Claudio Pérez Irigoyen, ácido con la actual gestión: “Garro es un buen jardinero”

Claudio Pérez Irigoyen, ácido con la actual gestión: “Garro es un buen jardinero”

El precandidato a diputado provincial de Un Cambio Real cuestiona la gestión del intendente. “Hay que ver qué se hace después de cortar el pasto”, ironiza. Y afirma que “en la matriz de esta gestión hay corrupción”. Por eso, “para no quedar pegado”, se alejó de Cambiemos. Otea el horizonte político y no descarta pelear por la intendencia en 2019.

Tal vez con el objetivo puesto en las elecciones de 2019, el dirigente radical y precandidato a diputado provincial por Un Cambio Real Claudio Pérez Irigoyenexplica cuáles fueron los motivos que lo hicieron alejarse de Cambiemos. No tiene dudas en colocar en la figura del intendente Julio Garro el principal argumento de su decisión de ir por fuera de la alianza que gobierna la ciudad y, en ese sentido, es contundente cuando asegura que no quiere quedar “pegado” a funcionarios “sospechados” de “corrupción”.

“Yo creía que Cambiemos iba a representar el cambio y cuando detectamos que había algo de corrupción en el municipio vimos que la matriz no cambiaba del todo”, dice ni bien se acomoda en las oficinas de Synergia, en 4 y 53. Y ahonda la crítica: “no se puede ser corrupto si estás en Cambiemos porque las elecciones se ganaron con ese argumento. La sociedad no tolera la mitad de las cosas”.

En otro orden, Pérez Irigoyen cree que Garro llegó al sillón de calle 12 con ayuda de Julio Alak y, en ese sentido, advierte que el ex intendente “se equivocó” porque su espacio tenía “más afinidad con él para gobernar la ciudad”.

Durante la extensa charla el postulante por la octava sección electoral analiza la situación del radicalismo y explica que “hay votantes de Cambiemos que están enojados por la migración que hay hacia el PJ”. Y está convencido de que “el destino de Cambiemos no puede estar sólo en Garro”. En 2019 no tiene inconveniente de competir por dentro de Cambiemos pero advierte que no tolerarán que no haya internas.

Plantea semejanzas entre el actual intendente y Pablo Bruera porque no tienen un proyecto de ciudad que vaya más allá del mantenimiento de espacios verdes: “Son dos buenos jardineros, el tema es lo que se hace después de cortar el pasto. No tienen visión de ciudad”.

Si bien ve difícil su camino a la Legislatura, Pérez Irigoyen quiere defender los intereses de la ciudad y presentar un proyecto para modificar la ley 10.430 porque “hoy el empleo público es casi un subsidio de desempleo”.

-¿Dónde nació?

-Nací en 25 de Mayo, donde hice el jardín de infantes, la primaria y la secundaria. Mi padre, que era odontólogo, fue intendente de esa ciudad. En 25 de Mayo fundé la juventud radical de la provincia de Buenos Aires con otros dirigentes que éramos muy jóvenes y que apenas llegábamos a los 17 años. Fue allá por la década del 60 cuando también participamos de lo que fue el movimiento renovación y cambio. Después ya me vine a La Plata a estudiar medicina y me instalé en la ciudad.

-¿En qué zona vivió?

-En 50 entre 4 y 5. Estábamos en la década del 70 y viví unos años muy conflictivos durante toda la carrera. Nosotros fundamos la Franja Morada de Medicina y disputábamos mucho con los movimientos juveniles de esa época que eran el Partido Comunista, el Partido Comunista Revolucionario y Montoneros. Después de eso participé, en el 83, en la intervención de la Facultad de Medicina donde había que concursar todos los cargos que la dictadura había dejado designados y ahí cumplí el rol de Secretario Académico. Después también estuve a cargo del directorio de las regiones de IOMA e hicimos la descentralización sacando de los municipios los bonos para ponerlos en las regiones de la mutual. A raíz de ese trabajo fui como secretario técnico de la gobernación de (Alejandro) Armendariz y fui el que armó la Ley 10.430. Éramos un grupo joven muy potente técnicamente y nos quedó la frustración de lo que pasé con el gobierno de (Raúl) Alfonsín.

