En el acto realizado ayer en la Asociación Española, el jefe comunal dedicó mucho de su discurso oficial a repasar lo efectuado en obras y servicios públicos, en acción social y en diversas áreas.
Gran cantidad de público escuchó atentamente el último discurso de apertura de sesiones del intendente Weretilneck, que termina este año su segundo mandato. (federico floriano)
Las autoridades municipales completas, incluido el contralor Osvaldo Tasat. (federico floriano)
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Ante una gran cantidad de público que siguió con atención sus palabras, el intendente dio su último mensaje a los ediles.
Con un extenso discurso en el que hizo un detallado repaso de las principales obras y acciones impulsadas en sus siete años y tres meses de gestión municipal, el intendente Alberto Weretilneck realizó ayer la apertura del XXIV período de sesiones ordinarias del Concejo Deliberante (CD).
En su intervención, que fue seguida con atención por el numeroso público que colmó anoche las instalaciones de la Asociación Española, Weretilneck también formuló destacados anuncios, entre los que se cuentan la construcción de nuevas plazas y el objetivo fijado de terminar el Complejo Cultural de calle Fernández Oro antes de finalizar el actual mandato.
También debe resaltarse, por su trascendencia institucional, el anticipo efectuado por el gobernante del envío al CD en las próximas semanas de un proyecto que restituye al personal de la comuna derechos que tenían en el pasado.
Al comenzar sus palabras, el jefe comunal recordó que la ocasión era “la octava oportunidad” que le correspondía hacer la apertura de las sesiones del Legislativo local y, no sin nostalgia, dijo que “siento que estamos aproximándonos a la finalización de un ciclo que comenzamos en diciembre de 2003, pero que aún en este último tramo tenemos ideas, proyectos e iniciativas para seguir adelante”.
Indicó que “en 2003, como integrantes de la generación que maduró abruptamente con la Guerra de Malvinas, asumimos la gestión con la responsabilidad de demostrar que nuestros ideales podían llevarse a la práctica de gobierno” y que “una buena administración no tenía por qué llevarse a las patadas con las preocupaciones sociales, con la generación de empleo, la planificación o formas alternativas de urbanización”.
Reflexionó que “si la experiencia de 1989, con la hiperinflación y caos social, nos alertó sobre los riesgos de un Estado sobredimensionado y con poca capacidad de reacción; el estallido de 2001 nos puso en evidencia que un Estado mínimo y ausente tampoco servía para contener las aspiraciones de nuestra sociedad”.
Recordó que “para salir de aquella crisis integral” de comienzos del decenio “la sociedad argentina fue eligiendo a quienes supieron interpretar estas nuevas demandas. Que en el caso del municipio eran muy variadas y diferentes de las que hasta ese momento habían llegado. Y si bien hay mucho escrito en teoría política sobre el rol del Estado, hay muy poco sobre el nuevo espacio que debe ocupar un Estado municipal en esta sociedad moderna y con los escasos recursos con que cuenta”.
En relación con la obra pública, destacó que “tiene que tener una planificación integradora para que el resultado final sirva para que esa ciudad esté más integrada desde lo urbanístico y lo social, y al mismo tiempo le sirva para estar mejor preparada para recibir nuevas inversiones”.
Indicó que “un estado municipal tiene que ir dando respuestas a las diferentes expectativas sociales. Y hacia allí hemos apuntado con las acciones del municipio. Pero para poder realizarlas debe tener un proyecto claro, con metas en el corto y el mediano plazo. Un ejemplo: este año vamos a destinar casi el 17 % de nuestro presupuesto a trabajos públicos, un plan de obras de infraestructura pocas veces visto en la historia de la ciudad. Vamos a gastar más de 17 millones de pesos en estas obras. Y esos recursos son el producto del ahorro genuino de todos los cipoleños que ahora se vuelca en acciones que mejorarán la calidad de vida en casi todos los barrios de la ciudad”, afirmó.
Precisó así que “cuando terminemos nuestra gestión, habremos construido más de 300 cuadras de pavimento; completamos la modernización del alumbrado público en toda la ciudad; tendremos el 95 % de la ciudad con cordón cuneta; estamos completando las redes cloacales en todos los barrios; inauguramos 20 nuevos plazas; y avanzamos para dotar a Cipolletti de una infraestructura deportiva, social y cultural que estaba necesitando, con centros comunitarios, gimnasios, playones”.
En lo relativo a servicios públicos, manifestó que “en Cipolletti podemos decir con orgullo que estamos muy cerca de contar con el nivel recomendado por las Naciones Unidas, de 10 metros cuadrados por habitante. Tenemos 56 plazas y parques distribuidos en toda la ciudad, que además de convertirse en un pulmón verde son auténticos espacios de socialización, porque fueron pensados para el encuentro, el juego y el esparcimiento”.
Sobre el tema de la recolección de residuos, señaló “hace ocho años, este servicio tenía un recorrido de 1.100 cuadras. Hoy, el recorrido es de 1.600 cuadras debido al crecimiento de la ciudad. Hace ocho años lo hacíamos con camiones alquilados; hoy lo hacemos con una flota de ocho camiones propios. Se recolectan más de 90 toneladas diarias de residuos. Para una mejor cobertura, la ciudad se divide en nueve circuitos: seis se cubren en horario nocturno y tres en horario diurno”.
Puso de relieve que también “se realiza el barrido de 880 cuadras de calles pavimentadas, con distinta frecuencia, según la importancia y el nivel de tránsito que tienen: más de 300 se barren diariamente y el resto día por medio. Y lo más importante: mantenemos el servicio con un alto nivel de calidad y eficiencia, a un precio por demás competitivo. Mucho más bajo que el que deberíamos pagar con un sistema privatizado, por ejemplo”.
