Un verano político agitado para Kirchner

En lo que va del año, el matrimonio K debió afrontar la crisis del Banco Central, el escándalo por la compra de dólares y una incipiente rebelión bonaerense
Dicen los expertos que el stress suele ser uno de los principales disparadores de las enfermedades cardiovasculares. Y el ex presidente Néstor Kirchner no tuvo precisamente un verano relajado. La crisis del Banco Central, que impidió al Gobierno meter mano en las reservas de la entidad para pagar deuda privada, la repercusión pública que generó la difusión de su compra de dos millones de dólares en pleno cimbronazo cambiario y el principio de rebelión en el PJ bonaerense destrozaron los nervios del diputado.

La pelea por el DNU de Cristina Fernández que crea un fondo de US$ 6.559 millones con reservas del Banco Central destinados a pagar "obligaciones Externas" se desató con ferocidad a comienzo de enero cuando el entonces titular del Banco Central Martín Redrado se negó públicamente a traspasar el dinero. La Mandataria lo echó con otro DNU, sin tener en cuenta los pasos legales, y se desató la polémica. Los Kirchner nunca pensaron que Redrado no se iría y mucho menos que la Justicia les fallaría en contra, como lo hizo la Cámara en lo Contencioso, al decidir que no se podía constituir el Fondo de Bicentenario hasta que se cumplan los plazos constitucionales y legales que regulan la intervención del Congreso para el dictado de los DNU.

Días antes de irse, Redrado dio un golpe de gracia. Amenazó con revelar las lista "de los amigos del poder" que compraron dólares. No lo hizo pero dio pie a las investigaciones periodísticas. Así, el diario Clarín publicó que Kirchner había comprado u$s 2 millones en octubre de 2008, cuando existía una fuerte variación del tipo de cambio como consecuencia de la crisis internacional. Las repercusión negativa de esa operación fueron de tal magnitud que el ex Presidente tuvo que salir a aclarar su situación, antes las especulaciones de que había obtenido un beneficio cambiario. A través de un mail enviado al periodista Víctor Hugo Morales, dijo que hizo la compra para concretar la adquisición del Hotel Alto Calafate, en Santa Cruz. Su explicación no convenció a la oposición, que acudió a la Justicia.

Como si fuera poco, y en medio de la crisis, la propia tropa bonaerense amagó con una rebelión -contra el estilo K- que Néstor pudo controlar pero que le puso los pelos de punta.

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