Por Antonio RossiEl ministro quería licitar la Terminal 5 antes de dejar el gobierno, pero cedió a las presiones de Scioli.
En el Ministerio de Economía aseguran que la decisión se tomó por un pedido directo de Daniel Scioli, quien hizo del tema puertos uno de los ejes de su gestión y quiere que sea el próximo Gobierno el que defina la concesión de la estratégica Terminal 5 (T5) del Puerto de Buenos Aires.
De cualquier manera, no es que Scioli tuvo que hacer un gran esfuerzo porque adrede o por incompetencia, Economía no llegó con los plazos legales necesarios para porder licitar la terminal.
Tras las demoras que acumuló el proceso, Axel Kicillof se vio obligado a otorgar una nueva prórroga a Baactsa para que siga operando la T5 hasta mayo del próximo año.
Con la firma de la resolución 1016, Kicillof salió a tapar el bache legal que se había planteado por el vencimiento de la concesión de la terminal portuaria capitalina que tuvo lugar el pasado 30 de setiembre.
Por medio de esa norma, Kicillof extendió de manera extraordinaria hasta el 15 de mayo de 2016 el contrato de explotación de las instalaciones portuarias que opera la empresa controlada por el grupo multinacional Hutchison Port Holdings (HPH).
La concesión de la T5 ya había registrado una prórroga durante la administración kirchnerista. Ocurrió en 2012, cuando ante la expiración del contrato original los funcionarios nacionales decidieron darle tres años más de operación a Baactsa, a diferencia de las restantes terminales capitalinas (TRP y APM) que fueron renegociadas hasta 2019.
A fines del año pasado, la Administración General de Puertos (AGP) –que en ese momento estaba bajo la órbita del ministro de Interior y Transporte, Florencio Randazzo— tomó la decisión de poner en marcha una licitación para renovar la concesión de la T5 por un plazo de tres décadas.
Esa convocatoria fue anulada en marzo de este año luego de que Kicillof le quitara a Randazzo el manejo del sector marítimo, portuario y de vías navegables.
Los interesados
En agosto y cuando faltaban menos de 60 días para la finalización del contrato de la terminal, el titular de Economía salió al ruedo con un nuevo llamado licitatorio para reprivatizarla por un plazo de cuatro años.
Junto con la actual concesionaria Baactsa, hay otros dos oferentes que se anotaron para competir por el negocio portuario.
Uno es APM Terminals, el concesionario de la terminal 4 de puerto de Buenos Aires.
Y el otro es el grupo filipino Ictsi, que opera Tecplata, la nueva terminal bonaerense de contenedores, bandera de la gestión de Scioli.
De acuerdo con los plazos fijados, la AGP procederá a recibir las ofertas en juego antes de las elecciones del 25 de octubre.
Tras tomar nota del interés manifestado por Ictsi –el grupo que concretó en la provincia la mayor inversión privada en infraestructura de la última década—, desde el sciolismo le habrían “sugerido” a Kicillof que no acelere los tiempos y le deje al próximo gobierno la definición del caso.
Según lo que establece el pliego licitatorio, el futuro operador privado deberá mantener la totalidad del plantel operativo de la terminal y no podrá efectuar despidos durante dos años.
La nueva concesión limitada a solo cuatro años quedará para el oferente que se comprometa a realizar el plan de obras e inversiones obligatorias de US$ 13 millones y le asegure al Estado la mayor recaudación en concepto de “tasas a las cargas”.



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