Sólo entre 2008 y 2011 fue 45 veces a Uruguay y 19 a Brasil, incluyendo varias visitas a la Triple Frontera. Hay viajes a Venezuela, Cuba y Suiza. También hubo extraños vuelos sin pasajeros.
Quienes siguen la ruta del dinero creen que se utilizaron dos caminos para blanquear parte de los fondos que destinaba el Estado para el plan de viviendas sociales que construía la fundación que preside Hebe de Bonafini. La compra de propiedades y la creación de nuevas empresas con el fin de hacer circular el capital era una de las vías elegidas. La otra habría sido sacar el dinero del país.
Oyarbide no disimuló su asombró cuando recibió un detallado informe sobre las salidas del país de los hermanos Schoklender y del plan de vuelo de los aviones de Meldorek, la empresa multipropósitos que Sergio le compró a la dupla financiera que integran José Fernando Caparrós Gómez y Daniel Laurenti. Por ejemplo: entre 2008 y 2011 el avión Cessna Citation 501, matrícula LV-BXH, realizó 19 viajes a Brasil y 45 a Uruguay.
Según se lee en uno de los informes que guarda Oyarbide bajo siete llaves hasta que se levante el secreto de sumario, el mayor de los hermanos Schoklender realizó desde 1996 y hasta 2010 una serie de 95 viajes al exterior, entre vuelos comerciales y privados, aunque la mayoría de los viajes los realizó a partir de 2004. Entre algunos de sus destinos europeos figuran Suiza, Francia, España, y Países Bajos. También viajó a Cuba, Venezuela, Bolivia, Brasil y Uruguay.
Pero los investigadores pusieron la lupa sobre los sucesivos viajes a Uruguay y a Brasil vía la Triple Frontera. Por ejemplo: entre el 11 de marzo de 2009 y el 24 de septiembre de 2010, Sergio cruzó la frontera brasileña en siete oportunidades a bordo de su Cessna matrícula LV-BXH. Tres veces partió desde Resistencia y en cuatro oportunidades despegó del aeropuerto Internacional Cataratas de Iguazú. “Hay otros viajes a esa región que no fueron realizados con el Cessna. También se trata de establecer si tenía negocios en Paraguay”, explicó a PERFIL una fuente allegada al expediente.
Algunas veces, el avión aterrizaba directamente en el aeropuerto brasileño de Foz de Iguazú. Para citar sólo un ejemplo: El 23 de septiembre de 2010, el avión en el que viajaba Sergio partió de Resistencia a Foz y al otro día despegó de ese mismo aeropuerto y aterrizó en San Juan antes de regresar a San Fernando.
Pese a que ese avión fue adquirido legalmente por Schoklender en 2010, la venta se arregló a fines de 2008. Así se lo explicó a PERFIL una fuente del entorno íntimo de Caparrós Gómez y fue corroborado por un funcionario judicial que trabaja en el caso.
Sergio también tenía una avioneta Pipper 31, matriculada LV-MNR, pero era la que menos usaba. Su preferido era su Cessna que está valuado en 960 mil dólares, que había sido comprado formalmente por Meldorek en 2009 a través de una extraña transacción: el avión había sido vendido por Caparrós a una empresa que él mismo manejaba desde las sombras a través de su amigo Laurenti. Esto demostraría que la relación entre Sergio y los financistas comenzó en 2008.
Otro dato que está en manos de la Justicia es que antes de que el avión cayera en manos de la “sociedad” Caparrós Gómez-Laurenti-Schoklender, el lujoso Cessna pertenecía a la compañía estadounidense South Aviation Inc., justamente la misma firma que alquiló a los hermanos Eduardo y Gustavo Juliá el Challenger 604 que utilizaron para trasladar casi una tonelada de cocaína de Buenos Aires a Barcelona.
Desde que el Cessna Citation 501, matrícula LV-BXH, llegó al país desde Fort Lauderdale, en Florida, Estados Unidos, realizó 672 vuelos de cabotaje y en la mayoría de esos viajes se encontraba Sergio Schoklender entre los pasajeros. Los destinos fueron los aeropuertos de Córdoba, Salta, Neuquén, Ushuaia, Viedma, Rosario, Resistencia, Comodoro Rivadavia, Tandil, San Carlos de Bariloche, Corrientes, Río Grande, Posadas, Cataratas, San Juan, Mar del Plata, Paraná, Santiago del Estero y Tucumán.
“Estaba en San Fernando y tenía que viajar a Resistencia. Pregunté a la torre de control si había algún vuelo privado que salía para allá y me dijeron que estaba por despegar el avión de Schoklender. Hablé con el piloto y me dijo que no había ningún problema. Contento porque me ahorraba como 500 pesos, me subí y lo vi a Sergio sentado, lo saludé y me fui a sentar en el fondo. Ni me dirigió la palabra en todo el viaje. Esa es la verdad”, explicó a PERFIL un comodoro de la Fuerza Aérea que se encuentra en el listado de los que viajaron en el Cessna con Schoklender.
Fuentes de la investigación aseguraron a PERFIL que en esa nómina hay nombres de funcionarios del Gobierno y de empresarios. “No están los nombres de todos los pasajeros, por el tipo de control que había. Pero sí hay funcionarios y gente del entorno de Schoklender. Si se tienen en cuenta los personajes que volaron, esto es un escándalo. Es difícil sostener que no conocían el avión”, destacó uno de los hombres que colaboró para la investigación. Pablo Schoklender y el hijo de Sergio, Alejandro, también fueron habitués del Cessna. Otro dato llamativo es que muchas veces el avión salía de San Fernando sin pasajeros y regresaba de la misma manera. Sin importar el costo de los viajes, Sergio volaba sin parar. Sólo en la segunda quincena de enero de este año aterrizó tres veces en Punta del Este. Lujos de un hombre rico.



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