Para Kicillof, el retiro de subsidios “no será un tarifazo”. Según Capitanich, el impacto “será insignificante”.
Los cuadros que el Ministerio de Planificación expuso el jueves y los detalles finos que El Tribuno reunió ayer anticipan un escenario mucho más gravoso y caliente con las facturas del gas de 150 mil familias salteñas. Ese es el número aproximado de usuarios residenciales que tiene Gasnor en la provincia categorizados como R1, R2 y R3.
Los R1, según registros de la distribuidora, representan el 40% de la masa de clientes. Los R2 son el 25% y los R3 el 35% restante. Para comenzar a ver hasta dónde impactará la quita de subsidios, debe tenerse en cuenta, además, que desde 2009 el Ente Nacional Regulador del Gas (Enargas) diferenció a los clientes R2 en tres subcategorías y a los R3 en cuatro para aplicarles el cargo al gas importado (decreto 2067) según sus consumos. Ese cargo, que jueces y cámaras federales declararon inconstitucional en Salta y en varias provincias más, se mantuvo en todos estos años en las boletas de los usuarios residenciales con medianos y altos consumos, pero amortiguado por los subsidios que ahora se quitarán.
En la práctica, la quita de subsidios será casi un retorno a la situación que se había planteado desde comienzos de 2009 con el exorbitante cargo creado por el decreto para financiar las costosas y crecientes importaciones de gas desde Bolivia y a través de buques (como gas natural licuado, GNL) desde países mucho más lejanos.
La subvención del Estado nacional será recortada en porcentajes del 17% (para las categorías residenciales con menos consumo) hasta el 80% (para las más altas). El recorte se aplicará en tres tramos. La primera quita gradual se hará sentir en las facturas del bimestre marzo-abril; la segunda, en mayo-junio y la tercera, en julio-agosto.
Para agosto, cuando se sienta la suba en toda su plenitud, los usuarios R1 pagarán el gas un 100% más caro, mientras que los de la R3-3 afrontarán un 287% de aumento. Por esas cosas que nunca terminan de entenderse, el incremento para la categoría más alta (R3-4) será del 262%.
Quienes habitan en las grandes residencias de San Lorenzo y en los countries de Salta tendrán un impensado motivo para sentirse privilegiados frente a otras familias con menos ingresos, climatizadores, calderas y consumos de gas.
Los funcionarios y profesionales que acceden a casas del IPV con mucha más suerte que miles de familias más necesidades también tendrán otro motivo para celebrar, porque se contarán entre los usuarios a los que el Gobierno nacional decidió exceptuar de la quita de subsidios.
Ahorrar desde ahora es la cuestión
Los usuarios que logren consumir un 20% menos de gas, en relación con iguales bimestres del año anterior, conservarán los subsidios y escaparán a las subas que empezarán a correr desde el 1 de abril.
Quienes no alcancen a bajar sus consumos un 20%, pero logren ahorros superiores al 5%, solo sufrirán la mitad del recorte previsto para su categoría.
Por otra parte, el Gobierno nacional decidió exceptuar de las quitas de subsidios a quienes habiten en viviendas sociales o en casas de “construcción desfavorable”; sufran enfermedades crónicas o discapacidades, demuestren ingresos insuficientes, estén desempleados o cobren asignaciones universales.


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