-También fue concejal…

-Fui concejal cuando ganó Julio Alak; que nos gana cuando AMUPLA nos desplazó 30 mil votos y él ganó por 7 mil. Con el peronismo disputamos bien. Hasta ese momento había una matriz política muy interesante porque el Concejo Deliberante o el Ejecutivo permitían el debate y la discusión de todo tipo de proyectos.

-¿Cuántos períodos fue concejal?

-Uno solo. Después desarrollé más mi profesión y llegué a ser director del Hospital Español donde hice la reforma que lo transformó en un hospital importante. Ahora soy el jefe de cirugía y estoy todo el día trabajando ahí.

-Debe ser difícil compartir la política con la profesión. ¿Por qué volvió a la política?

-Volví a la política porque para mí la matriz de Bruera no era la adecuada para la ciudad y, además, me habían robado en mi casa en un hecho muy traumático para mi familia. Yo conocía a la familia Bruera porque también eran de 25 de Mayo, entonces un día fui y le dije que le iba a competir y que le iba a sacar determinada cantidad de votos que lo iba a hacer perder. No me creía y se reía pero efectivamente sucedió. Se armó el fenómeno de Cambiemos pero con distintas extracciones de gente y yo fui por una que no era solamente radical porque también venían dirigentes del PRO y de la Coalición Cívica conmigo. Hicimos una campaña muy corta contra un aparato que venía de años de funcionamiento. Yo creía que Cambiemos iba a representar el cambio y cuando nosotros detectamos que había algo de corrupción en el municipio, vimos que la matriz no cambiaba del todo. En su momento me pareció que Julio Alak le había dado una mano a Garro para ganar y ahí me parece que se equivocó porque nosotros teníamos más afinidad con él para gobernar la ciudad y para instaurarlo como un ex intendente importante de la ciudad. Y me parece que Garro quiere ser como él sin poder serlo.

-¿Cómo es eso?

-Alak es un estadista al lado del Garro. Pero en la matriz de gestión de Garro hay corrupción. Yo con mi edad y con la trayectoria que tengo en la ciudad no me podía quedar pegado a funcionamientos sospechados. Lo digo por las sospechas del transporte, de las cooperativas y, además, porque a la rendición de cuentas no se la votamos porque faltaban aclaraciones sobre cuentas que eran muy explícitas. Nosotros siempre fuimos muy duros con ese tema pero a Alak nunca se la dejamos de votar. Los demás concejales no opinaban lo mismo y ahí tuvimos una separación evidente. La otra vertiente, que era la de (Claudio) Panella, tampoco quiso participar y nos planteó esto de juntarnos porque no iba a haber PASO.

-¿Dice que el gobierno de Garro está teñido de pejotismo?

-Sí, claro. Él hizo un acuerdo con las autoridades partidarias y me parece un despropósito que Claudio Frangul esté como presidente porque él ya había migrado con Garro, entonces no hay una clara identidad partidaria si el que ya estaba en Cambiemos ahora se vuelve el presidente del partido. Así es muy difícil que haya oposición o complemento político. Ellos decidieron que nosotros no pudiéramos participar. Hay algunos votantes de Cambiemos que están medio enojados por esta migración hacia el pejotismo que es muy evidente. El intendente tiene un perfil más PJ que de Cambiemos. En el gabinete está (Marcelo) Chuby Leguizamón que maneja el presupuesto más grande y que había sacado muy pocos votos en las últimas elecciones; pero también está Gustavo Silva que es una de las personas que más rinde en la gestión…

-¿Qué otras diferencias tiene con Garro?

-Tenemos diferencias con el modelo de gestión. No quiere descentralizar en las delegaciones, tenemos grandes discusiones con lo del tren pero la preocupación más grande son los temas en donde, para nosotros, hay corrupción. Lo que sucede es que cuando te cierran las PASO no hay opción, o te vas a tu casa o elegís una opción de estas. Hay que mirar el después que es quién va a ser el intendente en 2019.

