Verna, el "gran elector", mantiene el misterio

Su voto será decisivo para el uso de reservas.
Llegó en silencio, con el hermetismo que lo caracteriza, y en menos de dos meses se convirtió en el "gran elector" del Senado, el que tendrá en sus manos la llave para que la Casa Rosada pueda imponer sus proyectos en la Cámara alta. Ese es el poderoso papel que la coyuntura política y sus hábiles movimientos de ajedrecista le garantizan para los próximos meses al peronista Carlos Verna.

Dueño del PJ pampeano tras arrebatarle la estructura a Rubén Marín, es hoy el senador más codiciado por oficialistas y opositores para definir algunas de las pulseadas que se avecinan, como la discusión del decreto de necesidad y urgencia del Fondo del Bicentenario y la coparticipación directa del impuesto al cheque.

Verna llegó al Senado al frente de la lista del PJ de La Pampa, habiendo ganado las bancas por la mayoría junto con María de los Angeles Higonet, ex intendenta de Guatraché, y que responde sin cortapisas a sus directivas. Rápido de reflejos, Verna hizo rancho aparte en la Cámara alta. Dejó al Frente para la Victoria y sus aliados con 35 legisladores y enfrentados a igual cantidad de opositores. Convirtió a su bloque en el árbitro de todas las partidas.

Es su segundo paso por el Senado. Hasta 2001 fue presidente de la Comisión de Presupuesto y Hacienda como representante de aquel bloque justicialista que quedó enchastrado por los sobornos por la ley de reforma laboral. Su nombre nunca fue mencionado en ese escándalo.

A su regreso, ratificó su capacidad para ubicarse en el lugar correcto. Lo demostró en la disputa por las comisiones. Armó un grupo ad hoc que se instaló como árbitro de la puja. Incluyó a su compañera de bloque y a la peronista disidente Graciela Di Perna (Chubut), y sedujo a Luis Juez y Norma Morandini, del Frente Cívico y Social de Córdoba, y a la liberal correntina Josefina Meabe. Gracias a su propuesta, estos seis senadores lograron imponerse ante radicales y peronistas disidentes como el "octavo pasajero" en las comisiones.

Ya presentó un proyecto de ley para arrebatarle $ 8000 millones del impuesto al cheque que hoy se embolsa el Gobierno. Será un duro golpe para la Presidenta, con quien Verna nunca tuvo buena relación y mantiene algunas cuentas pendientes.

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