Sergio Leavy: “Podemos ser adversarios, sin tratarnos como enemigos”

Sergio Leavy: “Podemos ser adversarios, sin tratarnos como enemigos”
El intendente de Tartagal, Sergio Leavy, no oculta su preocupación por el clima social que precede a las elecciones internas en el norte salteño.

El “Oso” Leavy encabezará mañana el lanzamiento de los postulantes del Partido de la Victoria, que competirán en las internas abiertas por las bancas de diputados nacionales. El acto tendrá lugar a las 12 del sábado en el Centro Argentino, de Salta capital, y acompañarán a Leavy los candidatos Bettina Navarro (Anta), Jaime Justiniano (FG-Orán), Daniel Segura (Gemes), Marcela Carabajal (Morillo) y Roberto Vázquez (San Carlos). También concurrirán Juan Manuel y Rodolfo Urtubey, además de los dirigentes José Vilariño y Antonio Marocco, entre otros.

Ayer, dos medios de comunicación que financia y maneja el Gobierno provincial publicaron una elogiosa información sobre la intervención de Alfredo Olmedo en un corte en la ruta 34, donde se plantean críticas muy duras a la gestión de Leavy en la intendencia. Fue llamativo, ya que el diputado nacional y productor sojero compite por la senaduría nacional por fuera del Frente para la Victoria y se presenta como opositor.

- ¿La intervención de Olmedo fue determinante para resolver el corte?

- No hubo ningún corte. Es cierto que se vivía un clima fuerte de tensión y que algunos querían hasta quemar la casa del presidente del Barrio Tomás Sánchez. Un ambiente de bronca que no tiene mucha explicación, aunque sea típico del tiempo preelectoral. La gente reclamaba que instalemos las cloacas; nosotros sabemos que es un reclamo justo y de hecho, las obras arrancaron ayer. Hubo demoras, es verdad, porque hay cosas que no se resuelven de un día para otro.

- ¿Por qué sospecha que hay algo raro?

- Porque me parece que se trata de conflictos inducidos. Empezamos con las cloacas y enseguida aparecen los reclamos por la instalación de gas. Es decir, necesidades atendibles y que vamos a ir resolviendo, pero que llegan ahora en catarata. Además, volvieron los problemas en Embarcación y los caciques amenazan con cortar la ruta 86. No tengo duda de que hay cosas raras: hay activistas y se nota.

- ¿Le molestó que haya intervenido Olmedo?

- Me sorprendió. Yo creo que nadie en San Martín pone en duda que nosotros hacemos todo lo que podemos por mantener y consolidar la paz social. El pasaba por el lugar, pero no hacía falta que intercediera para que la gente dialogara conmigo, porque todos saben en Tartagal que no necesito intermediarios. No me pone cómodo esto de que Olmedo venga a convertirse en héroe por algo así. No es cierto. Sí es verdad que lo recibí, pero no por algo excepcional. Muchas veces le he pedido gestiones a Olmedo como diputado. Como también recibí a Sonia Escudero, que es una excelente legisladora. Pero eso no tiene nada d particular. Somos comprovincianos, podemos ser opositores o adversarios, nos enfrentamos en candidaturas, pero no somos enemigos. Las instituciones tienen que estar por encima de las luchas electorales.

-¿No comparte, entonces, el discurso de la intolerancia?

- ­Pero si no sabemos cuáles van a ser las vueltas de la política!. Yo recibo a todos porque no me gusta el papel que jugaban algunos intendentes, que todavía están, y que cuando en 2007 hacíamos campaña con Juan Manuel Urtubey, que era diputado nacional, nos cerraban la puerta en la cara. Ahora, ellos son los primeros urtubeicistas.

- Hoy en la provincia, y en especial en el departamento, con el lanzamiento de Andrés Zottos, surgió un candidato de peso...

- Un candidato que va a tener que explicar por qué dejó el frente. Zottos nunca se quejó de problemas con el Gobierno provincial, aunque algunos senadores del PRS mostraban diferencias con el nacional. Ahora se presenta como candidato a senador del proyecto de Néstor y Cristina. A mi me parece que va a tener que explicar bien para qué quiere ser senador nacional, cuál es su proyecto y cuál es su propuesta.

- ¿Qué sintió cuando lo agredieron los pegatineros?

- Vergüenza. Fue la agresión a un vicegobernador elegido por el voto popular y eso es inadmisible, repudiable. No obstante, creo que no debió haberse bajado del auto. Uno no sabe con quién va a encontrarse en una circunstancia así.

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