-Esta decisión de no ir a las PASO, ¿no tiene que ver más con lo que Cambiemos vino a discutir en 2015? Una de las críticas al kirchnerismo fue justamente el autoritarismo.

-Es una contradicción y me parece que es autoritario. Casi todos los partidos hicieron lo mismo y eso me parece que es sepultar las PASO que les permite a muchos poder participar desde afuera sin estar dentro de una estructura partidaria que es muy cerrada. Me parece que ahí hay un error estratégico y por eso nosotros decimos que hay que aportar a nivel provincial pero hay que marcar las diferencias a nivel local. Hay que contener a un montón de votantes que pueden estar enojados por la situación de Cambiemos.

-La decisión de ustedes tiene que ver más con Garro que con Cambiemos…

-En principio sí, después hay matices a nivel nacional y provincial. Nosotros podemos aportar desde nuestro lugar al espacio pero si el espacio se hace PRO puro no hay margen para eso y, entonces, habrá que ver qué pasa con el radicalismo.

-¿No plantearon la situación frente al vicegobernador Daniel Salvador?

-Yo tengo la tranquilidad de conciencia de que hablé con él este tema pero él ya tenía una postura tomada que era lo que ya se había decidido a nivel nacional y provincial y que tenía que ver con que no haya internas. Le expliqué que nosotros íbamos a buscar la alternativa de contener votos porque en La Plata se da una situación muy particular porque Garro sacó sólo un tercio de los votos en las PASO de 2015. Yo fui el primero en decir que lo apoyáramos porque hacer eso es ser leal y tener códigos. Nuestra interna había sido casi un empate técnico y él pensó que era un caudal propio y hay que ver si es así y si la gente lo visualiza de la misma manera. Me parece que debió haber sido un esquema más abierto e integrado con los sectores originales de Cambiemos.

-¿Eso pasó sólo en la ciudad?

-Ha pasado en distintos lugares. Me parece que al radicalismo no se le da el valor que tiene como estructura partidaria histórica que, si bien en muchas circunstancias el caudal electoral que tuvo fue bajo, tiene una estructura que le permitió funcionar como partido al propio Cambiemos.

-En 2015 el PRO se valió de la estructura del radicalismo, ¿si la pierde podría ser un problema serio?

-Habrá que ver cómo se desencadena.

-Estas divisiones, ¿podrían hipotecar el futuro de Cambiemos?

-Se podría plantear al revés y decir que nosotros nos hipotecamos porque quedamos marginados y participamos más marginalmente. Cuando uno marca hitos la gente tiene la visión de lo que puede pasar. En la política lo que se hace es marcar hitos sobre el tema de los tiempos y me parece que habría que marcar un hito acá para mirar el después por si la gestión es muy mala o no cumple los objetivos que la gente tenía.

-¿Qué evaluación hace de las decisiones que se tomaron a nivel nacional con el tema de no permitir internas?

-Lo que veo es que dejan a la ciudadanía con pocas opciones porque son repetitivas y forman parte de la misma corporación política. (Margarita) Stolbizer iba a ser la primera candidata a senadora y termina siendo la segunda y así está compitiendo la misma estructura ex PJ representados por Cristina (Kirchner)(Sergio) Massa(Florencio) Randazzo. Y del otro lado queda sólo la gente de (Mauricio) Macri o (María Eugenia) Vidal que es todo PRO y dejan a la gente sin ninguna opción intermedia de lo que es la construcción de Cambiemos. A (Elisa) Carrió,que es una dirigente importante, se la pone en Capital Federal o (Martín) Lousteau, que es un muy buen dirigente, queda afuera compitiendo para el después. Quizás yo no tenga las mismas condiciones en cuanto a la edad pero, en La Plata, le puedo abrir espacios a otro grupo de gente para hacer política.

-¿Cómo ve, con el paso del tiempo, la convención de Gualeguaychú?

