Una verdadera multitud, compuesta por marplatenses y turistas, se concentró en el Monumento a San Martín y formó parte de la “Marcha del Silencio” a un mes de la muerte del fiscal federal que denunció a la presidenta de la Nación, Cristina Fernández de Kirchner, por supuesto encubrimiento en la causa que investiga el atentado a la AMIA. Pidieron “verdad y justicia”.
Mar del Plata se sumó masivamente a la “Marcha del Silencio” en honor al fiscal federal Alberto Nisman, justamente, a un mes de su muerte. Aproximadamente, entre 40 y 50 mil personas se concentraron en el Monumento a San Martín y pidieron, con sumo respeto, justicia tras el dudoso fallecimiento de quien denunció a la presidenta de la Nación, Cristina Fernández de Kirchner, por supuesto encubrimiento en la causa que investiga el atentado a la AMIA (1994).
Con pancartas como “Yo soy Nisman”, “Justicia” “Nunca más” o “Fue un disparo al corazón de la República”, miles de personas (marplatenses y turistas) comenzaron a llegar al punto neurálgico de la concentración (avenida Luro y Mitre, escenario de múltiples manifestaciones – de toda índole –) pasadas las 18, horario estipulado en todo el país para dar inicio al homenaje al fiscal Nisman.
No faltó la entonación del Himno Nacional Argentino. Tampoco el minuto de silencio. Mucho menos, las banderas argentinas que dominaron la escena. Ni siquiera el famoso “drone” que filmó, desde el aire, la larga fila de ciudadanos que se agolparon por avenida Luro en buena parte de su longitud (entre San Luis e Independencia, sobre todo). Justamente, por ésta arteria, llegó el “grueso” más “bullanguero” al grito de “justicia, justicia, justicia…”.
Más allá que desde un principio se trató de convocar a una marcha “apolítica”, no faltaron integrantes del cuerpo legislativo municipal (Hernán Alcolea, Vilma Baragiola, Mario Rodríguez y Carlos Fernando Arroyo, por ejemplo), provincial (Gabriel Pampín y Pablo Farías) y distintas personalidades como Emiliano Giri, Tato Serebrinsky, Guillermo Volponi, Victoria Vuoto y Fernando Rizzi, gasta el fiscal Mariano Moyano, entre otros.
No faltaron aquellos que trataron de sacarle “provecho” a la concentración e instalaron puestos de venta de comida. Como el choripanero que instaló su campamento en Luro y Mitre y el vendedor de panchos, justamente, un par de metros de distancia.
Tampoco los que “intercambiaron” opiniones. Como la transeúnte que, a viva voz, le gritó a la multitud: “A Nisman lo mató Clarín”. O el manifestante que, diálogo íntimo con quien compartía el reclamo, sostuvo: “Acá estamos porque queremos, no porque nos paga alguien”.
Pero como todo tiene un final – Vox Dei dixit – a eso de las 20 empezó a desconcentrarse la masa humana que volvió a “copar” el monumento histórico. Fue una marcha más, pero no cualquiera: el #18F será recordado como el día que buena parte de la sociedad (incluso con diferencias, lógicas de por sí) se juntó para reclamar “verdad y justicia” por el fiscal federal Alberto Nisman.












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