Los reyes de España, por primera vez en Mar del Plata. Ante la ausencia de Zapatero, fue más fuerte el impacto político de las reuniones bilaterales de Juan Carlos con Cristina, Lula y Calderón. Pero también dejó marca el contacto directo con la gente.
Todo eso dejó de ser mero simbolismo en Mar del Plata. O al menos lo vimos corporizado en nuestra aldea. En su histórica e inédita visita a esta ciudad, bien al lado nuestro, quedó transparentado el lado humano y político de los reyes de España, Juan Carlos de Borbón y Sofía, que a lo lejos muchas veces solo consideramos como símbolos de todos esos valores que aglutinan.
En su primer día completo en Mar del Plata (después de su arribo en la noche del jueves) el Rey de España tuvo encuentros bilaterales muy importantes para Iberoamerica en el NH Gran Hotel Provincial, como con la presidenta de Argentina, la doctora Cristina Fernández de Kirchner, con el presidente saliente de Brasil, Luiz Inacio Lula Da Silva o con el titular del Ejecutivo de México, Felipe Calderón. Y ese costado más político quizá tuvo que profundizarse ante la ausencia del presidente, José Luis Rodríguez Zapatero, quien debió quedarse en España para el anuncio de las nuevas medidas para hacerle frente a la crisis económica por la que atraviesa su país y gran parte de Europa.
Cara a cara con la gente
Pero también los reyes se salieron del protocolo para dialogar cara a cara con ciudadanos españoles en Mar del Plata, para saludarlos incluso uno por uno a los que se acercaron en un encuentro fuera de la zona "restringida". "Fue excelente el trato, los reyes de mostraron muy abiertos, muy atentos, se bajaron siempre del protocolo para charlar con la gente pero, lo que me llamó más la atención es que preguntaron y escucharon mucho", contó Pilar Anton, una de las personas que pudo tener contacto con los monarcas.
En esa misma tónica, al cabo de la inauguración de la Cumbre, ya entrada la noche, el Rey prefirió ir caminando desde el Auditorium hasta su lugar de alojamiento, el NH Gran Hotel Provincial, que, aunque es un trayecto corto, estaba previsto por protocolo que lo hiciera en auto, como sí lo hizo la Reina Sofía. En ese camino a pie Juan Carlos se mezcló una vez más con la gente y saludó directamente a los vecinos marplatenses del lugar que se acercaron, ya no exclusivamente de la comunidad española en la ciudad.
Prueba de esa distensión, de ese trato directo y natural que propuso el Rey, fue un gesto muy particular que tuvo cuando recibió uno de los regalos del intendente municipal, del contador Gustavo Pulti. El jefe comunal le dio un facón realizado por el creativo y platero marplatense Osvaldo Braillard. Pero como por una vieja tradición europea los regalos que son armas, como este cuchillo, deben "pagarse", al menos de manera simbólica, "para que no se corte la paz", el Rey metió la mano en su bolsillo, sacó un euro y se lo dio al intendente.
Con Cristina, Lula y Calderón
La agenda oficial del Rey en Mar del Plata fue intensa desde mucho antes de la inauguración de la Cumbre, con la celebración de una reunión preparatoria de los debates sobre los objetivos educativos de esta cita, en la que ha participado el Secretario General Iberoamericano, Enrique Iglesias.
Luego, en un encuentro con representantes de la colonia española en Mar del Plata, el Rey elogió "el esfuerzo de muchas empresas españolas que, con sus inversiones y su vocación de permanencia, apuestan desde hace años por el futuro argentino".
Después llegó el tradicional almuerzo que en cada Cumbre Iberoamericana reune a España y México. Mientras se produjo este encuentro entre Juan Carlos y Felipe Calderón, -en el que uno de los temas principales fue un convenio de cooperación "para enfrentar el crimen organizado", un flagelo para estos tiempos en México-, la Reina Sofía decidió almorzar en el restaurant de la planta baja del NH Gran Hotel Provincial.
Más tarde, antes de la inauguración oficial de la Cumbre, el Rey tuvo sus dos encuentros bilaterales quizá más importantes de esta visita.
En primer término con la anfitriona, con la presidenta de Argentina, Cristina Fernández de Kirchner, a quien le manifestó su pesar por el fallecimiento de Néstor Kirchner, para luego dar paso a temas de interés para Iberoamerica.
Fuentes de la realeza explicaron que el ambiente de la conversación fue distendido y la reunión, a la que asistió la ministra española de Asuntos Exteriores, Trinidad Jiménez, se desarrolló en un tono personal de cercanía.
En el encuentro con Cristina, el Rey volvió a destacar el "esfuerzo" de las empresas españolas que trabajan e invierten en Argentina. Poco antes de la reunión el presidente de España, José Luis Rodríguez Zapatero, llamó personalmente por teléfono a Cristina y se disculpó por su ausencia.
Y también el Rey tuvo una simbólica reunión "de despedida" con Lula, presidente saliente de Brasil. Como recuerdo de la amistad que le dispensan los Reyes, Don Juan Carlos entregó a Lula una vista fotográfica de Sao Paulo tomada en 2007 por el artista español José Manuel Ballester, un detalle que el presidente brasileño agradeció mostrando el regalo para los reporteros gráficos. "Más que un saludo, un abrazo", fue la respuesta de Lula.
Regalos representativos
del intendente Pulti
El Intendente Municipal Gustavo Pulti entregó un presente a los Reyes de España Juan Carlos I y Sofía. Se trata de un cuchillo, realizado por el creativo y platero Osvaldo Braillard y una ruana, prenda de confección artesanal marplatense de "El Fortín". De esa forma, se llevan a España dos productos que son resultado del trabajo, la creatividad, la inteligencia y el diseño de la ciudad.
El cuchillo ideado por Braillard tiene de 34 centímetros y es de acero damasco. Cabo y vaina están realizados en plata. El labrado cuenta con detalles que simbolizan a Mar del Plata (a través del escudo de la ciudad y olas de fondo); al Bicentenario (mediante la escarapela en la traba cinto y en el pomo del cabo con un sol central) y a la Argentinidad (representada por las cintas argentinas que envuelven el cabo y anidan en la escarapela). La hoja del facón es obra de Juan Rocha y el estuche del facón es de cedro forrado en napa marrón.
Inédito
"La actual de Juan Carlos I y Sofía es la única visita oficial a Mar del Plata de reyes de España que se registra en la historia de la ciudad", remarca el profesor Daniel Reynoso. "Y recién es la segunda presencial real aquí", apunta.
El único antecedente, y no con carácter oficial, es el arribo del entonces Príncipe de Gales, Eduardo de Windsor (foto), en 1925. Indicó el historiador Reynoso que entonces "el príncipe bajó directamente en un avión en el campo de Miguel Alfredo Martínez de Hoz (el abuelo de quien fue el ministro de Economía de la dictadura militar, José Alfredo) en Chapadmalal". Eduardo de Windsor y Martínez de Hoz se hicieron amigos estudiando juntos en los Hitton, los colegios reales de Gran Bretaña.






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