La Tercera no le alcanzó a Insaurralde para vencer en la Provincia

La Tercera no le alcanzó a Insaurralde para vencer en la Provincia
Aunque el intendente de Lomas aventajó a Sergio Massa en los distritos del oeste y sur del Conurbano, los más populosos del territorio, el intendente de Tigre se distanció casi 20 puntos en los partidos de la Primera Sección que le son afines. En la región, muchos distritos también le fueron adversos al Jefe comunal y se inclinaron por el Frente Renovador.

La apuesta fuerte del Gobierno nacional para la provincia de Buenos Aires era la Tercera Sección Electoral, ese vasto y populoso conglomerado que se ubica en el oeste y el sur del Conurbano bonaerense, desde La Matanza hasta Quilmes, incluyendo Lomas de Zamora y Almirante Brown. Allí Martín Insaurralde, el popular jefe comunal del segundo distrito más habitado del Gran Buenos Aires, debía obtener una diferencia suficiente como para contrapesar los votos que, se sabía, Sergio Massa cosecharía en abundancia en la Primera Sección Electoral, que agrupa a los distritos del norte del conurbano. Pero la diferencia en el sur a favor del candidato K fue menor a la esperada, y el sueño de victoria tornó en clara derrota.

El escrutinio provisorio de la Tercera colocó a Insaurralde al frente con el 37% por ciento de los votos, y dejó a Massa 5 puntos atrás al arañar el 32%. Más abajo quedaron Francisco De Narváez, que desplazó al Frente Progresista Cívico y Social al cuarto lugar al alzarse con algo más de 9% de los votos, y Margarita Stolbizer, que por poco no alcanza el 8%.

Con cuatro millones de electores, la Tercera, un sólido bastión peronista sobre el que se asentaron casi todos los triunfos nacionales desde la recuperación democrática, debía ser ampliamente ganada por el oficialismo para que el peso del massismo en la Primera, que también agrupa a otros cuatro millones, no resultara definitivo.

El problema fue que Massa obtuvo en el norte un respaldo que se acercó al 45% -ocho puntos más que Insaurralde en la Tercera (37%)- y dejó a su competidor lomense a casi 20 puntos de distancia ya que el Frente para la Victoria cosechó allí apenas el 25% de los sufragios.

Así las cosas, la diferencia se tornó indescontable. Habrá que reconocer que en el sudoeste las cosas no fueron fáciles para Insaurralde. No porque La Matanza –con casi un millón de votantes- no sumara su esfuerzo: el kirchnerismo le sacó ahí 9 puntos de ventaja a Massa. Sino porque en otros distritos populosos de la Tercera los oficialistas hicieron agua.

En Almirante Brown –donde están empadronados 400 mil votantes- el intendente Darío Giustozzi aportó un 40% de los votos para el massismo, y si bien perdió unos 30 puntos –que ahora se los quedó el kirchnerismo- respecto de los 70 que había obtenido en 2011, sumó a favor del intendente tigrense.

Otro distrito que le falló al lomense, más por limitaciones propias que por méritos ajenos, fue Lanús. En el municipio administrado por Darío Díaz Pérez –con casi 370 mil electores- el kirchnerismo sufrió una dura derrota a manos de un massismo inorgánico y fragmentado, que de todos modos alcanzó a sobrepasarlo por 5 puntos: 37 a 32.

A pesar de llevar a su propia esposa como candidata a diputada provincial y de gobernar el distrito desde hace seis años, Díaz Pérez no logró controlar un municipio que se le tornó indomable desde el día mismo de su asunción, y donde perdió en los últimos años a su principal aliado, el senador provincial José Luis Pallares, un massista de la última hora.

Tampoco Avellaneda le hizo las cosas fáciles a Insaurralde. Allí también la gente del ex titular de la Anses dio un batacazo al sacarle 5 puntos de ventaja al kirchnerismo. Sumó 36% de los votos, contra 31 de la fuerza que conduce el intendente Jorge Ferraresi.

Se dirá que el ex intendente Cacho Alvarez jugó por abajo con el massismo, que el presidente del Concejo Armando Bertolotto sumó allí, que el concejal José Alessi también, además del diputado nacional Alberto Roberti y la diputada provincial Mónica López, pero en cualquier caso no son más que explicaciones sobre aquello que es la política: una búsqueda permanente de alianzas móviles con el objetivo de acumular poder.

Comentá la nota