El ex agente de inteligencia de EE.UU. reapareció ayer en Moscú. Buscará un salvoconducto ruso para evitar la captura de su país. Aquí le ofrecieron refugio Venezuela, Bolivia, Nicaragua y Ecuador.
“Hola, mi nombre es Ed Snowden”. Con estas palabras el ex topo de la CIA se presentó ante representantes de organismos de derechos humanos y juristas, luego de tres semanas de misterio en las que permaneció oculto en el aeropuerto de Sheremetiejo de la capital rusa, como si fuera una réplica del actor Tom Hanks en la película “La Terminal”. “Les pido su ayuda para poder ir de forma segura a América Latina y pido asilo político a Rusia esperando que mi viaje sea realizado en la legalidad ”, les dijo al grupo que lo escuchaba atentamente, y posicionado ya como disidente político.
Abogados rusos que estuvieron con Snowden dijeron que se había comprometido ante Moscú a no divulgar más datos sobre EE.UU., una condición que el Kremlin le había reclamado la semana pasada para concederle refugio. Ayer, el portavoz del gobierno ruso dijo que su país no tendría problemas en darle el salvoconducto si cumplía ese requisito.
La reaparición de Snowden no cayó bien en Estados Unidos, que reaccionó inmediatamente acusando al gobierno ruso de permitirle al ex espía montar una exposición propagandística. “Proveer de una plataforma de propaganda al señor Snowden contradice declaraciones anteriores del Gobierno ruso sobre su neutralidad y sobre que no tienen control de su presencia en el aeropuerto”, sostuvo el vocero de la Casa Blanca, Jay Carney. La vocera del Departamento de Estado, Jen Psaki, recordó que “no es un activista de derechos humanos”, sino un ex empleado de los servicios de Inteligencia acusado de traición. Ambos funcionarios adelantaron que el propio presidente Barack Obama se comunicará con su par Vladimir Putin para pedirle que no le otorgue asilo.
Si bien el periodismo no tuvo acceso al encuentro de Snowden con los activistas de derechos humanos, luego el ex consultor de la Agencia Nacional de Seguridad (NSA) publicó un comunicado a través del portal WikiLeaks, donde puntualiza que solicitó asilo en Rusia porque no puede salir con seguridad del país, y lo hizo para obtener un salvoconducto hacia Sudamérica. “Algunos gobiernos en Europa Occidental y los EE.UU. demostraron una voluntad de actuar fuera de la ley”, señaló el estadounidense de 30 años. Agregó que “esta amenaza ilegal” le hace imposible viajar a Latinoamérica, donde ya le ofrecieron asilo Venezuela, Nicaragua, Ecuador y Bolivia. “ No he buscado enriquecerme, no intenté vender secretos estadounidenses, no colaboré con ningún gobierno extranjero para garantizar mi seguridad”, remarcó el técnico y argumentó que abandonó “una familia, un hogar en un paraíso donde vivía muy confortablemente” para revelar la red de espionaje montada por EE.UU. “T enía que corregir esa maldad”, dijo. Tildó de “peligrosa la escalada” emprendida por Washington, que dio un “paso sin precedentes” al ordenar a los aliados militares el “cierre del espacio aéreo al avión de un presidente latinoamericano”, en referencia a lo ocurrido con Evo Morales cuando varios países europeos le impidieron que sobrevolara su territorio pensando que lleva a Snowden con él.
“Esta peligrosa escalada representa no sólo una amenaza para la dignidad de América Latina, sino para los derechos básicos que comparte cualquier persona para vivir sin persecución”, dijo. Pulcramente vestido, con camisa gris y pantalón al tono, el informático y ex espía anunció que acepta “todas las ofertas de apoyo o asilo”.
Durante el encuentro con grupos de derechos humanos aseguró que se siente bien en su hotel del del aeropuerto. Según reiteró ayer Rusia, allí puede quedarse el tiempo que quiera. “No hay límites. Todo depende sólo de la dimensión de su billetera”, dijo el director de la oficina de inmigración rusa, Konstantin Romodanovski.



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