La gobernadora electa de la provincia de Buenos Aires, María Eugenia Vidal, pisó ayer por primera vez el Comité Nacional de la UCR, donde fue recibida con alfombra roja.
El presidente de la UCR, Ernesto Sanz le dio la bienvenida al cónclave que reunió a más de 40 intendentes radicales. En la sede radical la vicejefa porteña pidió unidad y esfuerzo para que Mauricio Macri logre ganar la presidencia en el balotaje del 22 de noviembre. “Nos espera una enorme tarea, de mucha responsabilidad con los vecinos de la provincia que se animaron y vieron que se podía vencer la resignación y que le pusieron un voto a la esperanza”, arengó la actual jefa de gobierno porteño que, además, llamó a trabajar sin “internismos”. Tras bambalinas, algunos radicales interpertaron el pedido de Vidal como un mensaje al la división que se generó hacia dentro del partido tras la convención radical de Gualeguaychú, en donde el titular de la UCR provincial, Ricardo Alfonsín,se opuso al acuerdo con el PRO. El diputado, que no participó de la campaña en la que Vidal resultó electa, esta vez ocupó la cebecera de la mesa, dando una clara señal de compromiso para esta etapa de campaña.
En respuesta a la ansiedad reinante en la UCR por cómo se terminará conformando su gabinete , la electa gobernadora intentó calmar las aguas. Dijo que su gobierno estará formado por “mucha gente valiosa” de Cambiemos, pero también abrió la puerta a la incorporación de dirigentes de otros espacios políticos. “Tenemos que gobernar en equipo” fue la frase más pronunciada por Vidal durante el encuentro con la que logró apaciguar cierta desconfianza que reina en la UCR respecto a cómo será la distribución de cargos, tanto en el gobierno provincial como en una hipotética administración nacional en manos de Mauricio Macri.




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