Universidad: polémica distinción para congraciarse con el Gobierno

Las autoridades del Rectorado desempolvaron un viejo proyecto para darles el Honoris Causa a Kirchner (post mortem) y a la Presidenta. Hay resistencia en distintas unidades académicas
Uno de los fundamentos de la reforma de 1918, que constituyó las bases de lo que hoy es el sistema de educación superior en nuestro país, es que las universidades públicas tienen que ser autónomas, independientes del poder político de turno. Resulta evidente que la conducción de la UNLP, conformada por una alianza entre radicales y kirchneristas, decidió desde hace tiempo emprender otro camino. Por ello se reflotó un viejo proyecto para otorgar el Doctorado Honoris Causa -máxima distinción de la Universidad- al matrimonio Kirchner, cuya única vinculación con la casa de estudios es haber sido estudiantes en los años ‘70. No se destacaron por sus notas cuando fueron alumnos, tampoco fueron profesores, ni mucho menos investigadores.

¿Qué motiva entonces semejante distinción? La razón habría que encontrarla en los millonarios fondos que, de forma discrecional, se estarían destinando a hacer obras edilicias que, en muchos casos, están sospechadas. Un ejemplo es el Planetario que está levantando una empresa -que sería muy cercana al Rectorado- en el Bosque platense, con el daño ambiental que ello implica.

Un intento para otorgar un Honoris Causa a Kirchner se realizó en el año 2004, cuando el rector de la UNLP era Gustavo Azpiazu y Fernando Tauber (actual titular de la UNLP) se desempeñaba como secretario general. En aquel entonces se generó un escándalo de proporciones, con golpes y heridos en el Consejo Superior, que hicieron fracasar la iniciativa.

Ahora la decisión se habría adoptado durante una reunión de decanos, celebrada el pasado martes en el Rectorado, casi en el mismo momento que el socialista Hermes Binner, candidato presidencial por el FAP, realizaba una visita. La presencia del santafesino habría sido utilizada como una pantalla, ya que en ese mismo edificio, casi al mismo tiempo, estaba el secretario de Políticas Universitarias de la Nación y exrector de la UNLP, Alberto Dibbern, definiendo con algunos decanos y funcionarios del Rectorado los detalles de la distinción. Desde la Presidencia de la Universidad se afirma que existe un “consenso generalizado” para avanzar con el proyecto, pero por lo bajo, en varias unidades académicas ponen el grito en cielo. “Estamos contra la espada y la pared, porque si nos quejamos, nos estrangulan con el presupuesto. Y es probable que después no recibamos un peso para obras: esos recursos son enviados por el Gobierno nacional”, se quejó un funcionario de una importante facultad ante una consulta de Hoy.

Para intentar matizar un poco la situación, ante el gran rechazo que está generando la iniciativa en representantes de los claustros políticamente independientes, también se le otorgaría las mismas distinciones al actual presidente de Uruguay, José Mujica, y al expresidente Luiz Inácio Lula Da Silva. En diálogo con Hoy, el exvicepresidente de la Universidad Angel Tello no dudó en criticar la iniciativa, al calificarla como “una movida política”, en medio de la campaña electoral.

“Normalmente no se entregan este tipo de títulos. Entre otras cosas, porque primero se exigen los dos tercios del Consejo. Y se le da a gente que ha hecho contribuciones al conocimiento y a la ciencia. Jamás se les ha dado a presidentes en ejercicio, como sería el caso de Cristina. En su momento yo se lo entregué a Ernesto Sabato, en el Colegio Nacional, cuando me desempeñaba como vicepresidente de la UNLP. Pero, a diferencia de lo que ocurre ahora, ese Honoris Causa se votó por unanimidad en el Consejo”, recordó Tello. Y concluyó: “Estamos ante una decisión política. Si yo estuviese al frente de la Universidad, esperaría un poco, no veo las razones de tanto apuro, y más en un año electoral”.

Fuerte oposición de la FULP

Cristian Deleón, presidente de la Federación Universitaria de La Plata (FULP), manifestó su oposición a la entrega del Honoris Causa al kirchnerismo al sostener que “nosotros entendemos que en este Gobierno, a pesar de que se plantea como un antagonismo de las políticas de la década del ‘90, hay una realidad concreta y objetiva que demuestra todo lo contrario. Entendemos que no ha profundizado las políticas que apuesten a solucionar los problemas de raíz”.

“Lo más interesante desde nuestro lugar es que podríamos mencionar a la Ley de Educación Superior (LES) como un ejemplo claro, ya que, después de ocho años, el kirchnerismo mantiene la misma LES que aprobó el menemismo, y que lamentablemente sigue avanzando en la mercantilización de la educación, como viene pasando en Psicología, Naturales y en varias facultades más. El kirchnerismo no impulsa transformaciones de fondo en el modelo educativo. No le interesa que se formen profesionales que atiendan las verdaderas necesidades del pueblo”, concluyó.

Cuestionamientos desde Agronomía

La consejera superior de la Facultad de Agronomía, Nora Camagno, afirmó que “los doctorados Honoris Causa los debe dar el Consejo Superior con debida fundamentación. Tiene que estar sometido a decisión del Consejo. Por eso, ya de por sí, no estoy para nada de acuerdo con que se pueda definir esto en reuniones de decanos, como se hizo el martes”.

“En realidad, lo que nosotros entendemos, desde nuestra disciplina, es que hay una profundización de la sojización por parte del Gobierno nacional. Eso es el modelo de producción agrícola del Gobierno, que atenta fuertemente contra la soberanía alimentaria. En este marco desaparecen los pequeños productores”, afirmó Camagno.

La UNLP no figura en el ranking de las 300 universidades

El rumbo político que ha decidido adoptar la conducción de la Universidad de La Plata, que convirtió al Rectorado en una suerte de apéndice del Gobierno nacional, también está teniendo efectos negativos en lo académico, al punto que la UNLP, que en sus aulas supo albergar a destacados científicos y profesionales, como el cardiocirujano René Favaloro y el escritor Ernesto Sabato, actualmente ni siquiera aparece en el ranking de las 300 universidades más destacadas del mundo, que se denominan QS World University Rankings.

Se trata de un prestigioso estudio, que se elabora desde 2004, y que incluye ítems como reputación académica, notoriedad a la hora de conseguir empleo y la capacidad de los estudiantes. La única universidad de nuestro país que forma parte es la UBA, en el 270° lugar, en un ranking donde hay distintas universidades públicas del continente, como la Unam de México (169°).

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