EE.uu. La tasa de aprobación se derrumbó esta semana a su punto más bajo desde que el presidente asumió, en 2009; los demócratas, en problemas
El dato, un auténtico palazo, surgió de una encuesta de The Washington Post y la cadena ABC que el influyente rotativo publicó en primera página, junto con un editorial en el que -de paso y al igual que buena parte de los consultados en el sondeo- cuestiona el abordaje de la Casa Blanca en la crisis de Ucrania.
Pero antes de que el Post difundiera el duro sondeo, la caída ya se olfateaba en medios locales.
"Los demócratas temen que Obama baje los brazos y eso los haga papilla de cara a las elecciones de noviembre próximo", sostuvo, al abrir la semana, el semanario Político en su portada.
Lo cierto es que la caída de popularidad pone en riesgo no sólo la salud de la gestión presidencial, sino que, en un futuro que está a la vuelta de la esquina, es una poderosa señal de alerta para las elecciones legislativas.
Los demócratas ya saben que no pueden recuperar el control de la Cámara de Representantes, cuyo gobierno le arrebataron los republicanos en la primera renovación parcial bajo Obama.
El temor ahora es que, a eso, se sume la pérdida del Senado, donde aún mantiene un control ajustado. Pero control al fin. "Sin control en ninguna de las dos cámaras, los dos años finales de Obama serían patéticos", admitieron en medios demócratas.
Pese a que el lema "llegó la hora de actuar" fue el lema con el que el presidente abrió su segundo mandato, en enero del año pasado, lo cierto es que hasta ahora no ha conseguido grandes logros y su gestión aparece trabada por los republicanos. Si encima pierde la Cámara alta, la parálisis sería aún mayor. "El pánico empieza a ser palpable", asegura Político.
Cinco años después de que Obama la anunciara, la reforma del sistema de salud sigue siendo una de las lanzas con las que la sociedad castiga al presidente que hizo de ella su bandera.
"Esto nos sigue lastrando", dicen sus colaboradores. La satisfacción por los ocho millones de inscriptos en el nuevo sistema -dos millones más por arriba del piso- no parece suficiente para la mayoría, que opina que el sistema es un galimatías, que es más costoso y que no está claro si es mejor que el anterior.
La puesta en marcha lo castigó, de hecho, con un 57% de desaprobación, frente a un magro 37% de apoyo, según se desprende del sondeo.
Pese a que el timón presidencial impidió que la economía desbarrancara, los norteamericanos consideran insatisfactoria la gestión en ese terreno. El 54% la desaprueba, mientras que el 42 por ciento la respalda.
LA CAZA DE VOTOS
Con la economía y la reforma sanitaria en duda, junto al desempleo o el empleo precario como asignatura pendiente, no son muchos los rincones que le quedan al presidente para exprimir votos. "Si no logra movilizar a las minorías, lo tendrá muy difícil", vaticinó Rachel Van Dongen, responsable del área legislativa de Político.
La mala noticia para los demócratas es que, según la encuesta, "los más entusiastas" ante la perspectiva de acudir a las urnas son los votantes blancos y mayores de edad, mientras que se advierte una mayor pasividad en los grupos en los que su afinidad es más notable.
Una de las dudas es qué hará Obama si el malhumor se mantiene. "Bush optó por el cambio de equipo", recuerdan los memoriosos.
No está claro si la Casa Blanca modificará su elenco, pero, en todo caso, una de las áreas más castigadas en la encuesta es la que responde al secretario de Estado, John Kerry, quien no ha logrado, todavía, descollar en sus objetivos de política exterior.
"Hay preocupación, pero no veo necesario generar pánico", dijo el demócrata por Connecticut Richard Blumenthal. "Confío en el olfato del presidente", añadió, convencido de que encontrará el modo de sortear la parálisis legislativa y avanzar en la agenda del famoso "es hora de actuar".
Los estrategas demócratas aseguran que, por ahora, trabajan con la hipótesis de que retendrán el Senado. Pero los republicanos empiezan a frotarse las manos, convencidos de que tienen la presa más cerca.
"Díganles a los republicanos del Congreso que nos permitan actuar", suele decir Obama cuando apela directamente a los norteamericanos. Hubo momentos en que invitó a escribir cartas y enviar correos electrónicos con ese mensaje.
Pero, por ahora, la parálisis sigue, la "acción" se demora y el malhumor en las encuestas sigue a la orden. Eso, cuando faltan siete meses para alcanzar las elecciones de medio término..


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