El dirigente que se convirtió en una sorpresa en la última elección presidencial, aseguró a PERFIL que fue un "terremoto al modelo chileno". Su mensaje de aliento y esperanza.
"Si fuimos capaces de mover a un millón y medio de personas en pos de un sueño, es nuestro deber hoy canalizar esa energía y movilizar a esos miles de compatriotas para ir en ayuda de quienes más lo necesitan", afirmó Enríquez Ominami, que lanzó la campaña Chile en acción para enviar asistencia a los damnificados.
—En las primeras horas posteriores al sismo, la presidenta Michelle Bachelet y el primer mandatario electo Sebastián Piñera declararon que era importante mantener la unidad, ¿cómo evalúa la respuesta política ante la tragedia?
—Estoy dispuesto a participar de cualquier proyecto para reconstruir Chile, algo que se demorará varios años y es clave que se haga con consideraciones progresistas, con sentido de urgencia y de inclusión social, con planes de vivienda y urbanismo más exigentes. En fin, más allá del dolor, el miedo y la compasión, el rol de un político es el de la acción y en ello trabajaré con todos y para todos, sin miramientos partidarios.
—Después de tantas críticas que recibió la Concertación, ¿ésta es la peor despedida del poder?
—No reconocer la obra de la Concertación en veinte años es no tener corazón, pero pensar en repetirla tal cual fue sería no tener cabeza. Igualmente, después de la tragedia no creo sano entrar en ese debate ahora. Lo que vive Chile es dramático, el terremoto no es sólo geológico es también un terremoto al modelo chileno, en materia social y de institucionalidad. El debate político que me convoca ahora es el de la reconstrucción nacional.
—¿Qué sucederá con la economía de Chile, con pérdidas que rondan los 30 mil millones de dólares?
—No hay que dejar atrás a chilenos que no están en condiciones de competir hoy en un modelo de economía de mercado. Siempre he preferido las sociedades con mercado que de mercado, porque eso reconoce el dato de que el mercado es la herramienta para crear riqueza pero el brazo para combatir la desigualdad es el Estado. Ese desafío es el del país, estaré disponible para ayudar a crear un consenso que le devuelva dinamismo a la economía.
—Ante este escenario, ¿qué se puede esperar de Piñera en el poder?
—Ese dilema le pertenece a él, el nuestro es el de reconstruir Chile con todos. Debemos apoyar toda iniciativa que intente proteger, acoger, reparar, reconstruir; en fin, que también considere que ante situaciones excepcionales se requieren comportamientos excepcionales. Necesitamos poner el corazón y ambas manos a disposición de quienes hoy están sufriendo y lo perdieron todo. Ellos son víctimas de una crueldad inconmensurable.
—¿Cuáles serán sus próximos pasos políticos?
—Durante las últimas semanas visité Francia, México y Estados Unidos. En esos países expuse ante universidades y parlamentarios, así como medios de comunicación y distintos think tanks. Cuando me enteré del terremoto sentí una profunda angustia y volví a Chile. Ahora que estoy acá, sólo puedo pensar en amigos y conocidos que perdieron a sus hijos en el terremoto o en el tsunami. También reflexiono sobre los compatriotas que perdieron a toda su familia, sus empleos, sus casas.
—¿Cómo está colaborando con el envío de ayuda?
—Tras la tragedia, es momento de volver a poner en pie al país, nuestro deber como sociedad civil es ser parte de las soluciones. Queremos ayudar poniendo todos nuestros esfuerzos y capacidad de organización a disposición de los chilenos para generar redes y canales de comunicación y ayuda para aquellos que están desesperados y no pueden acceder a recursos tan básicos como el agua, la alimentación o el abrigo.


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