ENTREVISTA EXCLUSIVA El ex embajador argentino en Estados Unidos José Octavio Bordón habló sobre la situación de Amado Boudou, la gestión de Cristina Fernández y el escenario electoral para 2015.
¿Cuál es su opinión sobre el procesamiento al vicepresidente Amado Boudou?
Para que el caso llegue a juicio oral pasará bastante tiempo, dado los trámites normales de la Justicia y las presiones para retrasarlo. Seguramente no se dará dentro del período del gobierno de la Presidenta Cristina Kirchner. Más allá de si el Vicepresidente es inocente o culpable, el tema tiene impacto político y no le hace bien al país. Lo que positivo es que la investigación sigue adelante.
¿Cree que Boudou debe tomar licencia o dar un paso al costado?
Eso es una decisión exclusiva de él. Su cargo no depende de la Presidenta, ella no tiene el poder para desplazarlo, como sí lo tiene con un ministro. Cristina no es responsable por lo que ocurrió pero sí por haberlo designado. Todo lo que ocurrió en el caso Ciccone, haya o no habido un caso de corrupción, es muy oscuro y confuso.
¿Cómo ve la gestión de la Presidenta?.
Lamentablemente, se desarmaron muchos de los puntos importantes que se habían construido durante el mandato de Néstor Kirchner. Esos puntos son responsabilidades que había tomado el ex Presidente. Él recibió el país con más del 50% de pobreza, el 20% de indigencia y casi el 30% de desocupación, ahí asumió una gran responsabilidad social. Su segunda responsabilidad era económica, dado que necesitaba un plan que, a través de la reactivación productiva y el empleo en blanco, sustente las políticas sociales planificadas. La tercera responsabilidad fue fiscal, donde se fijó gastar solo lo que entraba. La cuarta se basó en una responsabilidad institucional con el cambio de la Corte Suprema y la llegada de personas prestigiosas y pluralistas en sus nueva conformación. Por último, la responsabilidad internacional, donde se buscó salir del default. Estos cinco puntos no se abandonaron pero tampoco siguen plenamente vigentes de forma integrada.
A poco más de un año de las elecciones presidenciales, ¿qué análisis hace del escenario electoral?.
No es fácil lo que queda en materia de gestión hasta la llegada de un nuevo gobierno en diciembre de 2015, tanto por la pelea que se está dando en Nueva York con los Fondos Buitre como aquí con la inflación, el déficit fiscal y la pérdida de reservas. Así todo, no estamos en un clima como el que se vivió en 2001 y 2002. Hay que pensar la gobernabilidad hasta diciembre de 2015 pero también de 2015 a 2023.
Le preguntaba su visión sobre los candidatos.
En los 90 y luego en 2001 y 2002, hubo una crisis en los partidos políticos. Eso hizo que haya justicialistas que están dentro del Frente para la Victoria y otros afuera. Debemos pensar un Justicialismo previsible y coherente que analice los los logros y errores desde 1945 a hoy. Así podremos recuperar la confianza y ser reconocidos como una fuerza política actual. La sociedad confía en ciertos justicialistas pero no en el Justicialismo. Ojo, tampoco confía en otros partidos. Lo que creo que se viene por primera vez en la Argentina es un gobierno de coalición. La realidad llevará a eso, no la ideología. Para el ballotage habrá que tener diálogo y acordar cinco o seis puntos centrales entre las fuerzas involucradas para llegar a un gobierno conjunto. Esto es fundamental para, como le dije, garantizar la gobernabilidad hasta 2023.



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