Dos F-16 atacaron un Sukhoi en la frontera sirio-turca después de una violación del espacio aéreo turco; Putin calificó el incidente como "una puñalada por la espalda" de los cómplices del terrorismo
Por Luisa Corradini
PARÍS.- Dos cazas turcos F-16 derribaron ayer un avión de combate ruso SU-24 cerca de la frontera siria, y no sólo dejaron al rojo vivo a una región ya convertida en un auténtico polvorín, sino que también complicaron los esfuerzos para formar una coalición internacional para derrotar a Estado Islámico (EI).
La fuerza aérea turca reconoció haber disparado "después de lanzar una serie de advertencias por violación del espacio aéreo". Se trató de la primera vez en medio siglo que un integrante de la OTAN derriba un avión de guerra ruso.
"Ya les habíamos advertido antes que no violaran nuestro espacio aéreo. Esta vez lanzamos diez advertencias. Nuestros datos muestran sin ambigüedad lo que sucedió. Lo hicieron a propósito", afirmó ayer un alto responsable en Ankara.
Moscú rechaza esa versión y asegura estar en condiciones de probar que el aparato sobrevolaba "exclusivamente Siria".
"Durante todo el vuelo, el avión permaneció exclusivamente sobre territorio sirio", declaró el ministro de Defensa ruso, Sergei Choigu.
Para Vladimir Putin, ese episodio representa "una puñalada en la espalda dada por los cómplices del terrorismo". El presidente ruso acusó a Ankara de financiar a EI: "Desde hace tiempo fluye a territorio turco gran cantidad de petróleo proveniente de los territorios ocupados [por EI], lo que procura importantes ingresos a los grupos armados", dijo.
"Este incidente tendrá graves consecuencias en las relaciones turco-rusas", advirtió desde Moscú el jefe del Kremlin. "En todo caso, ni los pilotos ni nuestro avión representaban una amenaza para Turquía. Eso es obvio", precisó Putin. "Estaban llevando a cabo una operación contra Estado Islámico en el norte de Latakia", agregó el líder ruso.
Poco después, Moscú anunció la anulación de la visita a Ankara del ministro de Relaciones Exteriores ruso, Sergei Lavrov, prevista para hoy. En la agenda del viaje, organizado en el marco del consejo ruso-turco de cooperación de alto nivel y decidido mucho antes del incidente, figuraba el análisis de la situación en Siria, la lucha contra EI y Chipre.
La televisión turca mostró el Sukhoi cayendo en llamas hasta que se estrelló en una región montañosa del norte de la provincia de Latakia, donde las fuerzas gubernamentales de Bashar al-Assad combaten la rebelión.
Otras imágenes de prensa muestran a ambos pilotos eyectándose del avión en llamas. Según la oposición siria, uno de ellos murió y el segundo desapareció. Moscú confirmó esa muerte, mientras que los helicópteros enviados por Rusia para rescatarlos fueron atacados por los rebeldes turkmenos anti-Assad, lo que a su vez provocó la muerte de un miembro de las fuerzas de elite encargadas de socorrer a los pilotos.
Ésta no es la primera vez que la aviación rusa, así como la siria, bombardea el sector donde el Sukhoi se estrelló ayer. El 30 de septiembre, Moscú inició una campaña de ataques aéreos en apoyo al régimen de Al-Assad. Desde entonces, se multiplicaron los incidentes fronterizos entre Ankara y Moscú. En dos ocasiones, los cazas turcos interceptaron aviones rusos.
La semana pasada, el embajador de Rusia en Ankara había sido convocado por las autoridades turcas para recibir una protesta oficial por los "intensos bombardeos de ciudades turkmenas del norte de Siria por la aviación de su país".
En el terreno, en efecto, esos bombardeos han provocado centenares de víctimas en los pueblos turkmenos del noroeste de Siria. Profundamente anti-Assad, los turkmenos -de nacionalidad siria, pero turcoparlantes- tratan de resistir a la ofensiva ruso-siria con dificultad.
Varias localidades (Giman, Zuveyk, Acisu) cayeron recientemente en manos del ejército de Al-Assad, que actuó apoyado por la aviación rusa.
El 19 de noviembre, esos bombardeos causaron la muerte de 78 civiles en la localidad siria de Bayir Bicak, incitando al presidente de la Asamblea de Turkmenos en Siria, Addurrahman Mustafa, a reclamar la protección de las fuerzas de la coalición occidental. Es justamente en esa zona donde ayer el Sukhoi fue derribado por uno de los F-16.
Históricamente discriminada por el régimen de los Al-Assad debido a sus orígenes turcos, la comunidad turkmena de Siria se incorporó a la insurrección a partir de 2011.
La ruptura entre Damasco y Ankara, y la política decididamente anti-Assad del presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, acentuaron ese movimiento. Ciertos miembros de esa comunidad se incorporaron, incluso, a EI, como lo hicieron también muchos turkmenos iraquíes en la región de Sinjar.
Ante la crisis bilateral, Moscú lanzó ayer una advertencia a sus ciudadanos para que anulen sus vacaciones en Turquía y sugirió que tomará represalias económicas contra Ankara. El gobierno turco, por su parte, pidió una reunión de urgencia de la OTAN, a la cual pertenece, y de las Naciones Unidas.
Desde Washington, y acompañado por su homólogo francés, François Hollande, el presidente Barack Obama declaró que "Turquía tiene el derecho de defender su territorio y su espacio aéreo". Y llamó a Moscú y Ankara a "evitar una peligrosa escalada en la región". Los líderes se habían reunido para analizar una respuesta conjunta a EI tras los atentados en París del 13 del actual.
Quién combate contra quién en Siria e Irak
Estado Islámico
El grupo fundamentalista tiene en vilo a toda la región y ocupa un amplio sector de Siria e Irak
Ejército sirio
Las fuerzas del régimen sirio tienen unos 180.000 soldados y otros 200.000 milicianos. Son apoyadas por Rusia e Irán y combaten contra EI y otras milicias
Ejército iraquí
Sus 180.000 hombres casi no ofrecieron resistencia ante el avance de EI. Tiene apoyo occidental
Kurdos
Las milicias kurdas defienden sus propios territorios del avance de EI en el norte de Irak y de Siria, para lo que cuentan con respaldo occidental
Milicias rebeldes
EE.UU. patrocina a las Fuerzas Democráticas Sirias en su lucha contra Al-Assad, una coalición árabe-kurda
Otros jihadistas
El Frente Al-Nusra, afiliado a Al-Qaeda, es enemigo de EI y de Al-Assad. Ocasionalmente se alía con los otros rebeldes sirios
Coalición
EE.UU. lidera una coalición de países contra EI. Los aviones aliados hicieron más de 8000 ataques desde 2014
Rusia
Su fuerza aérea interviene a favor de Al-Assad con bombardeos a grupos enemigos del régimen, como EI, pero también a las milicias aliadas de Occidente
Irán
Aliado de Al-Assad y a favor del gobierno chiita de Irak contra EI, tiene miles de hombres desplegados. Además, sustenta a Hezbollah, que tiene entre 5000 y 8000 hombres en Siria



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