El equipo, con un marcado equilibrio partidario, incluye nueve ministras
Bachelet, que presentó a su equipo en un hotel del centro de Santiago (el mismo lugar donde festejó su triunfo en el ballottage ante Evelyn Matthei), destacó la "experiencia, capacidad técnica y compromiso con el programa", además de la "gran experiencia de gobierno, parlamentaria y en terreno" de los 23 ministros nombrados.
A diferencia de su gobierno anterior, y pese a su deseo expreso de conformar un gabinete paritario, el nuevo equipo de Bachelet estará compuesto por 14 hombres y nueve mujeres, una de ellas comunista.
Los nombramientos, generalmente realizados durante febrero, fueron adelantados por Bachelet ante el inminente fallo de la Corte Internacional de Justicia de La Haya sobre el diferendo marítimo que enfrenta a Chile con Perú por casi 40.000 kilómetros cuadrados en el Pacífico.
De esta forma, las miradas se posaron sobre el nuevo canciller, rol que le correspondió al subsecretario general de la ONU, administrador auxiliar y director regional para América latina y el Caribe del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), Heraldo Muñoz.
"El mensaje que pretendo enviar es de tranquilidad. Chile y Perú son países vecinos y siempre lo serán. Juntos podemos construir prosperidad", dijo escuetamente Muñoz tras la ceremonia.
En Interior y Seguridad Pública, Bachelet nominó a su ex jefe de gabinete y estrecho colaborador Rodrigo Peñailillo, de 39 años, que conformará el comité político junto al nuevo vocero, Álvaro Elizalde, y quien estará al frente de la Secretaría General de la Presidencia, la actual senadora democristiana Ximena Rincón.
"¿Alcanzará Peñailillo a durar un año como jefe de gabinete?", ironizó el analista político Patricio Navia.
En Hacienda, otro de los ministerios más sensibles a ojos del empresariado chileno, el elegido fue el economista Alberto Arenas, clave en el armado del programa de gobierno y quien tendrá la tarea de aplicar la reforma tributaria que financiará el rediseño del sistema educativo prometido por Bachelet.
El ministerio de Educación, que fue la continua piedra en el zapato de la administración del presidente Sebastián Piñera, con sucesivas marchas que golpearon su popularidad desde inicios de 2011, fue entregado por Bachelet a un viejo conocido.
Se trata del ex director del Departamento para el hemisferio occidental del Fondo Monetario Internacional (FMI) y supervisor de la Argentina para el mismo organismo, Nicolás Eyzaguirre, que protagonizó varios cruces por las discutidas cifras del Indec con el entonces ministro de Economía, Amado Boudou.
Su nombre generó aplausos en la derecha e inmediatas suspicacias entre los estudiantes, que esperaban una señal más firme de Bachelet.
En el resto del gabinete hay una combinación de políticos de carrera, como el radical José Antonio Gómez, en Justicia, y un gran número de mujeres e independientes.
Además, y por primera vez en más de 40 años, el Partido Comunista volverá a integrar el gabinete de la mano de la antropóloga Claudia Pascual, que estará a cargo del Servicio Nacional de la Mujer (Sernam).
El primer conflicto pareciera ser la designación como ministro de Energía del empresario Máximo Pacheco, criticado por un eventual conflicto de intereses en el ámbito energético..



Comentá la nota