Mano a mano con La Tecla, el presidente de la Autoridad Federal de Servicios de Comunicación Audiovisual desgrana la coyuntura política, habla de la implementación de la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual y de su eventual candidatura a vicegobernador
-Mucha militancia, muchos jóvenes, algo que se empezó a ver después de la muerte de Néstor Kirchner, ¿es así?
-La pérdida de Néstor fue un gran dolor para toda la ciudadanía. Los jóvenes, sin embargo, adhirieron a la participación política a partir del coraje de Néstor. Se les fue el hombre que motivó su espíritu para involucrarse en compromisos, con causas, con ideas, con filosofía; entonces el dolor de los pibes fue inconmensurable. Pero los chicos ya estaban en el proyecto nacional, no es que llegaron con la pérdida fatal de Néstor. Habían estado con la Ley de Medios, con la 125, defendiendo el Fútbol para todos; habían empezado a organizarse en los colegios, en los barrios, en las universidades. Los jóvenes siempre están a la vanguardia de los sueños. El 17 de octubre también se hizo con los jóvenes. Darwin Passaponti fue muerto el 17 de octubre y era un joven que luchaba porque había un coronel en Trabajo que pagaba horas extra, y fue a la plaza para que la represión lo matara. La juventud está a la vanguardia cuando hay sueños y cuando éstos se llevan adelante con profunda convicción; en este caso, Néstor y Cristina encarnan los sueños de estos chicos. Están los de 18 que dicen “nosotros militamos, pero atrás nuestro están los de 16 y los de 14”. Atrás están los pibes que, como aquellos niños privilegiados del ‘45 ven que sus padres, que estaban en la desesperanza y en la tragedia nacional de la crisis de 2001, hoy tienen una familia constituida, con padres que laburan, pibes que estudian, y eso se lo deben a Néstor y a Cristina como los otros se lo debían a Perón y a Evita.
-¿Hay espacios para canalizar tanta energía?
-Las respuestas vienen de abajo hacia arriba. Los canales de participación son como el agua cuando fluye: van encontrando su recorrido. Aquí lo importante es que haya convicción, militancia, la apuesta por una idea más que por una conveniencia. La apuesta por la idea encuentra los canales para su expresión. Esto es un surco de agua que va fluyendo; parece que no va a llegar a ningún lado pero siempre encuentra un vericueto para continuar.
-Se pondera la potencia del “boca en boca”.
-El boca a boca, el contacto entre los ciudadanos no tiene contra. Es como quien toma agua: al agua no hay con qué darle, nadie puede contra sus propiedades. No hay aparato que pueda contra el boca en boca; que es más que lo que se dice: es algo que se pone en contexto naturalmente, comunican otras expresiones además de la palabra. Tiene profundidad: hablando cara a cara vos sabés si te mienten o te dicen la verdad. Cuando en los ‘90 se decía que una Plaza de Mayo no importaba, que un punto de rating era más que la plaza llena, estaban vaciando la política, así se vació. La plaza significa ir a escuchar, a opinar, a manifestarse, y esa manifestación es muy fuerte. Lo cierto es que, si los aparatos mediáticos son plurales y diversos, van a tirar botellas al mar, botellas de diversidad cultural, y eso va a profundizar el boca en boca, no te va a condicionar ni restringir la mirada. Esto es lo que se busca con la ley.
-Pasaron 16 meses de la sanción de la ley, ¿cómo evalúa el recorrido?
-Las conclusiones son buenísimas: después de 26 años se discutió una ley y, aun con las cautelares y los jueces que responden a los intereses de grupos concentrados, no han podido detener la gran reflexión que tiene nuestra sociedad.
-El agua…
-Exacto. No han podido cortar el agua. En la mesa familiar se discuten temas de comunicación; la resignificación es una instancia de una calidad institucional muy grande. En la resistencia había pintadas que decían “contra la desinformación, tiza y carbón”; se entendía que había un aparato de desinformación. Ya se había dictado ese decreto 4.161, que era censura explícita y había una gran represión. En la década del ‘80 y del ‘90, reprodujimos asintiendo a lo que decía la televisión, sin responderle. Agachábamos la cabeza en el plato de sopa y escuchábamos lo que decían los emisores de entonces, desde Mirtha Legrand hasta Neustadt y Grondona. Ellos marcaban la agenda y no se podía romper ese condicionamiento. Hoy, la agenda, aunque la marque el medio monopólico, está resignificada por la sociedad. Y a ese nivel de resignificación y de participación lo dio la Presidenta de la Nación, impulsando la ley y los foros donde todo el mundo aportó; para eso tuvo que estudiar y formarse, y dar rienda suelta a su expresión. Ese nivel de reflexión es un capital que tiene nuestra sociedad para ampliar ciudadanía y vivir en democracia.
-Ahora el desafío es aplicarla...
-Al texto de la ley hay que aplicarlo, se está aplicando, y quien no cumple la ley será sancionado; esto también forma parte de una cultura de democratización: que hay que cumplir con las leyes. Cablevisión fue sancionado en el día de ayer porque no cumplió con la reglamentación ni con las resoluciones que indicaban una grilla ampliada. Hay que fijarse qué obcecados: no quieren cumplir con una grilla que no deja nada afuera, que da pluralidad. Yo también hago una analogía con la década del ‘70, del 76 en adelante. La dictadura torturó, desapareció y censuró a aquellos que opinaban distinto, porque un argumento que disienta contra la aberrante política de la dictadura echaba por tierra esas políticas; tuvieron que matar para tener un solo discurso. El Grupo Clarín no quiere convivir en la pluralidad; sólo su discurso de erosión al proyecto nacional puede sostenerse si es único; por eso no acepta una grilla plural y no deja que el ciudadano elija en el zapping y lo condiciona con sus propias señales: porque reproducen un sistema de discurso único. Sólo el sistema y el establishment toleran que haya un solo discurso. Si hay pluralidad de opiniones, si hay distintos puntos de vista, el sistema se ve condicionado por esa participación democrática.
-Es paradójico que el contradiscurso sea el de un Gobierno ungido por una mayoría…
-Sí, pero gobierno no es poder. El poder es el poder económico concentrado, que ha condicionado gobiernos. La virtud que tiene este Gobierno es que toma conciencia de que es un instrumento que puede servir para hacerse amigo del poder y transitar los sets televisivos del establishment, o puede ser un instrumento para ampliar ciudadanía y traer justicia social. Para eso hay que enfrentarse a los poderes. El teorema de Baglini fue el de la resignación de la militancia; dice “cuanto más lejos del poder, más boludeces se dicen”, en esos términos lo expresó el asesor de Julio Cobos, Raúl Baglini. ¡Eso es traición! Y después de la crisis de 2001, no hay político que pueda decir algo así.




Comentá la nota