Los 28 integrantes del bloque consideraron necesaria una "fuerte respuesta internacional" si se confirma por los inspectores del organismo el presunto ataque con armas químicas cometido por el gobierno de Bashar al Assad.
Mientras el presidente estadounidense, Barack Obama, surcaba los cielos de regreso a su país desde San Petersburgo pensando en las palabras que emplearía para describir el rechazo de los países remisos a la guerra que se le planteó en la cumbre del G-20, el secretario de Estado John Kerry empujó una nueva declaración en Vilna que podría ser presentada como un triunfo. Claro que el éxito no fue total. El mensaje de la UE no menciona explícitamente la actuación militar y pide a EE UU de forma indirecta que espere a la presentación del informe de los expertos de la ONU antes de decidir una eventual intervención.
Kerry manifestó su comprensión por ese deseo de los europeos, pero no hizo promesas concretas al respecto. "Estamos muy agradecidos por la fuerte declaración", señaló desde Lituania, país que ostenta la presidencia de turno de la UE. Al finalizar la reunión, Kerry partió raudamente para Francia, donde se reunió con su par galo, Laurent Fabius.
La misiva de la Unión Europea avanza en otro punto importante para EE UU al dejar asentado que el gobierno de Bashar al Assad es el único que dispone de armas químicas y que está en situación de emplearlas. En ese sentido, aclara que los responsables del empleo de armas biológicas deben ser llevados ante la Corte Penal Internacional, al tiempo que se considera "más necesario que nunca" un proceso diplomático para hallar una solución política en Siria.
Durante la reunión en Vilna, el ministro de Exteriores alemán, Guido Westerwelle, también anunció la adhesión de su país a posteriori de una declaración adoptada en el marco de la cumbre del G-20 en San Petersburgo, en la que diez Estados manifestaron su respaldo a la posición de Obama. El cambio de postura alemán fue explicado por Westerwelle a raíz de la posición común tomada por el organismo regional.
Quienes fueron más lejos en manifestar su apoyo al ataque fueron los países integrantes del Consejo de Cooperación del Golfo (CCG), que reclamaron a la comunidad internacional que intervenga de manera inmediata para "liberar" al pueblo de la "tiranía" de su gobierno. El Consejo incluye a Bahrein, Kuwait, Omán, Emiratos Árabes, Qatar y Arabia Saudita.
Una posición menos beligerante manifestó el secretario general de la Liga Árabe, Nabil al Arabi, quien advirtió de las repercusiones regionales que tendría una acción militar. "Si Estados Unidos y sus aliados golpean Siria y el régimen sirio intenta responder de cierta manera, la región podría arder y estallar una guerra", aseguró. «
Los franceses rechazan el ataque
El presidente francés, François Hollande, principal aliado internacional de Estados Unidos en la promoción de una incursión bélica en Siria, se comprometió con sus pares de la Unión Europea a esperar el informe de la ONU antes de plegarse a un eventual ataque contra la república árabe.
El mandatario galo, que no necesita someter a discusión parlamentaria la decisión de intervenir pese a la resistencia mayoritaria de su ciudadanía, dijo que el informe de la ONU se conocerá a fin de esta semana.
El freno de Hollande se conoció el mismo día que el matutino galo Le Figaro publicó una encuesta que señala que el 68% de los ciudadanos franceses se oponen a la participación de su país en una eventual intervención militar en Siria. En apenas una semana el rechazo a la iniciativa bélica creció un 9 por ciento.
Según el diario, entre los motivos de tal progresión están el rechazo a la guerra decidido en el parlamento británico y la decisión de Obama de consultar a su Congreso, lo que dejó a París en una posición de mero seguidor de lo que decida Washington.



Comentá la nota