Por qué todos quieren evitar las internas

La UCR, el PJ y el PD han corrido o analizan postergar sus votaciones. Buscan el consenso antes de meterse en una contienda muy cara. Cada lista debe incluir a 238 candidatos.
A seis meses de las elecciones generales, los tres principales partidos políticos de Mendoza están viviendo procesos similares de búsqueda de candidatos a través de negociaciones internas que los llevan a empujar hacia adelante las fechas de cierre de listas y de la votación, con la esperanza de alcanzar mayores acuerdos o candidaturas de consenso que les ahorren una contienda costosa en términos económicos y políticos.

La estrategia de la “interna con rueditas” se repite en el PJ, en la UCR y el PD. No sólo buscan tiempos internos más favorables para la definición de los candidatos propios, sino que se prefieren las definiciones previas de las candidaturas ajenas. Todos tienen puesto un ojo en su partido y el otro en los vecinos.

En el justicialismo la fecha prevista inicialmente del 8 de abril para la presentación de listas se corrió al próximo jueves 14 y nadie descarta que esta semana se pueda disponer una nueva prórroga que incluiría un cambio de fecha de la votación. En el radicalismo, el 17 de abril que se preveía para las internas se transformó -rueditas mediante- en el 26 de junio.

Y en el Partido Demócrata, “para no superponer la interna con la del PJ”, se estima que mañana la Convención provincial puede sumarle dos semanas al 15 de mayo inicial y es muy posible que la disputa entre las dos líneas se corra al 29 de mayo. No obstante, también se evaluará la posibilidad de correr la fecha de cierre de presentación de listas sin tocar la de la interna.

Lo cierto es que en los tres partidos, quienes pujan por las candidaturas principales piensan, y mucho, en que cada lista que se presenta a una interna, para tener presencia en todo el territorio, debe tener 238 candidatos.

Tanto en el PJ como en la UCR las postergaciones están vinculadas a los esfuerzos por alcanzar “candidatos de consenso” que eviten la interna, y que privilegien los preparativos para el choque electoral decisivo entre ambas fuerzas, en octubre próximo.

En el justicialismo, el operador presidencial Juan Carlos Mazzón lleva el peso de las negociaciones internas y -junto al gobernador Celso Jaque- aspira a definir al candidato “oficial” a gobernador del PJ entre cuatro postulantes: uno de los tres aspirantes de la oposición partidaria (Guillermo Carmona, Omar Félix y Rubén Miranda) y el del oficialismo jaquista (Alejandro Cazabán). Con menos chances aparecen otros dos ministros (Francisco Pérez y Raúl Mercau) y un “opositor” interno (Eduardo Sancho).

En tanto, en el radicalismo quien propicia un candidato de unidad es el presidente de la UCR, César Biffi. Aquí los precandidatos definidos son Roberto Iglesias y Alfredo Cornejo, sin que se pueda excluir del todo a Víctor Fayad. Autodescartado está ya Julio Cobos. Todos ellos también coinciden en que lo mejor sería evitar un enfrentamiento urnas mediante.

Y en el PD, las postergaciones tienen que ver antes que con candidatos de consenso, con la definición de la relación de fuerzas entre el sector de Omar De Marchi-Richard Battagión (Mendoza Futuro) y el de Carlos Aguinaga-Andrés Grau (Identidad y Renovación). En ese sentido se aguarda una definición sobre el destino final de unas 3 mil fichas de afiliación aportadas por Identidad y Renovación, que la Junta Electoral no considera válidas para el próximo proceso interno.

En el PD la elección de autoridades partidarias es clave en la designación de candidatos, ya que la nueva convención provincial quedará facultada no sólo para definir alianzas sino también para designar los aspirantes a la gobernación, a la vice y a las intendencias en los 16 departamentos en los que el PD es oposición.

Los costos de los procesos internos en los partidos políticos recaen más en las agrupaciones que en los propios partidos. Es que los gastos de la junta electoral (padrones, movilidad y atención de los presidentes de mesa) son ínfimos en relación a las erogaciones de cada lista (publicidad, impresión de boletas, movilidad y atención y traslado no sólo de fiscales sino también -folclore aceptado por todos- de grupos de votantes).

“La contratación de una trafic entre las 8 y las 18 sale 700 pesos”, confirma un dirigente partidario. “Lo mínimo que se puede gastar en una interna departamental es 40 mil pesos. Y en la provincial, el piso es de 600 mil”, aseguran. De ahí, para arriba, con un techo puesto únicamente por el tamaño de la billetera, y multiplicado por la cantidad de listas que se presenten.

Estado y partido

En octubre próximo, los mendocinos deberán renovar o ratificar 248 cargos políticos, tanto nacionales, como provinciales y municipales. En la Nación, presidente, vice y cinco diputados nacionales (más tres suplentes); en la provincia, gobernador, vice, 24 diputados y 19 senadores provinciales (más 13 y 10 suplentes) y en los departamentos, 18 intendentes y 98 concejales (con 54 suplentes).

Pero la cifra de 248 cargos electivos se cuadruplica si se consideran las autoridades partidarias. Es que tanto en el PJ, como en la UCR y el PD las estructuras partidarias ocupan a más de mil dirigentes por partido. Basta decir que en el justicialismo el consejo provincial está conformado por 56 miembros (entre titulares y suplentes); el congreso provincial por 162 y los 18 consejos departamentales por 756 integrantes.

En tanto en la UCR, el Comité Provincia tiene 28 miembros; el congreso provincial 240 congresales y los dieciocho comités departamentales reúnen a 520 dirigentes, sin sumar los dirigentes de “circuitos” o secciones internas de un departamento.

Por su parte, en el Partido Demócrata la Junta Central de Gobierno está integrada por 108 miembros; los convencionales provinciales (equivalentes a los congresales del PJ y la UCR) suman 310, mientras que los dirigentes de las dieciocho juntas departamentales suman 864 cargos.

En los tres principales partidos políticos se informa sobre cifras de afiliados ya difundidas en otros procesos electorales, que giran en torno a los 110 mil afiliados en radicales y peronistas y cercanas a los 90 mil en los demócratas.

Aún no está definido si los tres partidos harán coincidir la elección de sus candidatos con la de sus nuevas autoridades partidarias. Tampoco si incluirán en el proceso a los diputados nacionales, cuya designación legal se producirá durante las primarias de agosto, según la reglamentación que -se estima este jueves- dará a conocer la Presidencia de la Nación.

En las internas de la UCR y del PJ están habilitados para votar tanto afiliados como independientes, para los cargos electivos, y sólo los afiliados para los partidarios. Mientras que en el PD únicamente pueden votar los afiliados, tanto para unos como para otros.

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