Defendió la obra pública, las inversiones en Educación y en la Epec, la política social, el Centro Cívico y el Parque Las Tejas.
Como había anticipado este diario, el principal objetivo de su discurso fue repasar y ponderar de manera positiva las obras de sus tres años en el gobierno: desde la instalación de las redes troncales para gasificar el interior, pasando por la construcción de rutas turísticas y por el logro de un millonario superávit fiscal, hasta la polémica creación del Parque Las Tejas, aunque en este punto se cuidó de pronunciar la palabra “demolición”.
Hizo pocos anuncios. Adelantó la presentación de tres proyectos de ley, uno para ampliar a seis meses la licencia paga por maternidad de docentes y empleadas públicas; otro para generar un plan de forestación; y el tercero, para dinamizar la industria tecnológica local para que llegue a dar empleo a 35 mil personas en los próximos 10 años, según palabras del gobernador.
Aplaudido en 48 ocasiones por la barra peronista que fue instalada en las gradas del recinto y en las afueras de la Unicameral, Schiaretti volvió a apelar a una frase muletilla: “Estamos recuperando el orgullo de ser cordobeses”.
Abrazos y palos. Aunque no habló de las elecciones provinciales y mantuvo en secreto la fecha en que se realizarán, Schiaretti no se privó de definiciones políticas.
Reivindicó como un logro importantísimo y “un legado” para los próximos gobernantes, la “recuperación de la relación institucional” con la Municipalidad de Córdoba: “Junto con el intendente (Daniel) Giacomino –enfatizó Schiaretti– hicimos obras con resultados beneficiosos para los habitantes de la ciudad”. Al término del discurso, Giacomino le agradeció la mención con un abrazo.
Para el Gobierno nacional, en cambio, no hubo piropos ni abrazos, sino “palos”. Dijo Schiaretti que tuvo que “trabajar mucho para recobrar la autonomía y la independencia económica” de la provincia; que soportó “discriminaciones” de parte del poder central que intentó imponer un “ahogo financiero” a la Provincia. También se diferenció del kirchnerismo al reconocerse “defensor” del “complejo agroalimentario”.
También sin mencionarlos les dedicó frases a sus eventuales sucesores, los candidatos Luis Juez, Oscar Aguad y hasta José Manuel de la Sota. Para Juez y Aguad, presentes en el palco de invitados, les dedicó una frase mientras defendía el plan de obras que concretó: “Seguramente no faltarán quienes se opongan (al plan de obras) porque piensan distinto, por oportunismo, por especulaciones electorales, o porque cuando les tocó gobernar no quisieron, no supieron o no pudieron hacerlo”.
A De la Sota, en tanto, le dedicó varias frases y comparaciones. Dijo que había visitado pueblos que ningún otro gobernador había visitado. Que durante la actual gestión, que eliminó el sistema de gerenciamiento impuesto por De la Sota, el Apross había dejado de ocupar páginas en los diarios por problemas en sus prestaciones. Que en Epec, recién ahora se estaban desarrollando las mayores inversiones de las últimas décadas; y que las actuales políticas sociales habían “arrancado de cuajo toda forma de clientelismo”.
Sin autocrítica, dijo que el déficit del sistema previsional provincial seguía vigente a pesar de que la reforma que impulsó aminoró las pérdidas.




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