Crece el pesimismo entre los oficialistas
Lo dicen con un nudo en la garganta. Pero lo dicen. La posibilidad de que el Senado modifique la ley de medios aguó el jolgorio que trajo a esta isla la comitiva argentina después de los contactos informales de la presidenta Cristina Kirchner con Barack Obama, y su participación en las cumbre de la ONU y del G-20, en Estados Unidos.
La sonrisa por la satisfacción del viaje presidencial se diluye cuando sale el tema de la ley de medios. El oficialismo de la Cámara baja da casi por seguro que deberá ponerse al frente de una nueva resistencia. El único que mantiene la esperanza es el gobernador del Chaco, Jorge Capitanich. Entusiasmado por las reuniones que mantuvo en Nueva York para conseguir financiamiento para su provincia, se lo oyó decir que ya tenía convencida a Elena Corregido, senadora chaqueña, para que apoyara al Gobierno, aunque ella es una de las que podría tomar distancia y adoptar la misma decisión que con la resolución 125 y ponerse en contra de la Casa Rosada. Capitanich ya había llevado tranquilidad al Gobierno con el mismo comentario durante el conflicto con el campo, con una frase que todavía recuerdan entre bronca y risa algún ex funcionario de la Casa Rosada. "A mí ninguna mujer me ha dicho que no", solía repetir el chaqueño el año pasado, antes de que Corregido votara finalmente en contra, en aquella sesión histórica del 17 de julio.
La orden de Cristina Kirchner después de las dudas que se plantearon por los posibles cambios fue tajante: que la Cámara de Diputados ratificara el proyecto oficial. Quienes la oyeron en las últimas horas llegaron a una misma conclusión. "Si no se aplica el plazo de un año para desmonopolizar, no hay ley", sostuvo Cristina, en charlas privadas con su comitiva durante la última semana, según reconstruyó LA NACION.
El artículo que obliga a los multimedios a desprenderse de señales en un año es uno de los posibles cambios que se analizan en el Senado. Si ese plazo se extendiera a tres años, por ejemplo, ya no sería esta gestión la que definiría el futuro mapa de los medios de comunicación.
El oficialismo en la Cámara de Diputados reconoce que le faltarían tres diputados para convalidar ese artículo si los senadores lo cambiaran. Entre números de memoria y algún machete escrito, los legisladores kirchneristas cuentan como propios a los siete miembros de la Concertación Plural, que lidera Silvia Vázquez. La paradoja es que esos legisladores ya votaron en contra del artículo sobre el plazo de un año. "Son parte del Gobierno y tienen que apoyarnos", fue la exigencia del jefe de bloque oficialista, Agustín Rossi.
Matemáticas
El Gobierno sostiene que el tratamiento de aquel artículo, que obtuvo 107 votos del oficialismo en el debate en particular, ahora podría conseguir diez adhesiones más. Argumentan que cinco legisladores se retiraron antes aquella madrugada y que otros cinco no fueron al debate. A ellos suman tres aliados santiagueños más. Total: 127. Dicen necesitar tres más, siempre y cuando los siete de la Concertación den vuelta atrás su voto.
El más optimista entre los que estuvieron aquí es Rossi. Repite que tiene manos suficientes para defender la ley. Y ruega que su par del Senado, Miguel Pichetto, no acuerde con la oposición. Si fuera así, el proyecto con modificaciones en la Cámara alta se impondría por más de los dos tercios de los votos, y obligará a Rossi a conseguir el mismo número. Eso es imposible, admite el legislador kirchnerista.






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