-Fue buena porque permitió frenar una matriz política que se había hecho muy corrupta, que tenía sesgos muy autoritarios y que, técnicamente, tenía problemas muy serios en la gestión. Íbamos camino, no a Venezuela porque cuando se dice eso me parece muy duro, pero sí a una crisis política y económica muy severa. Creo que ese era el extremo y que un acuerdo de tres partidos garantizaba un cierto equilibrio para salir de esa transición. Muchas cosas se hicieron y se están haciendo bien pero en otras tengo una visión diferente. No se terminaron de construir las tres cosas que implican una alianza y que tienen que ver, en primer lugar, con acuerdos de alternancia; en segundo lugar con los acuerdos programáticos y, en tercer lugar, con el respeto y la confianza como para que eso se cumpla.

-¿Usted estaba del lado de (Ernesto) Sanz o de (Julio) Cobos?

-Estaba del lado de Sanz pero Cobos me había venido a buscar para que yo fuera de candidato a intendente si él se imponía. No tengo problemas personales con ese tema. En Gualeguaychú, además de darse una discusión doctrinaria, se dio también una discusión estratégica. El resultado no fue malo pero le faltaron las tres condiciones que enumeré. Fue incompleto.

-¿Siente algo de frustración?

-A esta altura no podría frustrarme pero me parece que hay que marcar límites. La primera diferencia que tengo es que si vinimos para cambiar una matriz de corrupción el que está gobernando no puede tener hechos de corrupción. La sociedad no tolera la mitad de las cosas. En lo municipal, cuando yo pienso que estoy detectando acciones que tienen que ver con una matriz de esa naturaleza, no me puedo quedar porque yo ya tengo una historia que hace que me corra de ese lugar y representar a una dirigencia de tipo social y, a partir de ahí, ver qué puedo aportar.

-En aquel momento se cuestionaba al radicalismo porque se debatía entre Macri y Massa para ver a quién le daban la estructura…

-Cuando se está haciendo una alianza tenés que ser perceptivo de lo que le está pasando a la sociedad. Los votos de la sociedad no habían migrado a Massa sino que se estaba construyendo una migración hacia Macri. La alianza más correcta era la de UNEN porque los perfiles más adecuados eran el radicalismo y el socialismo que son aliados históricos, y Stolbizer con el GEN. Pero el socialismo toma la decisión de quedarse solo en Santa Fe, Carrió decide irse de UNEN, el GEN actuaba a dos puntas entre el radicalismo y Massa y no se permitió hacer la alianza original que se tendría que haber hecho. La opción de ir solos daba muy poco caudal electoral y eso también es condenar a un partido político. Uno tiene que tomar la dimensión histórica. Lo que no se puede hacer es creer que todo eso no es dinámico que es, justamente, lo que estoy haciendo yo. Si Garro hubiese cumplido con todas las pautas que forman Cambiemos yo estaría de acuerdo con él, pero no estoy de acuerdo por su propio perfil, por su matriz de gestión y porque el modelo de hacer política no es el que yo estoy planteando.

-Y a las políticas en general que están aplicando Macri y Vidal, ¿cómo las ve el radicalismo?

-El radicalismo las ve de una manera y a veces yo las veo de otra. Hay cosas que están bien y otras a las que les falta la visión o la experiencia política que nosotros tuvimos. No tomaron el aporte del trabajo político que nosotros teníamos. A nivel nacional están faltando cosas que el radicalismo siempre propugnó y que tienen que ver con las políticas sociales. El problema central que veo yo hoy es que todo se está centrando en un tema macroeconómico que no resuelve la pobreza. Hay 30 por ciento de pobres pero contar los pobres no sirve de nada; lo que se debe hacer es trabajar desde las políticas de Estado. No hay que quedarse solamente en contarlos porque no alcanza. Lo que importa es qué estoy haciendo para resolverla.

