Tema salarial, siempre en el ojo de la tormenta

A lo largo de 2010 la administración radical de Ricardo Colombi tuvo que lidiar con reclamos salariales. La cuestión no es nueva y el mandatario provincial no es un caso aislado, la inflación galopante es como el cuento del perro que gira constantemente para morderse la cola.
Los sueldos de la administración pública serían el rabo del animal, siempre a punto de ser alcanzado pero eternamente quedando atrás, el motivo es el encarecimiento en el costo de vida.

Sin embargo, Colombi logró capear la situación al dar tres mejoras salariales, que se repartieron mayoritariamente en bonificables no remunerativas, es decir que no todo lo inyectado a los haberes iba al básico.

Cuando terminó el año pasado los empleados estatales de Corrientes quedaron en $750 de básico. Y allí es donde anida el reclamo, ya que cualquier movimiento o corrimiento, en ese ítem, dispara todos los demás puntos del sueldo público.

Lo anunciado por el Gobernador el pasado lunes, cuando se reincorporó a la actividad oficial, echó una luz de esperanza a la masa salarial que guardaba en la memoria colectiva lo repetido justamente por el jefe del Ejecutivo, al término de 2010, que toda mejora en los haberes sería perdurable y sustentable en el tiempo.

Esa expectativa que en realidad estuvo a lo largo de todo el año pasado alentada por los ingresos récord que llegaron a las arcas locales en concepto de coparticipación federal, mes a mes durante todo el ejercicio económico pasado.

Lo hecho público por ATE se recuesta en que sí estaban dadas las posibilidades para mejoras, aunque sea paulatinas, hacia los empleados públicos, principal motor económico de Corrientes. Además, pone un ingrediente extra a la hora de iniciar reclamos y posteriores discusiones salariales que encarará la administración provincial con el grueso del arco sindical vernáculo. Los funcionarios como todo trabajador siempre desean una mejora, sólo se pone el foco en el orden de prioridad oficial.

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