Con la confirmación de los tres primeros casos de leptospirosis en la región serrana de Río de Janeiro, el fantasma de las epidemias emergió entre la población desplazada por las lluvias que azotaron la región diez días atrás y dejaron 794 muertos y 430 personas desaparecidas.
Durante una visita a Nova Friburgo, el ministro de Salud, Alexandre Padilha, dio una conferencia de prensa en el hospital de campaña del Departamento de Bomberos y anunció que continuarán monitoreando las enfermedades causadas por las inundaciones.
Continuando con las tareas de rescate, las autoridades informaron que Nova Friburgo es la ciudad más afectada por las inundaciones, con un recuento parcial de 381 fallecidos, seguida por Teresópolis,
con 316. En tanto, en Petrópolis se contabilizaron 66 muertos y 22 víctimas fatales en Sumidouro y otros poblados pequeños. El balance oficial que fue divulgado ayer indica que unas 13 mil personas continúan evacuadas. Pero el dato más inquietante para el gobierno de Dilma Rousseff es la cantidad de desaparecidos, que ya ascendió a la cifra de 400 personas.
Aunque la región más devastada son las ciudades ubicadas a cien kilómetros de Río de Janeiro, en Santa Catarina, al sur de Brasil, 24 municipios declararon el estado de emergencia por nuevas precipitaciones. Por esas inundaciones, agravadas por deslizamientos de tierras, cinco personas, entre ellas dos niños y una turista italiana, murieron cerca de Florianópolis.
En Massaranduba, en la región norte de Santa Catarina, un bebé de tres meses falleció al caer a las aguas de un arroyo por donde cruzaba su madre, que intentaba escapar de la inundación. En tanto, en plena Florianópolis, un niño de ocho años murió ahogado al ser arrastrado por las aguas en el barrio Ribeirao da Ilha. Un desastre similar había ocurrido en la región en noviembre de 2008, cuando perdieron la vida por las inundaciones 135 personas.
Mientras la prensa local informaba que deslizamientos de tierra se produjeron en torno a la principal carretera BR-101, Defensa Civil evacuó a unas 11.800 personas. En señal de solidaridad tras la catástrofe, el gobierno de Ecuador envió ayer un cargamento de 34,5 toneladas de ayuda humanitaria para asistir a los damnificados. En tanto, en medio del difícil momento político y social, Rousseff oficializó la candidatura del ex encargado del plan Hambre Cero del gobierno de Luiz Lula da Silva, José Graziano, para comandar la Organización de la ONU para la Alimentación y la Agricultura (FAO). Graziano fue artífice, en 2003, de los programas sociales dirigidos a los 40 millones de personas que están sumidas en la pobreza.


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