-Y ahí sí tiene diferencias…

-Sí porque con la política social se actúa muy puntualmente y no integralmente. Las políticas sociales son una intervención de Estado nacional, provincial y local de alta integración que tiene que tener una gestión muy eficiente en el gasto de la inversión social y que tiene que tener funcionarios que sepan mucho de ese tema.

-Volviendo al radicalismo, ¿en qué momento histórico está? ¿Cómo lo evalúa?

-Lo evalúo de la misma manera que lo evaluaba en la década del 60 y del 70. Había dirigentes muy importantes. Yo nunca fui balbinista, siempre fui del grupo de revisión del radicalismo y fui el creador de la juventud radical contra el balbinismo. Nosotros visualizábamos que si la democracia no resolvía los problemas sociales no tenía destino. Si no se resuelven los problemas sociales la gente termina no creyendo en ninguna institución democrática, ni siquiera en la justicia. Y si no creen en ninguna de las instituciones se transforma en una democracia de candidatos que cuando llegan pueden hacer lo que quieren hasta el punto de ser autoritarios. Tenemos que trabajar en reconocer que hay que reconstruir instituciones pero, adentro del radicalismo, funciona una corporación de dirigentes que necesitan cargos y por eso hay tantos que quieren cargos durante los procesos legislativos y cuando hay elección ejecutiva hay pocos que quieran ser. Si uno disputa poder real lo que querés ser es intendente, no legislador.

-¿Le faltan líderes al radicalismo?

-Podría ser. Tiene a niveles provinciales muchos liderazgos. La provincia de Buenos Aires tiene un gran déficit. Es el principal distrito y hay dirigentes jóvenes que están surgiendo.

-¿Daniel Salvador no representa a un líder?

-Desde mi punto de vista representa lo que fue Gualeguaychú y lo trata de conducir con su estilo.

-¿Cuál es el estilo?

-Es más conciliador y me parece que cuando uno está en una alianza y no tiene las tres partes que anteriormente mencioné, uno tiene que posicionarse mejor desde las fortalezas que pueda tener. La debilidad es que no tiene ministerios ni parte del gobierno. Tiene muy poco, el legislativo y algunos intendentes. Con más intendentes uno puede posicionarse mejor frente a los temas.

-¿Si tiene que nombrar líderes dentro del radicalismo a quien nombraría?

-(Julio) Cobos, (Ernesto) Sanz, (Gerardo) Morales, (Ricardo) Alfonsín se desgastaron terriblemente en este período. Morales es gobernador; Sanz cumplió el objetivo de Gualeguaychú pero tiene un rol menor en Cambiemos a nivel nacional; Ricardito Alfonsín tiene una representación provincial y nacional muy limitada, y Cobos se retrotrajo mucho a la provincia de Mendoza y no está ejerciendo un liderazgo nacional. Me parece que a todos los partidos políticos les está pasando lo mismo y hay que aprender del deterioro que tuvo el radicalismo para resurgir con liderazgos de transvasamiento nacional. Lo que necesitan es gente de nuestra generación para que les adviertan lo que está pasando y sean más rebeldes y se atrevan mucho más a las disputas y que no se vinculen tanto a las estructuras de gobierno, porque si las estructuras de gobierno te atrapan no te podés rebelar frente a fenómenos con los que no estás de acuerdo.

-¿Usted lo ve al radicalismo rebelándose dentro del esquema de gobierno?

-Me parece que esto es una rebelión por cargos. Las rebeliones son mucho más profundas, son un proceso histórico. Hay un resurgir de la Franja Morada y de movimientos de la juventud radical en todo el país. Lo que hizo el kirchnerismo fue coaptar fuertemente, con una utopía del pasado, a muchas generaciones que todavía no se visualizan hacia el futuro correctamente y que puede generar un desencanto. Si vos crees en una utopía que te están planteando que se va a dar y que es una transformación social y después descubrís que hay un fracaso de gobierno por corrupción, lo que estás haciendo es un daño generacional que después es difícil de revertir.

-Entonces, ¿al radicalismo lo ve fortaleciéndose por fuera o por dentro de Cambiemos?

