”, se afirma, con cierto gesto determinado.

Así las cosas, es posible que con la segunda fase ya puesta en marcha, también se precipiten tiempos pre-electorales. Horacio Quiroga y compañía presentarán el 19 el Cambiemos neuquino, con los mismos de siempre precariamente unidos por la esperanza relativa. Pero en lo profundo es algo más lo que se cocina. Ese algo más tiene una pata metida en un enclave soterrado del MPN. ¿Podrá haber sorpresa por ese lado? Es posible que mucha gente quede sorprendida si se hacen públicas esas gestiones de armado estratégico. Otras no, pues ya han reaccionado, con cierta paranoia, a esa posibilidad cierta.

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