Detalló también que “la ciudad tiene un arbolado urbano que llama la atención a sus visitantes, y eso no es fruto de la casualidad. El municipio cuenta con un vivero en la Isla Jordán que nos provee de distintas variedades para las nuevas plazas y paseos o para reposición en los ya existentes. En esta gestión, plantamos más de 900 ejemplares por año en los lugares públicos, un total de 6.400 árboles. Además, se entregaron en forma gratuita a los vecinos otros 16.000 ejemplares, lo que hace un total de 22.400 árboles”.
Baratti, compromiso y democracia
El presidente del Legislativo cipoleño ponderó la convivencia ciudadana y el valor de las instituciones y del voto popular.
El titular del Concejo Deliberante (CD) Abel Baratti también brindó unas palabras ante sus colegas ediles y el público presente en la apertura de sesiones. Su alocución abordó, entre otras cuestiones, la del valor de la democracia y de la posibilidad que permite de renovar las autoridades en forma periódica, en comicios en que se respalda a quienes responden a las inquietudes de la comunidad y se castiga a quienes no están a la altura de las circunstancias.
El acto de ayer era bastante especial, porque es el último del Legislativo local con su actual composición. Además de Baratti, se recordará que lo integran Claudio Di Tella, Blanca Altamirano, Viviana Pereira, Lucas Pica y Adriana Uría.
Baratti y los demás integrantes del CD tienen ante sí un año agitado por el tema electoral pero de mucho trabajo por concretar iniciativas como la relativa al uso de las tierras en la Margen Sur y otras destinadas a mejorar ordenanzas como la del Código de Comercio y la de Tránsito.
"Transparencia"
En el tramo más emotivo de su discurso, Alberto Weretilneck se dirigió directamente “a las cipoleñas y cipoleños”, a quienes “les quiero decir que hemos puesto todo nuestro esfuerzo y nuestra dedicación por poner a Cipolletti en las mejores condiciones para seguir creciendo y hacerla un lugar donde se puede sentir el orgullo de poder crear a una familia en libertad y democracia”, afirmó.
Enfatizó que “hemos hecho de la transparencia y la honestidad en la gestión un paradigma que esperamos replicar en otras instancias y que continúe siendo una práctica usual en el gobierno de la ciudad".
Sostuvo también que "vamos a terminar esta gestión con la convicción de que nadie podrá acusarnos de corruptos, mediocres o de haber gobernado con mala fe. Nos iremos con la tranquilidad de haber ayudado al gran cambio que está dando la ciudad; de haber proyectado obras y servicios de calidad, a tono con las exigencias de la comunidad, y sobre todo, de dejar un municipio sin ningún tipo de deuda".
El trabajo de las distintas áreas
En su pormenorizado balance de lo hecho en los años que lleva al frente de la comuna, el intendente Alberto Weretilneck también puso de relieve la política y la labor desplegada por la secretaría de Acción Social, con menciones a los distintos programas en funcionamiento y al número de personas participantes.
Destacó igualmente los esfuerzos y los logros efectuados por la Unidad de Desarrollo Económico, puntualizando que más de 2.000 personas han pasado por los talleres de capacitación, 750 por las iniciativas que permiten el término de sus estudios, y 3.500 jóvenes por distintos cursos de formación.
Mencionó asimismo el trabajo desplegado de fiscalización de Tránsito, Transporte, Comercio, Bromatología, Abasto y Medio Ambiente, y precisó que hoy en la ciudad existe 3.250 comercios habilitados, 21 más que en 2010.
En materia de controles, resaltó los del alcohol y los relativos a la seguridad. "En Cipolletti, comprar una moto robada es un mal negocio", dijo y también subrayó las distinas acciones emprendidas para una mayor seguridad.
El jefe comunal ponderó, del mismo modo, la serie de iniciativas que se vienen haciendo para el desarrollo de la cultura y el deporte en Cipolletti, áreas para las que se han destinado muchos fondos y esfuerzos en forma exitosa.
Anuncios en obras y para el personal
Durante los meses que restan para el cambio de gobierno, se concretarán una serie de iniciativas clave.
Entre los anuncios que formuló ayer el intendente Alberto Weretilneck, se cuenta el objetivo de construir durante el año nuevas plazas en las 190 viviendas, en el Manzanar VIII y en el Pichi Nahuel, además la forestación en la ciclovía.
También mencionó entre los “desafíos” para el año el recambio del alumbrado público en los espacios verdes. “En marzo vamos a comenzar con la plaza San Martín, el Paseo de la Familia, el Parque Rosauer, el Parque Norte, el Centro Cultural, la Casa de la Música y el barrio 10 de marzo. Durante el resto del año avancemos en las demás”.
Asimismo, puso de relieve el objetivo “sumamente ambicioso” de “dejar inaugurado antes de terminar esta gestión” el Complejo Cultural de calle Fernández Oro, para “beneficio de los 100.000 cipoleños que seguramente van a hacer un buen uso de sus instalaciones”.
El jefe comunal también indicó que habrá cambios que repercutirán favorablemente sobre el personal del municipio. “Quiero informar que en las próximas semanas estaremos elevando al Concejo un proyecto que restablece derechos que tenían”, enfatizó, y dijo que “en estos años, hemos mantenido una relación de respeto con las distintas organizaciones sindicales que intervienen en el municipio, con las lógicas diferencias que pueden tener quienes defienden intereses distintos”.


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