-El radicalismo es fuerte socialmente y no sólo en las estructuras partidarias. La matriz histórica de los partidos está dañada estructuralmente porque no se han modernizado adecuadamente. Hoy las redes sociales son más importantes que un acto. El marketing juega un rol pero no juega un rol en la gestión. Podés hacer mucho marketing pero si te va mal en la gestión la gente se da cuenta igual. Hay un caudal electoral de tipo social por afuera que no está canalizado ni por los partidos políticos ni por la dirigencia en forma adecuada.

-La juventud fue muy fuerte dentro del radicalismo, ¿hoy el kirchnerismo ha ganado ese terreno con La Cámpora?

-Mucha de esa gente podría haber pertenecido a la misma mística que teníamos nosotros. La habilidad que tuvo el kirchnerismo fue haberse dado cuenta de que eso era necesario como poder político.

-El kirchnerismo tuvo la virtud de saber conquistar a gran parte de la juventud. ¿Durán Barba tuvo la virtud de conquistar al electorado que estaba desencantado con la política?

-Durán Barba y un grupo de gente que supo ver algunas cosas. Hubo una migración del voto hacia la oposición al gobierno que canalizó el PRO y que necesitó de una estructura como la del radicalismo y de una dirigencia como la de Carrió que marca algunos límites dentro de ese esquema. Ahora el debate es si hay que seguir gestionando de la misma manera o el perfil de gestión hay que verlo desde el punto de vista político. El tema es que ahora se ha planteado una polarización que creo que es falsa porque en el medio está la posibilidad de que la gente tenga una agenda de discusión para ser un país moderno.

-¿Qué temas entran en esa agenda en la ciudad?

-El tren, el transporte, la basura… no puede ser que se sigan levantando bolsitas con los camiones cuando todo el mundo hace reciclado de basura y tiene contenedores. Esto no tiene discusión ideológica, es una cosa o es la otra.

-¿Por qué no se hace?

-Cuando te hablo de matriz de corrupción te estoy hablando de ese tipo de cosas.

-¿Garro perdió mucho tiempo armando su gabinete?

-A mí no me gusta el gabinete que tiene. Si bien algunos me gustan, en general el perfil de los funcionarios no es de mi agrado. Cuando cambió funcionarios no lo hizo para cambiar un modelo de gestión sino para poner a alguien vinculado a algún sector. Ha logrado estabilizar el corte del pasto y las luminarias que es lo básico que exige la ciudad de La Plata donde, primero, hay que ser un buen jardinero. Yo le dije a Bruera que era un buen jardinero pero no tenía visión de ciudad. Ahora lo digo también con Garro. El tema es qué viene después de que cortamos el pasto.

-¿Cuáles son sus propuestas?

-Como diputado quiero debatir la tasa de capitalidad; quiero que a La Plata se le transfieran recursos provinciales en políticas sociales integradas; quiero que se integre bien el sistema sanitario del municipio con el de la provincia porque así el SAME no va a funcionar nunca porque no está integrado adecuadamente y, básicamente, voy a trabajar sobre la modernización del Estado provincial. Yo fui uno de los autores de la ley 10.430 del empleado público y quiero hacer una nueva propuesta para modificarla.

-¿Con qué modificaciones?

-Muchas. Le haría 30 escalones y 3 nuevos agrupamientos para que los empleados tengan incentivos para trabajar. Sacaría al sector salud de esa ley para que tenga un estatuto propio. Además, pondría como condición la capacitación, los concursos, el incentivo laboral y la profesionalización. Hoy el empleo público es casi un subsidio de desempleo. Hay que blanquear el tema de las bonificaciones, horas extras que no se cumplen en algunos sectores y en otros sí, viáticos ocultos…

-¿Y con respecto al transporte?

-El transporte es lo más antiguo que tiene la ciudad de La Plata. Son transportes grandes, de gran escala, monopólicos, con gasoil y con trazados verticales que llegan a 7 y 50. Si quiero ir desde un barrio a otro tengo que subir y bajar dos o tres veces teniendo en cuenta que no hay tarifa única. Tiene que haber un centro de distribución de transporte diferente en Tolosa, con un transporte más eclógico que debería ser eléctrico y funcionar por calle 1 y por la periferia de la ciudad y desde los barrios generar transportes de menor escala para que la gente se pueda mover.

