La semana que pasó dejó en el país y en Salta una suma de incoherencias políticas como pocas veces se ha visto. Será tal vez el tiempo de vacaciones y relax que entumeció músculos y cerebro en la clase dirigente, aunque nadie puede negar que los acontecimientos que hoy conmocionan a la opinión pública son tan intensos que marcarán el rumbo político de este año; por las dudas el bajo perfil, el silencio o directamente la ausencia fue la mejor salida que muchos eligieron. No todos lo lograron.
No hubo sector social que quedara excluido de los efectos de la violenta muerte del fiscal federal Alberto Nisman; se sintió el cimbronazo y particularmente en la clase política que mostró de manera palpable su preocupación por la reacción en una sociedad cansada de la sospecha y la impunidad. Justo cuando falta poco tiempo para la largada a pleno de la campaña electoral nacional, donde Salta será la primera posta de una competencia que pondrá a prueba al kirchnerismo con Juan Manuel Urtubey como único referente. Es por eso que esta provincia se convertirá en los próximos días, cuando disminuya el efecto Nisman, en el centro de las miradas y los análisis preelectorales nacionales. El oficialismo local no calculó este detalle y hoy el tiempo apremia. Las vacaciones quedaron para otro momento.
"Juan tendría que cortar las vacaciones o despertarse de la siesta. Nos están llevando puestos" dijo un hombre del círculo U, muy atento a las encuestas que van y vienen con un ritmo atroz. Dicen que el gobernador acusó el impacto del mensaje y procura un golpe de timón: antes pensaba que él solo podía ganarle a cualquiera en las urnas electrónicas y por eso su pasmosidad en cuanto a definiciones electorales. No cabe (no cabía) en la cabeza de Urtubey que la elección de su compañero de fórmula para los comicios y la adhesión de la mayor cantidad de sectores fuera tan determinante. Hoy no piensa la mismo
“El silencio o directamente la ausencia fue la mejor salida que muchos eligieron. No todos lo lograron”.
La urgencia de esta realidad lo llevó a acelerar y a buscar aliados en viejos recovecos de sus estrategias. Así surge la vuelta de Carlos Morello, de Barrios de Pie, al frente oficialista. Pero lo novedoso es que, en esta oportunidad, el sentido del acercamiento fue al revés. "No es que Morello fue a buscarlo como otras veces; Urtubey lo buscó a Morello a través de Tumini (el líder nacional de Unen).Son todos cuatro de copas. Los más grandes en la provincia se nos van de las manos. Estamos en el horno" reflexionó un urtubeycista acérrimo, pero aquejado en estas horas por una fuerte crisis de identidad. "Esto me hace acordar al año pasado cuando llegó Luis D'Elía para apoyar la reelección de Juan Manuel de la mano de Diego Barreto, de Miles, otro cuatro de copas" dijo, bajando el puño a la mesa donde se desarrollaba la charla.
"D'Elía...justo Luis D'Elía, el hombre que más aparece en las escuchas telefónicas del caso Nisman". El puño del hombre se abrió y subió hasta su frente. No pudo evitar el gesto.
Es que el escenario es cada día mas complicado para las filas del Gobierno provincial. Mientras Urtubey procura sumar, una grieta va filtrando el caudal político más importante en el actual frente político. El Partido Renovador desapareció de escena y el Partido de la Victoria plantó bandera.
Nadie sabe donde está el vicegobernador Andres Zottos, mientras que José Vilariño y Sergio Leavy afilan las garras exigiendo espacios de poder y dando muestras de que están dispuestos a todo, incluso a restarle votos a la hora del recuento. En tanto Miguel Isa se refriega las manos. Mientras prepara su "renunciamiento histórico", ya disfruta su candidatura a vicegobernador porque sabe que esa será la única salida para Urtubey.






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