Nación pretende despegarse de la tragedia y apunta a Bruera, en quien se posan todas las miradas inquisidoras. Scioli se sintió respaldado y no quiere profundizar el conflicto con la Rosada, y hasta resignaría espacios en las legislativas
Nación
La pronta aparición de Cristina Fernández, que esta vez concurrió a un escenario donde prescindiría de todo aplauso -de hecho, fue insultada-, significó una reacción rápida, elogiada hasta por opositores. La intervención de Sergio Berni en la cabeza del Comité de Crisis también se destacó, al igual que Carlos Castagneto, que representó al ministerio de Desarrollo Social desde el principio. Se evitaron diferencias con el gobierno provincial.
La ayuda emanada desde las arcas nacionales se canalizó a través de La Cámpora, con base en la Facultad de Periodismo de La Plata. Una oportunidad más para que la agrupación en la cual la Presidenta se siente respaldada, y a la que ella misma potencia con exclusivas alabanzas, tenga todo servido para mostrarse activa, aglutinadora y como la cara nueva del proyecto. ¿La crítica? Fue la única agrupación que no pudo disimular el uso político de la ayuda.
La tensión por la falta de megaobras, cuyo financiamiento debiera ser de Nación, se trató de disipar por un rápido plan de ayuda, que incluye hasta el pedido de préstamos internacionales para el saneamiento. Otra vez Olivos al frente de todo, por encima de la Provincia y el Municipio, incluso cuando el plan de asistencia fuera anunciado antes que los organismos involucrados tuvieran todo resuelto para su aplicación.
A una semana de la tormenta, en la Rosada no evaluaban con gravedad los insultos a Alicia Kirchner. “En esta coyuntura, cualquiera iba a ser puteado”, dijo una fuente del Gobierno. Sin embargo, en los últimos días aparecieron dudas sobre la candidatura de la cuñada de la Presidenta por la provincia de Buenos Aires.
En otro orden, la tragedia no cambia un ápice el concepto sobre Scioli y la voluntad de los ultra K de alinearlo o llevarlo al desprendimiento del proyecto. Y no gustó que el mandatario provincial dijera en conferencia de prensa que por ahora no era necesaria más ayuda de la gente.
Provincia
“Nación jugó muy bien”, reiteran en las oficinas de calle 6 de La Plata. Para el entorno de Scioli (aquel grupo que irá siempre detrás del camino del Gobernador) es una oportunidad para recomponer ciertos canales de diálogo. No quiere decir que de pronto se abran las arcas de la administración central para auxiliar a la Provincia.
Un legislador de La Juan Domingo especulaba con que “ahora van a tener que autorizar el endeudamiento internacional”. La respuesta la daba pocas horas después Cristina Fernández, con el anuncio de que ella misma había pedido los créditos correspondientes para las obras. Con plata, el Estado nacional se pone al frente de las soluciones que los demás no pueden brindar por falta de recursos.
Provincia trató de canalizar toda la ayuda en 7 y 523, donde hizo base la Cruz Roja. No obstante, se cuidó de evitar toda confrontación con las agrupaciones K que operaban en otros sitios.
“Ahora nosotros debemos preocuparnos por reconstruir lo que se destruyó, y de gestionar todo lo mejor posible. Este año, la presencia electoral no es el hecho que más nos preocupa”, confesó un funcionario sciolista del área política. Todo un anticipo.
Si quedaba alguna duda, parece disiparse: Scioli no se irá, y cada vez impondría menos condiciones sobre el armado de las listas. La revelación aparece a menos de 60 días del cierre de alianzas, momento en que el proceso electoral comienza a pleno.
Municipio
Pablo Bruera, que culpa a Nación por la falta de financiamiento de las obras, quedó expuesto como el primer responsable. Así se encargó de señalarlo Nación. Cristina pasó de golpe todas las facturas guardadas, y que acumula desde cuando el intendente de La Plata desafió a la conducción de Néstor Kirchner, en 2009, cuando primero se negó a ser candidato testimonial y luego blanqueó aspiraciones de ser Gobernador. Está claro que la Presidenta lo quiere ahora fuera del palacio de calle 12.
Los últimos esfuerzos del platense por mostrarse como un soldado totalmente alineado quedaron paradojalmente anegados por la trágica lluvia. Hoy, de poco vale aquella frase del primero de marzo en la sede del PJ platense, donde se deshizo en elogios a la Presidenta delante de Julián Domínguez y Carlos Kunkel, entre otros.
La mayor dificultad de Bruera será ponerse al frente de la campaña para la elección de concejales. Necesita un triunfo, ahora harto complicado, para retener los siete ediles propios que se le van del Deliberante. Además, será difícil mantener en alto la candidatura a diputado de su hermano Gabriel.
¿Salir del redil K? Es una jugada prácticamente imposible si quiere mantenerse en el cargo. Deberá aceptar como nunca antes condiciones impuestas. Desde el gobierno provincial, en pos de “respetar la institucionalidad”, prometen no dejarlo solo, aunque con reservas.







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