Scioli mostró un peronismo unido y, en base a esa imagen, habilitó el discurso y la consigna del eventual triunfo en Nación y en Provincia.
La última reunión del consejo provincial, que juntó a intendentes y a Hugo Moyano, ofreció materia prima de sobra tanto para lo anecdótico como para algún que otro análisis más profundo.
Scioli pareció ser la síntesis hegeliana de ambas posturas inconciliables, pero todos suponen que, como buen integrante del ala política, hizo un guiño hacia los jefes comunales.
Estos últimos intentaron recuperar terreno de aquellos primeros tiempos que le dieron gloria y reconocimiento al referente de la CGT. Porque le hicieron saber de su condición de "interino", porque también lo sorprendieron con cierto control. Si bien permitieron que un escudero como el diputado nacional Omar Plaini fuera consejero administrativo, deberá "compartir firma" con el ala política.
Scioli ganó porque estas diferencias de la tertulia interna no llegaron a la orilla del río. Mostró un peronismo unido y, en base a esa imagen, habilitó el discurso y la consigna del eventual triunfo en Nación y en Provincia. De paso sugirió que podría ser el único candidato, sin internas obstaculizantes para sus aspiraciones.
Pero si hubo una imagen cercana a la unidad es porque hubo que esforzarse para procurarla hacia el exterior. Obviamente, en las mejores familias se producen discusiones a diario. Algunos testigos rescatan la anecdótica compulsa verbal entre el intendente de Hurlingham, Luis Acuña, del grupo de los ocho, y el diputado provincial, gremialista y moyanista Jorge Mancini.
Otros testigos señalaron que ese debate fue anecdótico y tapó otros episodios más graves que hubieran opacado los buenos deseos de Scioli de mostrar a una gran familia en paz.
Desde puertas adentro de esa reunión, calificados portavoces resumieron que, si bien existió ese intrincado diálogo, el verdadero entredicho a gritos se produjo entre el citado diputado y el jefe comunal de Florencio Varela y titular de la Federación de Municipios, Julio Pereyra.
Según señalan los informados testigos consultados, Pereyra se acercó y no precisamente para darle un abrazo fraternal al legislador: amagó a pegarle un puñetazo que no llegó a destino. Los separaron sin que la escena pudiera profundizarse en algún espectáculo pugilístico.
Los mismos voceros que describieron esta historia señalaron que "todo quedó muy mal", pero sin precisar si se tratará de un futuro gris en esta relación quebrada, lo cual no es detalle menor, o entre las posturas que, como huellas, han registrado tanto la rama gremial como la territorial.
Mientras tanto, ¿habrá más novedades para Sergio Massa? Muchos de sus más conspicuos representantes aluden a que el tema de los cables es demasiado coyuntural como para preocuparse y que no generará efecto alguno en su imagen.
Uno de sus portavoces aludía esta semana a que es muy posible que algún allegado de la embajada hubiera querido aprovechar la oportunidad con un ex funcionario del kirchnerismo que asumía una condición favorable para enunciar sus reales sentimientos.
"No hay asidero alguno en esos cables, no tienen entidad, yo mismo hablé con Massa esta semana y me dijo que no recuerda nada", dijo. Además, agregó que "cualquiera puede hacer cualquier cosa para justificar el sueldo y puede escribir un cable de esas características". Además, el portavoz quien aseveró que "es posible que en menos de 15 días sea más importante hablar de quien salió campeón de fútbol que de esta cuestión de cables de dudosa verosimilitud".
El vocero también indicó, respecto del futuro del ex jefe de Gabinete de la Nación, que su intención es subir un peldaño en sus intenciones. Y que también tiene pensado dejar a su esposa Malena en la continuidad de la administración comunal o a un concejal de su más estricta confianza. Esperará tranquilo a febrero o marzo para decidir sobre su postulación en la carrera provincial. Mira con cierta atención el fenómeno político de Scioli, pero también se escuda en recientes sondeos que los tienen a ambos muy parejos en cuanto a intención de voto. Massa, sin Scioli en esa compulsa, es el que mejor mide como candidato del PJ, dicen sus seguidores.
Hay tiempo para meditar acerca de lanzamientos. Pero parece que no hay tiempo para pausas en la construcción de las estrategias, que requieren plazos más prudentes.







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