-¿Los barrios están abandonados?

-Sí, los veo abandonados y con estos problemas de transporte y de la basura. Las delegaciones deberían ser comunas y que el que sea delegado se ocupe, casi como el intendente, de resolver los principales temas operativos.

-¿Y el tema de la basura cómo se soluciona?

-Es hora de que licitemos un tratamiento de la basura moderno y que veamos cuál es la mejor oferta. Acá hay una prórroga detrás de otra a la misma empresa. Además, se le compraron 150 camiones al municipio que hacen que casi tenga una empresa propia. Hay que ver por qué se subsidia esto de esta manera. Sé que el negocio de la basura es complejo porque hay monopolios y cada uno cuida su territorio pero hay que discutirlo.

-A nivel general hay dos temas que sobrevuelan la campaña; uno es la corrupción…

-No se puede ser corrupto si estás en Cambiemos. Las elecciones se ganaron con ese argumento.

-Y usted duda de que sea así a nivel local…

-Tengo algunas dudas. Por lo menos no hubiese votado la rendición de cuentas y así lo hizo la concejal de mi grupo. Objetivamente hay documentación en la rendición de cuenta que no coincide con la realidad.

-¿Cuáles?

-El tema de las cooperativas, la basura, que se subejecutaron políticas sanitarias y de desarrollo social.

-¿Hicieron denuncias?

-Nosotros lo que hicimos es no votarlas, los que tienen que hacer denuncias son los que van a tribunal de cuentas.

-¿Por qué no se hacen?

-Es una decisión política de cada uno. Yo estoy tranquilo con la decisión que hemos tomado.

-El otro tema, además de la corrupción, es el de la inseguridad. ¿Quién es responsable de la seguridad?

-Todos. Es el principal tema a plantear desde la Legislatura en la provincia de Buenos Aires. No hay dudas de que estamos a favor de la lucha contra las mafias de la inseguridad que tiene la connivencia de la política, los organismos de seguridad y la justicia. El único órgano que nos pertenece es la fiscalía que hay que modernizar y hacer que el delito se prevenga. La política social es el otro soporte para disminuir el delito. Contra las mafias estamos todos de acuerdo. Ahora, la policía no se puede controlar a sí misma sólo con Asuntos Internos sino que tiene que haber un órgano externo de control. Lo mismo planteé en el municipio con una auditoria de control municipal porque alguien tiene que mirar las licitaciones que se hacen y, si el que mira es de otro partido, mejor. Así la gente ve que es verdad que querés ser transparente. Todo lo demás es mentira. Yo lo propuse y Garro hizo un acto conmigo diciendo que lo iba a hacer y no lo hizo. Tengo motivos para sospechar por qué no lo quiere hacer.

-Se lo nota enojado con Garro.

-Hizo un acto en donde participé y vino el Auditor General de la Nación. Dijo que iba a hacer un proyecto. Lo pusimos como una ordenanza a través de una concejala y nunca se trató. Además, le di todo un plan de gobierno municipal y no le sirvió ninguna medida. Eso es raro. No quiere un proyecto de gestión compatibilizado con los sectores que venían en Cambiemos. Pero lo que no se tolera es la corrupción.

-¿Usted quiere ser candidato a intendente en 2019?

-Es una posibilidad. Todavía no se visualizan candidatos de otros partidos. Por el kirchnerismo serían (Florencia) Saintout y (Victoria) Tolosa Paz, por el massismo (José Ramón) Arteaga y por Cambiemos hasta ahora fue sólo Garro. El destino de Cambiemos no puede estar sólo en Garro.

-¿Ustedes se ven una vez más intentando dentro de Cambiemos?

-Si nos dan las PASO con mucho gusto. Si no nos dan las PASO se verá qué pasa.

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