El año que se inició este martes no será uno más para la política local. Con las elecciones legislativas de medio término por delante, los diferentes actores se van preparando para dar la batalla que, saben, será definitoria de cara al 2015, cuando se ponga en juego otra vez el gobierno municipal.
El oficialismo es uno de los pocos que puede darse el lujo de dejar pasar un par de turnos antes de tirar los dados, mientras observa el tablero desde una situación de relativa comodidad.
El 59% de los votos que le permitieron al intendente Humberto Zúccaro obtener su segunda reelección en 2011 son un colchón que le concede la posibilidad de acomodarse pero no de dormirse.
Es que como jefe político de su tropa, Zúccaro estará obligado a mantener su atención en más de un frente a la vez. Claramente debe monitorear la situación local, pero sin perder de vista acomodamientos nacionales y, tal vez por primera vez con tanta preponderancia, los provinciales.
Acompañante leal del Gobierno nacional desde 2003 –es otro análisis definir cuánto hay de convicción y cuánto de conveniencia en esa relación- Zúccaro dio muestras de no estar dispuesto a inmolarse por el kirchnerismo si se olfateara un revés electoral. Lo atestiguan sus constantes discursos territoriales en los que insta a sus seguidores a pensar local en términos políticos; una suerte de vecinalismo con liturgia peronista.
Eso no significa, sin embargo, la inminencia de una ruptura, por más que el oficialismo tenga puentes construidos con cada uno de los armados peronistas que se levantan en la vereda de enfrente y muestran cierto grado de seriedad.
Tampoco parece que fuera a tronar el mil veces anunciado escarmiento de la Rosada, que a la hora de poner las fichas siempre terminó optando por Zúccaro en detrimento de los que se presentan a sí mismos como los más fieles representantes del modelo. La política es así.
Fichas provinciales
Como ya se dijo, es en el territorio bonaerense donde aparecerán las mayores preocupaciones electorales para el gobierno local.
La postura que adopte el gobernador Daniel Scioli para las legislativas será determinante. Si finalmente rompe con el kirchnerismo como presionan muchos de sus capitanes, para comenzar desde ya a trabajar en su proyecto presidencial, pondrá a Zúccaro –y a otros intendentes, claro- en una disyuntiva.
Tampoco será sencillo el escenario en caso de que el gobernador deje los dos pies dentro del plato K. Ahí se pondrá a prueba el poder de negociación que las agrupaciones del “sciolismo puro” –por caso la DOS, con fuerte presencia en Pilar- tendrán en el armado de las listas.
Un tironeo que tendrá, del otro lado, a las fuerzas nucleadas en el colectivo kirchnerista Unidos y Organizados, con La Cámpora como un estandarte que, al menos por ahora, mostró en Pilar más ruidos de cáscaras que nueces sobre la mesa.
De Tigre con amor
La aparición del intendente de Tigre, Sergio Massa, en el horizonte nacional y provincial es un gran signo de interrogación. Si comenzará a caminar por dentro o por fuera de la estructura del PJ; si lo hará con la intención de pelear la gobernación o directamente la presidencia en el 2015; si estará en tándem con Scioli o será su adversario son solo algunos de los interrogantes del enigma Massa.
Su mayor certeza es, por el momento, un capital hecho de imagen positiva y cimentado en una gestión municipal cuyo éxito es amplificado por los medios masivos. Suficiente para que aparezcan massistas en los rincones más insospechados. Incluso en los arrabales del zuccarismo.
La última semana, el propio Zúccaro participó de un acto en Tigre. Aunque convocado como un brindis del PJ, fue en realidad una suerte de lanzamiento en el que Massa pidió sin eufemismos lugares en las listas municipales. Desde Pilar no hubo respuesta por ahora.
El dato
Este será un enero activo. Con pocos dirigentes de vacaciones, se espera la apertura de locales partidarios y la puesta en marcha de varias campañas.
Panorama
La oferta de cara al 2013
• Oficialismo: Aún no se dan a conocer los nombres de la lista. El kirchnerismo “puro”, el sciolismo y, tal vez, el massismo pueden pretender lugares. Zúccaro estará más tironeado que nunca.
• Macrismo: El Pro comenzó a caminar el distrito de la mano de la diputada Silvia Majdalani. La concejal Silvana Aguilar apuesta a la reelección. Buscarán abrevar del peronismo disidente, no descarta al macrismo mientras espera por Scioli o Massa.
• Frente Amplio: Con el partido socialista a la cabeza, apuestan a llegar por primera vez al Concejo Deliberante, del que quedaron muy cerca en el 2011. Buscan mantener la estructura frentista de las últimas elecciones y sumar independientes y descontentos con el kirchnerismo.
• Radicalismo: La UCR navega entre dos aguas: los que pretenden una alianza con el macrismo y los que, por el contrario, se sienten más cerca del FAP. En Pilar, por el momento, no se manifiestan voces a favor de una u otra opción. Ir con candidatos propios es un camino que no se descarta.
• Vecinalismo: Distintos actores buscan reflotar una vertiente política, poco explotada en Pilar en los últimos años. Una conjunción de dirigentes cercanos al macrismo y a la Coalición Cívica avanza en un armado que esperan tener listo para jugar este año. Marcela Campagnoli y Nicolás Ducoté encabezarían la lista.





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