En la UCR Rozas no se resigna a reconocer el liderazgo de Aída

En la UCR Rozas no se resigna a reconocer el liderazgo de Aída

LA VOZ DEL CHACO pudo saber que el exmandatario mantiene intactas sus aspiraciones de compartir el poder y aunque mueve tras bambalinas los hilos de una negociación compleja sabe que no tiene margen para tensar la cuerda.

Los radicales quieren el gobierno y la llave la tiene Aída Ayala. Han recrudecido versiones de entendimientos entre Jorge Capitanich y Angel Rozas para esmerilar a la candidata de la Alianza que, entre las posibilidades, maneja la variante de patear el tablero antes de la Convención. Sabe que su fortaleza está más allá de la UCR. Aída está dispuesta a integrar a todo el radicalismo a su futura gestión pero no a dar signo de debilidad ni negociar a la vieja usanza la vicegobernación como variable de ajuste.

El ostensible crecimiento de Ayala en la intención de voto de los chaqueños es acompañado en las últimas semanas por un clima constructivo en el seno del radicalismo, donde el caudillo Rozas pareciera ha perdido margen para continuar con la ofensiva interna que en los hechos no hizo sino hacer crecer aún más el liderazgo de Aída dentro y fuera del partido. Aunque el exmandatario mantiene intactas sus aspiraciones de compartir el poder y mueve los hilos de una negociación compleja es consciente de que el tema de la vicegobernación es un capítulo cerrado y que a esta altura la flor y nata del radicalismo no quiere hacer nada que exponga a las primeras figuras a una posición de connivencia con el coquismo, de cuyas filas surgió la versión de un acuerdo en las sombras entre Capitanich y Rozas en perjuicio del crecimiento de la intendenta que preocupa por igual a los ex adversarios de ayer, que ahora parecieran compartir algunos intereses en común.

Desde hace algunas semanas se dice que Ayala consentirá, bajo ciertas pautas, en el marco de los acuerdos que se tejen en pos de la unidad radical, que los popes de Convergencia logren una participación lógica en las listas de legisladores, pero lo cierto es que nada está cerrado y todavía faltan muchas horas de conversaciones para llegar a las elecciones primarias con un entendimiento que compatibilice la multiplicidad de intereses, más allá de que quienes conocen a Aída saben que a la hora de las decisiones no será mucho lo que conceda si con ello amenaza su fuerte potencial en el voto independiente, que excede a la base radical, la que aparece en esencia mucho más cerca de quien es hoy la llave para llegar al gobierno antes que el legendario caudillo que supo gobernar la provincia y cayó imprevistamente frente a un Capitanich que ahora pareciera no encontrar el rumbo.

En la carpeta de Rozas figura la palabra vicegobernación, una meta que el caudillo de General Pinedo buscará por todas las vías en función de una lógica que constituye la máxima irrenunciable de su historial político: su convencimiento de que si algo logró el radicalismo desde los 90 a esta parte es gracias al proceso de renovación que él mismo se animó a iniciar en una franca batalla interna con el recordado Luis Bicho León.

Rozas se convertiría en el dirigente que le dio al radicalismo su primer grito de victoria para llegar al Gobierno en una provincia que se llamó Presidente Perón, y con el peso de esa historia hasta el día de hoy hace valer sus pergaminos cada vez que llega la hora de distribuir espacios de poder en la estrategia 2015.

La idea y el criterio de Aída son diametralmente opuestos. Trabaja sobre la base de sondeos que miden el estado de opinión de los chaqueños. La intendenta no le quita méritos a Angel pero es consciente de que los tiempos y la sociedad están reclamando otros perfiles, y en esto sabe que juega no sólo su futuro, sino la propia posibilidad del radicalismo de recuperar el gobierno.

Las pretensiones aunque lógicas de los que integran la superestructura de Convergencia difieren del marco de la realidad que muestran los coincidentes sondeos que están sobre el despacho de quien es hoy la favorita para quedarse con la sucesión de Coqui y de hecho la llamada Dama de Hierro no está dispuesta a ceder ante las viejas estructuras.

En estas condiciones, es prácticamente un hecho que la opción que baraja Ayala para conformar a los radicales del rocismo estará por debajo de la expectativa que abrigan Angel y los suyos, aunque a la hora de conformar el nuevo gobierno Aída entiende que será el momento de los reconocimientos a quienes, desde el pasado, han construido con aciertos y errores el presente que hoy vuelve a posicionar a una mujer del radicalismo como la expectativa más cierta que muestra la política chaqueña. Un hombre del riñón rocista reveló a LA VOZ DEL CHACO que las diputaciones tienen sabor a poco, aunque reconocen que Aída es Aída y que si quieren el Gobierno no deben ser ellos los que aparezcan ante el grueso del radicalismo como escupiendo el asado.

Las negociaciones que encara Ayala, por ende, no dejan de ser complejas, aunque reconocen el límite que a la intendenta le imponen los sondeos y lo que la propia gente le pide, lo cual no implica desmerecer los méritos que la propia jefa comunal atribuye a Angel y a Convergencia, aunque haya diferencia en los tiempos y en las formas.

El apoyo del electorado independiente y de los partidos aliados la valoran casualmente por diferenciarse de los políticos tradicionales estilo Rozas como parte de un fenómeno que no se limita al Chaco, sino que es sinónimo de los tiempos y de los reclamos de una sociedad que apuesta a los cambios.

El desafío para la intendenta resistenciana será, en los meses que siguen, compatibilizar la mentalidad de los referentes acostumbrados hacer pesar el aparato partidario con el afán de una sociedad despolitizada dispuesta a votar ciegamente por un (o una) gobernante que funcione lejos de la prebenda partidocrática. En esto habrá seguramente muñeca pero también la firmeza que le indican las circunstancias como presupuesto del éxito que en el fondo comparten todos los radicales.

En medio de esas deliberaciones íntimas de la candidata natural del radicalismo aflora el concepto rocista de compartir el poder, una expresión que es tomada por los acólitos de Convergencia en el más amplio sentido de la expresión y, sobre esa base, la demanda de espacios protagónicos llegaría fácilmente hasta el segundo lugar del binomio gobernante, una gema que Aída Ayala no está dispuesta a conceder a su correligionario pinedense ni aunque vengan degollando, aunque parece claro que no por cuestiones personales, sino por la necesidad de congeniar alternativas ganadoras, motivo quizás parecido al esgrimido frente a Sergio Massa cuando le pidió el mismo posicionamiento para su principal referente.

La política es el arte de lo posible, y en este marco Aída trabaja sobre seguro, más allá del respeto y la consideración que tiene para con Angel, reconocen cerca de la ingeniera.

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