Rusia extiende la prohibición de exportar granos hasta julio de 2011

Busca frenar el aumento interno de los precios de los productos básicos, a raíz de la sequía que redujo la cosecha. También avanza con privatizaciones

El primer ministro ruso, Vladímir Putin, decidió prolongar la prohibición de exportar granos hasta julio de 2011, en un intento por frenar el alza de los productos básicos en el país, en medio de la peor sequía que atraviesan los campos rusos en décadas y el creciente descontento de la ciudadanía por la pérdida de poder adquisitivo vía inflación.

La decisión, anunciada por el premier ruso el viernes pasado, se sumó además a su objetivo de avanzar con el más ambicioso plan de privatizaciones de activos industriales del Estado en diez años, en dos medidas de claro corte populista con vista a las elecciones parlamentarias de 2011 y las presidenciales de 2012.

Putin impuso a principios de agosto la prohibición de exportar cereales hasta finales de diciembre, después de que una feroz sequía devorara más de un millón de hectáreas y se perdiera un tercio de la cosecha. Luego insinuó que las restricciones podrían prolongarse hasta septiembre de 2011, pero finalmente las dejará en vigor hasta julio.

La medida, que ha provocado inquietud en los mercados internacionales, busca impedir un aumento de los precios de productos básicos en el mercado interno. Afecta al trigo, centeno, cebada, maíz y a la harina de trigo y de centeno, pero no al arroz.

“Por ahora habrá que renunciar a la exportación de grano. La prioridad debe ser la estabilidad de nuestro mercado interno y la reserva alimentaria para el ganado”, señaló Putin.

Rusia es el tercer productor mundial de trigo, por lo que la decisión de cerrar la exportación llevó al grano en estos meses a marcar valores máximos para los últimos dos años, hasta u$s 200 la tonelada.

Putin admitió que este año la cosecha rondará los 60 millones de toneladas de trigo frente a los 97 millones de 2009, pero descartó la importación ya que, sostuvo, entre cosecha y reservas “hay grano suficiente”.

Los sindicatos agrícolas presionaron en vano al Ejecutivo para que no impusiera la prohibición, mientras los países importadores comenzaron a buscar alternativas y los productores alertaron sobre una inmediata alza de los precios de los alimentos, como pan y harina.

La decisión del “hombre fuerte” de Rusia llega en un momento particular en ese país, con el gobierno impulsando una masiva privatización de empresas públicas que incluye trenes, petroleras y bancos, a fin de contrarrestar el déficit del presupuesto, que se mantendrá en números rojos durante el próximo lustro. La ola privatizadora le daría ingresos por 42.000 millones de euros.

En concreto, Putin busca frenar el aumento del descontento entre los rusos, con los que suscribió hace años un tácito contrato social por el que la ciudadanía acalla sus demandas de reforma política a cambio de una progresiva mejoría en su nivel de vida. Pero el desempleo aumentó drásticamente en los pasados dos años, mientras la inflación disparó el costo de la vida y devaluó el poder adquisitivo del ruso medio.

Putin, cuya popularidad está en uno de los niveles más bajos desde que llegó al poder en 1999, aún no confirmó si seguirá al frente del gobierno o retornará al Kremlin en los comicios presidenciales de 2012. Pero desde agosto ya está en campaña, recorriendo las regiones del país y defendiendo las privatizaciones por las que se cansó de acusar a Boris Yeltsin de “vender el país”.

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