Luego de cuatro días, el magistrado ordenó realizar el operativo. La Policía Metropolitana llegó al lugar y pidió a quienes llevan adelante la toma que se vayan "en paz para evitar una escalada de violencia". El gobierno nacional adelantó que no colaborará
Fuentes judiciales dijeron a Infobae que el fiscal Carlos Rolero ordenó que sea la Policía Metropolitana la que efectúe el procedimiento, aunque paralelamente envió un oficio al secretario de Seguridad, Sergio Berni, para que la Gendarmería o la Policía Federal colaboren. Esta mañana, el funcionario informó que las fuerzas que están bajo su órbita no participarán de los operativos y aseguró que la situación se habría evitado en la madrugada del lunes, pero el gobierno porteño tardó en reaccionar.
Minutos antes de las 17:30 llegó al lugar una dotación de efectivos de la Metropolitana con un camión hidrante. Un representante de la fuerza se dirigió a los ocupas con un megáfono y leyó las órdenes del juez y del fiscal.
"Les pedimos que desalojen en paz para evitar una escalada de violencia", dijo. "El personal está facultado de hacer uso de la fuerza pública siempre que sea estrictamente necesario. Le pedimos a los padres que no expongan a sus hijos", agregó. Y les dio un plazo de media hora, que venció a las 18.20.
Una vez difundida la decisión judicial, los ocupas habían comenzado a organizar barricadas. Adelantaron que "van a resistir", incluidas las mujeres embarazadas y los niños que se encuentran en las carpas. Las propia Policía Metropolitana reconoció que varios usurpadores "estarían armados".
Al lugar también un grupo de 20 legisladores de todos los bloques de oposición. "Le pedimos al fiscal que abra un cuarto intermedio. Si quiere estamos dispuestos a ir en este preciso momento a la Legislatura para dialogar", explicó el diputado Gustavo Vera.
Los vecinos reclamaron que "el juez (que dio la orden) se haga responsable de las muertes y de los heridos, de los chicos y de la gente grande" que pueda haber durante la liberación del terreno.
En las últimas horas se duplicó la cantidad de gente que llegó al predio. Es más, los ocupas lograron "colgarse" del sistema eléctrico público y en algunas casillas improvisaron instalaciones eléctricas.



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