El socialismo santafesino montó anoche una película con final de Alfred Hitchcock, que permitió que otros festejen por anticipado y terminó ganando por unos miles de votos, cuyo desenlace más que para el escrutinio definitivo apunta a los estrados judiciales, pero que no deja de evidenciar una gran capacidad para recuperarse del traspié de las Paso y retener el poder provincial.
Miguel Lifschitz, el gobernador electo, y también el gobernador saliente Antonio Bonfatti (200 mil votos más que Lifschitz), sacaron una luz mínima que en principio alumbrará hasta el jueves próximo, cuando ocurra el conteo definitivo. La pesadilla cotidiana con Miguel del Sel, parece momentáneamente alejada y todo el Frente Progresista espera recomponerse en la gestión.
Pero el susto fue mayúsculo y el Frente Progresista Cívico y Social sale muy golpeado. Ganó por una cantidad de votos por lo que no se gana nise pierde una interna partidaria, contra un rival que no viene de la política, que ya le había ganado las Paso y parecía que le ganaba otra vez. Le queda el consuelo de haber golpeado seriamente, el proyecto de Mauricio Macri presidente.
En clave futbolera, la victoria del Frente Progresista luce como cuando el Pato Fillol manoteaba pelotas que ya habían superado su línea y evitaba goles hechos; o para los memoriosos, al inolvidable uruguayo Elvio “El Chivo” Pavoni, rechazando sobre la raya de sentencia, con el no menos recordado Pepé Santoro ya vencido. Pero como dice el cliché las elecciones se ganan hasta por un voto.
A finales del año pasado, Tres Líneas había dado cuenta de dos visiones contradictorias dentro de la provincia: los socialistas lideraban todas las encuestas, pero los dirigentes más lúcidos se la veían venir. Tras dos gestiones consecutivas, era imposible que el explosivo coctel de inseguridad y narcotráfico provincial no trasladara sus efectos al plano electoral.
Y así fue. Pero en épocas políticas de afianzamiento de los oficialismos, nacionales o provinciales, para desalojar al que gobierna hay que tener buenas ofertas y buenos candidatos. El Pro no los tenía. Del Sel no sumó votos desde las Paso de abril. El Frente para la Victoria sí, pero el Gringo Omar Perotti arrancó tarde su campaña, y aunque casi llego a los 30 puntos no le alcanzó.
La aparición de Macri, sin globos ni baile, pidiendo mesura en el conteo final, pareció la admisión de la derrota. A su candidato, ni lo dejó hablar. Desde 2011, cuando apareció fulgurante el ex Midachi, el Pro viene perdiendo votos. Presente anoche por si su pollo ganaba, Mauricio recibió un golpe tremendo para su candidatura presidencial.
Los cínicos afirmaban anoche que para Del Sel ya había pasado lo peor: no tendrá que gobernar. Quien no pierde esperanzas es Perotti, quien esta madrugada aún se daba en competencia. Lo que es seguro que el FPV a nivel nacional explotará su condición de fuerza política que se mantiene en condiciones de dar peleas estelares después de 12 años de gestión.
El seis por ciento de votos santafesinos que quedan por contar tendrá sobre el escrutinio lupas provinciales y nacionales. Y tendrá intensa actividad en declaraciones altisonantes y conferencias de prensa, pero todo indica que es un resultado puesto difícil de modificar.





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