Es innegable que uno de los temas principales de la agenda mediática de estos días es el de las Policías Comunales (o Municipales), una cuestión que augura un debate complejo entre el Ejecutivo bonaerense y la oposición.
Con el objetivo final de armar –para 2011– una propuesta diferente a la planeada por el Gobierno nacional, en el escenario de un Néstor Kirchner sin chances según las encuestas pero sin pasarse –al menos públicamente– al Peronismo Federal, estos intendentes proyectan la consolidación de este espacio crítico y se envalentonan con la repercusión que tiene cada una de sus reuniones.
La figura principal del grupo, el mandamás de Tigre, Sergio Massa, fue elegido por Daniel Scioli como el interlocutor entre el Ejecutivo y los díscolos en relación a la demanda por una Policía Municipal, lo que abona el terreno a especulaciones políticas que vienen regándose en torno a ‘la relación’ entre ambos.
Massa es una figura que molesta y por eso fue escogida por el sciolismo, pese a que el impulsor del debate por una Policía comunal para las grandes urbes fue Pablo Bruera. Claro está que el intendente platense ya cortó todos los lazos con el Gobierno nacional y su presencia no inquieta a los Kirchner como la amenazante figura del ex jefe de gabinete de la Nación, por lo que Scioli optó por Massa para dialogar con el grupo. Un gesto de preferencia con el tigrense que demuestra, por oposición, cierta cuota de ninguneo al alcalde platense que –como se dijo- hizo punta en la demanda pública por una fuerza propia para las comunas grandes.
El intendente de Tigre es una carta doble, ya que podría ser el postulante para suceder a Scioli si es que el gobernador se anima a una candidatura presidencial, y en caso de que la fórmula nacional sea encabezada por uno de los Kirchner y Scioli se decida por la reelección, Massa no vería con disgusto acompañarlo en la fórmula provincial, con miras a quedarse con el Sillón de Dardo Rocha, cuando el ex motonauta deba hacerse a un lado de la Gobernación por la imposibilidad constitucional de repetir mandato por tercera vez consecutiva. El binomio Scioli-Massa respetaría el mandato del Gobierno nacional a nivel presidencial, pero significaría una fórmula sin incidencia del kirchnerismo, preludio de un despegue del Ejecutivo provincial del brazo kirchnerista.
Por otro lado, como pudo saber este medio, en el grupo ya se habla de una estrategia dentro de la estrategia. Esto es, que pese a la aparición estelar de Massa, quien trabaja por lo bajo para articular entre los críticos, el resto de los intendentes y el Peronismo Federal, es Jesús Cariglino, el jefe comunal de Malvinas Argentinas, que ofició de anfitrión semanas atrás de un encuentro entre Scioli, algunos miembros del Grupo de los Ocho e incluso representantes de la fuerza de Francisco De Narváez.
“El aglutinador es Cariglino: es muy contemporizador y ve un poco más allá que el resto”, dijo a INFOCIELO uno de los presentes en ese encuentro y agregó que a fines de este año el Grupo de los 8 sumaría a dos o tres intendentes más, que están en sintonía ideológica con los críticos pero no tienen el alivio económico de algunos de sus pares o la resignación de otros como el platense Pablo Bruera, por lo que deben mantener un bajísimo perfil por el momento.
Los nombres de estos dos o tres intendentes son aún una incógnita, aunque se barajan algunas posibilidades, más que nada por el pasado revoltoso de algunos jefes comunales en relación al Gobierno nacional.
Como pudo saber este medio de fuentes del PJ bonaerense, los críticos están tentando hace tiempo al intendente de Bahía Blanca, Christian Breitenstein, uno de los rebeldes durante las elecciones legislativas del año pasado. Por el momento, Breitenstein –que ya se mostró en una foto impactante en Salta junto a Massa, Bruera y José Eseverri, otro de los que integran el Grupo de los Ocho- se resiste. Es que la oferta de los críticos es tan tentadora como peligrosa.
Las flechas apuntarían también a Darío Giustozzi, de Almirante Brown, e incluso a Martín Insaurralde, el jefe comunal de Lomas de Zamora, alcaldes éstos que supieron tener sus propios cortocircuitos con el Gobierno.
Desde el Peronismo Federal en tanto están alerta ya que todavía aspiran a participar activamente de una fórmula. Como el límite de este espacio es el propio Néstor Kirchner, la que más les cierra a los disidentes es la de Scioli presidente-De Narváez gobernador.
“Francisco todavía mide mejor que Massa”, recuerdan desde el peronismo disidente y sueñan con un “nuevo peronismo” integrado por la fuerza de De Narváez y los intendentes oficialistas críticos del kirchnerismo.









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