El reconocido periodista Sergio Suppo estuvo en Río Cuarto para presentar su libro “Isla y Laberinto, 30 años de democracia”. Indicó que no se imagina al gobernador buscando otro período en la provincia
- El concepto de isla es muy fuerte para Córdoba. Ha cruzado la política provincial de los últimos 30 años.
- Es una vieja y muy usada en la política de Córdoba. Y no sólo en los últimos 30 años sino que viene siendo utilizada y desarrollada en distintas instancias políticas, no sólo democráticas. Desde 1983 fue usada y mencionada con ese nombre por Eduardo Angeloz, que hablaba de una isla y explicaba que Córdoba era diferente a todo el resto del país.
- Usándolo como eslogan de campaña.
- Claro, usándolo como un eslogan de campaña en el ‘89 cuando fue candidato presidencial. Esa idea de isla, De la Sota la mantuvo prácticamente inalterable; sólo le cambió el nombre. Ahora, desde hace unos años se llama cordobesismo, pero es más o menos lo mismo. Es la idea de que Córdoba es distinta y atacada permanentemente por los gobiernos nacionales de turno, con razón y sin ella porque hay matices para confirmar y en parte desmentir eso de que somos víctimas del poder central. Lo cierto también es que Córdoba ha sido una voz que cuando se ha enfrentado con los gobiernos nacionales ha expresado la crisis terminal que tiene el sistema federal en Argentina. El federalismo, empezando por la distribución de los impuestos, está ciertamente en una crisis terminal. No es una historia nueva. Y se ha agudizado en los últimos 10 años, durante los cuales las transferencias y los porcentajes de coparticipación han sido cedidos graciosamente y se concentraron en la Nación. Ese es uno de los temas sobre los que Córdoba ha trabajado con suerte muy dispar tratando de evidenciar el problema.
- ¿Es también la historia de una provincia que prometió más de lo que terminó siendo en los últimos 30 años? ¿Córdoba amagó con ser una provincia muy próspera, educada y pujante que terminó chocando con los fracasos de los proyectos políticos?
- En parte, sí. De los cuatro gobernadores que tuvo Córdoba en estos 30 años, dos de ellos claramente jugaron sus administraciones en sus proyectos políticos personales. Angeloz fue candidato presidencial en el ‘89. Sobregastó y sobreendeudó a la provincia en pos de mostrar algo diferente para ser un candidato presidencial presentable. No le fue mal electoralmente pero después pagó cuentas muy caras. Su ciclo terminó cuando la Nación le cortó el grifo y tuvo que irse antes de tiempo sin poder pagar los sueldos de los empleados públicos y en medio de una crisis económica y social descomunal. En alguna forma, ocurrió algo parecido con De la Sota, que pasó por crisis que terminaron en el desastre de 2001. La diferencia es que la crisis cordobesa se licuó en la crisis nacional de ese año. Los dos presidenciables que Córdoba tuvo en este tiempo administraron pensando mucho en ser candidatos a nivel nacional. Y ese es un detalle que los cordobeses han pasado por alto porque les encanta votar por los gobiernos que están.
- Una de las características de Córdoba es que ha tenido largos períodos hegemónicos.
- Lo que uno ha visto a lo largo de todo este tiempo es que el voto cordobés es ciertamente muy conservador, no en el sentido estrictamente ideológico sino de conservar sus gobiernos.
- ¿Ahora hay indicios de fin de ciclo en Unión por Córdoba como dice parte de la oposición?
- No sé si hay un fin de ciclo pero, claramente, no es muy imaginable que De la Sota pueda pensar dentro de dos años en la reelección. Tiene más de 65 años; Schiaretti tiene aproximadamente esa edad. Y lo que se está atisbando es una especie de renovación generacional que no necesariamente tiene que coincidir con un cambio de partido. Hay insinuaciones, como la que planteó Llaryora en las primarias. El radicalismo se ha recuperado a partir de algunas figuras jóvenes que gobiernan municipios, como es el caso del intendente Juan Jure y, principalmente, de Ramón Mestre, que tiene todavía mucho por recorrer. Es una discusión que se abrirá después de estas elecciones.
- ¿Hay una tendencia de recuperación del bipartidismo ahora que el juecismo ha entrado en una crisis profunda?
- Sí. Esta tendencia comenzó a gestarse cuando Luis Juez fracasó en su intento de ser gobernador en 2007 en aquella elección tan discutida y reñida. Luego, empezó a haber una valoración muy negativa de su paso por la intendencia en Córdoba y lo mismo pasó con su heredero, Daniel Giacomino. Hoy, estructuralmente, la provincia tiene dos fuerzas que gobiernan: una gobierna la provincia, la otra ciudades importantes como Río Cuarto, Córdoba, Río Tercero, etc. Está por verse la efectividad del radicalismo en sus gobiernos municipales y la capacidad del peronismo para conservar la gobernación.
- La irrupción de Sergio Massa, la figura de Scioli, ¿le cerraron lapuerta a De la Sota para su sueño de proyección nacional?
- De la Sota lo va a intentar de todas las formas. Creo que tiene la expectativa de formar parte por lo menos de las discusiones que se abran para el poskirchnerismo y tiene la expectativa de ir a una interna con Daniel Scioli si se habilitara dentro del peronismo. Hoy no se lo ve con una chance concreta de ser un candidato presidencial con posiblidades. Hay dos o tres dirigentes por delante de él en la consideración pública. Pero hay que ver cómo se abre el juego de acá a 2015 porque la política ofrece demasiadas sorpresas para hacer pronósticos de acá a dos años. Ahora, que De la Sota va a hacer todo para dar el salto nacional está clarísimo.





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