El presidente Hugo Chávez llegó a Cuba para operarse por cuarta vez. Oficialismo y oposición reactivan las campañas de cara a los comicios regionales del próximo domingo
El presidente venezolano, Hugo Chávez, arribó ayer a La Habana para operarse por cuarta vez en poco más de un año por la reaparición de nuevas señales de cáncer en la región pélvica. A diferencia de las otras tres ocasiones, esta vez su partida tuvo un condimento emotivo fuerte luego de que, por primera vez públicamente, él mismo admitiera la gravedad de su enfermedad y ungiera a su vice como sucesor en caso de no poder continuar al frente del país.
Parto lleno de optimismo, lleno de luz, de fe en Cristo, para seguir batallando y venciendo, dijo ayer rodeado de sus más cercanos ministros y familiares, antes de subir al avión en Caracas. Espero volver pronto, agregó, con su pulgar izquierdo en alto. Pocas horas después, Raúl Castro lo recibía en La Habana y el ecuatoriano Rafael Correa arribaba para saber de primera mano la evolución de su salud.
Como nunca antes, los venezolanos chavistas y opositores estarán a la expectativa de todo lo que ocurra. Todavía perdura la sorpresa por la era de transición que el propio presidente, de 58 años, planteó en primera persona y por cadena nacional, al referirse a la posibilidad de tener que convocar a nuevas elecciones.
Es que, a diferencia de lo que sucede en la Argentina, que ante la falta o ausencia del Presidente asume automáticamente el vicepresidente hasta completar el mandato, la Constitución venezolana prevé convocar a nuevas elecciones. Eso explica por qué Chávez designó pública y claramente a su vicepresidente, Nicolás Maduro, como su sucesor. Algo necesario, además, en una fuerza política acostumbrada al personalismo de Chávez durante 14 años y donde las internas entre las facciones están a la orden del día.
Los analistas coinciden en señalar que el solo hecho de que Chávez haya mencionado la posibilidad de elecciones habla de la gravedad de su salud, algo que se maneja con total hermetismo.
En concreto, dos son los escenarios que se barajan como más probables. El primero es que Chávez empeore o fallezca, y no pueda asumir el 10 de enero su cuarto mandato consecutivo. En ese caso, es el presidente de la Asamblea Nacional, Diosdado Cabello, el que deberá hacerse cargo temporalmente de la presidencia y convocar a elecciones en un plazo de 30 días.
El otro es que Chávez asuma el 10 de enero, pero luego no pueda continuar. En este escenario, la Constitución plantea que sea el vice el que tome las riendas y llame a elecciones en 30 días.
La única posibilidad de no tener que ir a las urnas es el escenario que casi ni se contempla: que Chávez asuma y pasen más de cuatro años (de un total de seis) de su mandato. En ese caso, ahí sí el vice asumiría automáticamente hasta completar el mandato.
Varios funcionarios y hasta el propio Maduro aparecieron ayer en actos públicos en los que se proclamaron unidos y prometieron respetar las instrucciones de Chávez.
Chávez tiene un pueblo, nos tiene a nosotros y nos tendrá por siempre en esta batalla. Hasta más allá de esta vida vamos a ser leales a Chávez, afirmó Maduro entre lágrimas.
Sin el comandante en el país, tanto el oficialismo como la oposición ponen ahora su foco en las elecciones regionales del próximo domingo, donde estarán en juego 28 gobernaciones. La oposición busca sacar ventaja de no contar con el carismático líder, mientras el chavismo aspira a que su ausencia motive a más gente a ir a las urnas para demostrar que la revolución bolivariana seguirá dando batalla, aún sin Chávez.





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