Aunque no lo dicen abiertamente, están en contra de que el Clero ocupe cargos públicos.
El jefe de Gabinete, Jorge Capitanich, anunció el viernes que Juan Carlos Molina, un sacerdote de la diócesis de Río Gallegos simpatizante del kirchnerismo y con experiencia en la prevención de las adicciones, ocupará la titularidad del Sedronar, vacante desde marzo, cuando renunció Rafael Bielsa. Ayer, como había anunciado, Capitanich se reunió con Molina para conversar “sobre el trabajo que tenemos por delante”, según el ex gobernador de Chaco informó en su cuenta de Twitter.
El nombramiento se conoció luego de que el mes pasado la Iglesia difundiera un duro documento en el que criticaba implícitamente la falta de esmero de los estamentos del Estado en el combate del narcotráfico y lamentaba que el puesto que dejó Bielsa siguiera vacante nueve meses después de su partida.
La elección de Molina se interpretó no sólo como una señal de que el Gobierno tomó nota de la preocupación de la Iglesia, sino que dobló la apuesta y de alguna manera la implicó en la lucha contra las adicciones (Capitanich dijo que Molina sólo se ocupará de la prevención mientras que el combate al narcotráfico pasará a la órbita del secretario de Seguridad, Sergio Berni). Con todo, ayer, el titular de la Pastoral Social –que se ocupa del problema de las drogas–, monseñor Jorge Lozano, negó que la Iglesia haya sido consultada sobre la elección de Molina. Incluso, admitió que no lo conocía al cura. “No se la consultó a la Iglesia”, aclaró. De todas formas, Lozano juzgó “valioso que una persona con experiencia en la prevención” de las adicciones esté al frente de la Sedronar. “Molina parece un hombre con sensibilidad, que conoce el problema y los centros de prevención y atención al adicto”, señaló.
Entre otras iniciativas en la materia, Molina creó en 2003 en Santa Cruz una fundación que se ocupa de la recuperación de adictos. A la vez, Lozano subrayó que “era una necesidad imperiosa ocupar el cargo” que había dejado Bielsa. En ese sentido, tomó la designación como una señal del Gobierno de “ querer afrontar ” esta problemática.
El viernes, el obispo de Río Gallegos –del cual depende Molina–, Miguel D’Annibale, dijo en un comunicado que el sacerdote asume el cargo “a título personal”. Además, que Molina pidió que le retiraran las licencias ministeriales mientras esté al frente del Sedronar. Ello implica que no podrá administrar los sacramentos ni presidir el culto público.






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