El precandidato a senador por la Ciudad tildó de "radicalismo llorón" a aquellos que dicen "nos equivocamos" y "no nos dejan gobernar".
-"Yo encuentro que hay una resignación injustificada, como un fatalismo, que hace que gran parte de los opositores critiquen a este gobierno como si fuera eterno, como si pudiera prolongarse más allá de diciembre de 2015. El Plan de los Mil Días, que es lo que falta para que finalice este gobierno, es para dar la sensación de una urgencia por resolver ciertas cosas, poner ciertos temas para que discutamos conjuntamente".
-"La idea de mucha gente es que la oposición tiene que unirse. ¿Qué quiere decir, que Macri se tiene que unir con Pino Solanas, todos contra el gobierno? Eso no es democracia. La expectativa que tengo es que surja una clara tercería y una capacidad y una voluntad de romper la polarización y ganar. Para mí una buena elección es ganar".
-"Las elecciones de este año son muy importantes porque pueden cambiar el paisaje parlamentario. El Gobierno por lo pronto no va a tener quórum propio y no va a tener las mayorías especiales que hacen falta para determinadas leyes. Además, en el oficialismo van a tener fricciones internas porque la disputa por la sucesión los va a fracturar".
-"Hacia dentro del radicalismo, me parece que no criticar, no saber que uno ha hecho las cosas mal es una necedad. Pero en la acción política, la autocrítica se expresa rectificando lo que uno hace, no haciendo un mea culpa. Menem no se hizo cargo de 'Isabelita', de la 'Triple A', de los Montoneros, de López Rega. Kirchner tampoco se hizo cargo de las cosas que se le imputan a Menem. Esa tendencia del radicalismo llorón, que por un lado dice 'nos equivocamos', y por el otro dice 'no nos dejan gobernar'. Uno trata de mirar hacia adelante, aunque si uno no sabe qué errores cometió, está condenado a repetirlos".


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