El líder opositor El Baradei se unió a las protestas, exigió la renuncia de Mubarak y dijo que ya no hay marcha atrás. Por la crisis se desploman los mercados árabes
Estados Unidos lideraba ayer la presión internacional para obligar al presidente Hosni Mubarak a ceder a las demandas de los egipcios por una democracia mientras continuaban los disturbios en varias ciudades del país pese al toque de queda.
El líder opositor Mohamed El Baradei, Premio Nobel de la Paz y diplomático retirado, fue aclamado ayer por unos 10.000 manifestantes reunidos en la plaza Tahrir de El Cairo. El cambio va a llegar en los próximos días. Se han recuperado sus derechos y lo que han comenzado no puede dar marcha atrás, dijo El Baradei a la multitud.Tenemos una sola demanda, el fin del régimen y el inicio de una nueva era, un nuevo Egipto, añadió.
Pero Mubarak, de 82 años, continuaba al cierre de esta edición aferrándose al poder y ordenó a su nuevo gabinete a mantener subsidios, controlar la inflación y crear más empleo, en un intento de controlar el descontento popular en este país de 80 millones de habitantes y un alto índice de pobreza (40% de la población).
Las protestas, en las que han muerto más de 120 personas, sacudieron a Oriente Medio y asustaron a los mercados financieros en todo el mundo. Las bolsas de la región se desplomaron, excepto en Arabia Saudita.
Las tropas han permitido a los egipcios que protesten contra los 30 años de autocracia de Mubarak, aunque los generales aún tienen que mostrar si mantendrán su apoyo al régimen o no.
El Baradei afirmó en una entrevista con la CNN que asumirá la responsabilidad porque así lo quieren los manifestantes y otras organizaciones políticas de negociar la creación de un Gobierno de Unidad Nacional.
Además, le pidió al presidente de EE.UU., Barack Obama, que corte el soporte vital al dictador. Egipto, aliado clave de Estados Unidos en la región, es, después de Israel, el país que más ayuda recibe de Washington: unos u$s 1.500 millones anuales.
Como las protestas en el país se extendieron a la zona limítrofe, el gobierno egipcio cerró ayer su frontera con la Franja de Gaza. En tanto miles de jóvenes egipcios que viven en el exterior comenzaron a llegar a El Cairo en masa para participar activamente de las marchas.
El presidente Obama habló ayer con el primer ministro británico, David Cameron,mientras que el sábado conversó con el jefe del Gobierno turco,Recep Tayyip Erdogan; con el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, y con el rey Abdulá de Arabia Saudí. A todos les pidió su valoración de la situación sobre lo que pasa en Egipto, informó la Casa Blanca.
Queremos ver una transición ordenada para que nadie venga a llenar un vacío, que no haya un vacío, que haya un plan bien pensado que logre un gobierno democrático participativo, dijo la secretaria de Estado, Hillary Clinton, a la cadena Fox.
Para muchos egipcios una preocupación más inmediata que las repercusiones de la protesta son los saqueos y un quiebre en el orden desde que la policía abandonó las calles el viernes y los soldados se dedicaban a proteger sólo edificios clave.
En tanto, varios países comenzaron a repatriar a sus delgados diplomáticos en El Cairo por seguridad. El aeropuerto de la capital estaba colapsado anoche por miles de personas que buscaban salir del país.





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