El clima en la UIA elevó su temperatura a nivel de ebullición. Mientras el Grupo Industriales y la lista Celeste y Blanca, los dos sectores que formalmente integran la central fabril, avanzaron en reuniones por sector en la integración de una lista de unidad luego de un preacuerdo para designar en la presidencia a Adrián Kauffman de Arcor, entidades fabriles amenazaron con invalidar el entendimiento y acusaron a la jugada como un intento por incluir a la opositora Asociación Empresaria Argentina en la vida interna de los industriales.
Mientras la UIA se desintegra en peleas internas y AEA quedó estigmatizada por sus posiciones ultraliberales, un grupo de empresarios al mando de medianas y grandes industrias está dando forma a un nuevo agrupamiento.
Todavía no definieron el nombre ni cuándo se presentarán en sociedad. Pero tomaron la definición más importante: buscarán ser los verdaderos “industrialistas” y ofrecerán sus equipos técnicos a quien gane las elecciones.
Por encima del internismo, creen que es necesario tejer una nueva relación con el Estado para potenciar el crecimiento. Esperan dejar de lado definiciones políticas y concentrarse en el debate de las medidas técnicas que liberen todo el potencial de la industria.
El recambio presidencial en la UIA es el último eslabón del acuerdo de alternancia que reina en la central manufacturera desde que se instauró en 2015. Finalizado el kirchnerismo, las presidencias venideras volverán a estar en manos de los negociadores con mayor peso dentro de la UIA.
Sin embargo, ese proceso podría adelantarse si en el recambio presidencial de este año se concreta el pacto entre el Grupo Techint y la poderosa alimenticia Copal para coronar como sucesor de Héctor Méndez a Kauffman, un hombre que representa a una de las multinacionales más poderosas del país.
El gerente general de Relaciones Institucionales de Arcor se probó el traje de presidente en el Coloquio de la UIC, desde donde se encargaron de vociferar y alentar un acuerdo que aún no tiene consenso formal dentro de Industriales. En una de esas jornadas cordobesas, mientras el candidato presidencial del kirchnerismo Daniel Scioli se mostraba con empresarios en Chaco, Kauffman estaba en la provincia mediterránea con Jaime Campos, titular de la Asociación Empresaria Argentina.
“Con Campos en esa foto, es la confirmación que este acuerdo no tiene otro objetivo que meter a AEA en la vida de la UIA. Eso significa que tendremos una entidad opositora y es lo peor que nos puede pasar”, alertó un vicepresidente actual de la UIA, en diálogo con BAE Negocios.
No existen vallas sólo en el frente de la mesa chica de la central fabril. Los bonaerenses de UIPBA y ADIBA prometen ir más allá en su resistencia. En un comunicado de prensa, los bonaerenses de la UIA destacaron que son “legítimos representantes de la industria bonaerense, que alberga a más del 50% de las empresas industriales del país” y aclararon que por tal motivo son los “únicos representantes legales de la industria provincial” en la UIA.
Por este motivo, expresaron su “más firme rechazo a la pretensión de nombrar un presidente de la institución sin que se hayan respetado los más mínimos principios de consulta y transparencia que un proceso de tal naturaleza requiere”. Y ratificaron su confrontación con el Grupo Techint al criticar con dureza a su CEO en Argentina, Luis Betnaza.
“La UIPBA y ADIBA rechazan las expresiones de un alto funcionario de una gran empresa nacional que, sin que se hayan dado los mínimos recaudos estatutarios que aseguren la plena participación de todos los socios en el proceso eleccionario, se ha asignado la capacidad de nominar al que sería el nuevo presidente de la UIA, en un acto que evidencia, lamentablemente, un fuerte componente autoritario”.
Una fuente consultada dejó entrever la posibilidad de “judicializar” la sucesión de la UIA. El conflicto central está en la representación bonaerense, en manos de dos dirigentes que fueron expulsados de la UIPBA -Guillermo Gliemmo y Aldo Espósito-. De convalidar al nuevo presidente en nombre de la provincia más poderosa del país, los bonaerenses podrían asistir a un tribunal ordinario.
Aunque en las variantes está el nacimiento de un nuevo espacio incluso dentro de la misma UIA, con poder de entrometerse en los debates de la mesa chica. Buscaría contener una representación “verdaderamente federal”, según señalan sus impulsores. Todas estrategias que esperan los pasos del acuerdo que avanza.

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