La tormenta económica perfecta ya hace sufrir a Putin

La tormenta económica perfecta ya hace sufrir a Putin

Las sanciones occidentales y la caída del precio del crudo asfixian a los rusos y amenazan la estabilidad social

El fastidio y el malestar lentamente se apoderan de los rusos, conscientes de que las sanciones de Occidente impuestas al Kremlin tras la anexión de Crimea y la crisis en Ucrania y el hundimiento de los precios del crudo constituyen un cóctel letal para la economía del país y el poder adquisitivo de la población.

El consecuente aislamiento de Rusia y la acelerada contracción de su economía llevaron al gobierno de Vladimir Putin a suspender obras de infraestructura, como el gasoducto South Stream, y a congelar los sueldos de los funcionarios del Poder Ejecutivo y de la cancillería hasta 2016.

Mientras busca abrir nuevos mercados para la oferta energética rusa -como los contratos gasíferos firmados con China el mes pasado-, el jefe de Estado dará hoy el esperado discurso sobre el estado de LA NACION ante ambas cámaras del Parlamento en medio del mayor desafío internacional que afronta desde su llegada al poder, hace más de 15 años, y del descontento de las clases media y baja.

En el orden interno, la calle es el principal termómetro que tiene el Kremlin para medir el humor de sus ciudadanos. No hay desabastecimiento de los productos comestibles, pero son mucho más caros y menos variados que el pasado otoño debido a que el gobierno, en respuesta a las sanciones, vedó la importación de frutas y vegetales europeos, más baratos que sus sustitutos.

En los supermercados de Moscú, las naranjas y melones de origen desconocido sustituyeron a los cítricos españoles y las manzanas polacas. Volvieron las uvas de Uzbekistán, antes opacadas por las italianas, aunque sea a precios de lujo y, a veces, con resabio de pesticida. A otros les preocupa que las hortalizas puedan ser de origen chino, lo que es sinónimo de uso descontrolado de abonos químicos.

El trigo sarraceno, un cereal muy popular como desayuno o como guarnición, desapareció de los comercios para volver después a los estantes a precios más caros. Algunas marcas de ropa occidental cierran sus franquicias y la Moscú del lujo y el derroche de a poco se vuelve austera.

La economía rusa no creció en octubre y el Ministerio de Economía advirtió que se contraerá en 2015 si se mantiene la batería de sanciones de Estados Unidos y la Unión Europea y los precios del petróleo continúan su caída libre (más del 25% desde mitad de año).

Ese ministerio también explicó que si el valor del crudo baja a 60 dólares por barril el PBI se reducirá aún más: entre un 3,5% y un 4%.

Además, los bancos rusos en 2015 deberán honrar deudas por unos 90.000 millones de dólares, un compromiso demoledor si el rublo sigue depreciándose (30% desde agosto), la rentabilidad de las empresas se achica y la fuga de capitales se dispara este año a los 100.000 millones de dólares, lo que demuestra la escasa confianza de los inversores en la recuperación de la economía rusa.

En este contexto, Rosstat, la agencia estatal de estadísticas, admitió ayer que en lo que va del año la inflación es de 8,5%, al tiempo que se redujo sustancialmente el poder adquisitivo, lo que obligó a muchos a renunciar a los viajes al extranjero.

La Asociación de Operadores de Turismo rusa informó que los viajes al exterior para las vacaciones de invierno cayeron 30% y las salidas a Europa, 50%.

No obstante, no todos son factores externos y geopolíticos, por lo que todos esperan hoy la respuesta de Putin, al que se le reclaman reformas estructurales, que los analistas internacionales no esperan que sean anunciadas en el corto plazo.

El dilema del jefe del Kremlin es la liberalización de la economía para romper el aislamiento o reforzar las líneas maestras de un capitalismo de Estado que le permitió a Rusia emerger y superar la miseria postsoviética y crear el Fondo Nacional del Bienestar (FNB) contra los vaivenes financieros.

Alexei Kudrin, ex ministro de Finanzas ruso, advirtió ayer que los rusos tendrán que convivir con las sanciones durante años y dijo que la economía para desarrollarse en las actuales circunstancias debe restablecer la confianza en la política y en las instituciones, es decir, democratizar, eliminar el exceso de regulaciones y acabar con el sistema de lobbistas privilegiados -bancos y oligarcas- que, sin querer cambiar, reclaman recursos del Fondo Nacional del Bienestar.

Kudrin consideró "anormal" que las empresas energéticas pidan ayuda al Estado cuando el petróleo se vende a 70 dólares el barril y advirtió que el FNB, especialmente creado para situaciones de emergencia, es limitado.

El aislamiento de Occidente y la tormenta perfecta que se cierne sobre la economía rusa, sin embargo, parecen no hacer mella en la imagen de Putin.

El último sondeo de la encuestadora independiente Levada Center reveló que si hoy hubiera elecciones presidenciales en Rusia, el jefe del Kremlin obtendría más del 50% de los votos, un apoyo que se sustenta en las clases media rural y baja, las más afectadas por la crisis.

OBAMA VUELVE A CRITICAR AL JEFE DEL KREMLIN

 

El presidente norteamericano, Barack Obama, dijo ayer que el jefe del Kremlin, Vladimir Putin, está "asustando" a sus países vecinos con una política improvisada y de corte "nacionalista" que, además, "daña gravemente" a la economía rusa."Creo que la situación en Ucrania lo tomó [a Putin] por sorpresa", y la postura que adoptó "está funcionando para él políticamente dentro de Rusia, pese a que Moscú está aislándose completamente a nivel internacional", reflexionó Obama durante una sesión de preguntas y respuestas con líderes empresariales del país.Además, el jefe de la Casa Blanca dijo no sentirse "optimista" acerca de que Putin vaya a cambiar de actitud.En ese contexto, Obama calificó su relación con Putin como "directa" y "franca", frente a la "muy productiva" que tuvo con el actual primer ministro ruso, Dimitri Medvedev, cuando fue presidente, entre 2008 y 2012.Desde el retorno de Putin al poder, el jefe del Kremlin y Obama mantienen una fría relación personal, que emergió por sus diferencias sobre la crisis de Siria, aliada de Rusia.

Comentá la nota